Aprovecho un remanso en esta tarde de julio para meter aquí el vídeo completo de A Skin Too Few, el famoso documental sobre Nick Drake del que ya hablé una vez en este hormiguero.
La novedad es que el vídeo está disponible íntegro (en YouTube estaba en 5 trozos), y la forma como lo he localizado. Trataré de explicarlo.
<geek mode>
Greasemonkey es una extensión ya clásica para el navegador Mozilla Firefox que permite ejecutar pequeños scripts cuando visitas determinados sitios web. Así se puede personalizar el contenido de las páginas utilizando código que no está en la propia página, sino que lo añade el navegador.
Bueno, mi descubrimiento de hoy fue IMDB Pirated Version, uno de los múltiples scripts disponibles para greasemonkey. Lo que hace, una vez instalado, es añadir enlaces útiles a las páginas de cada película del famoso sitio IMDB (The Internet Movie Database). Estos enlaces permiten localizar torrents para descargar la peli, bajar los subtítulos, ver trailers, e incluso descargar la película o verla online (que es como he encontrado el documental de Nick Drake).
Miguel se sienta delante del ordenador. Abre el navegador web pulsando en su icono y aparece la página principal de Google. Introduce la frase “cj” (por ejemplo) en el cuadro de búsqueda y pulsa Intro. Sale una lista de páginas y en ella dos “Resultados de video”. Miguel pulsa sobre el primero de ellos.
Así Miguel llega a la página de YouTube. Ya tiene lo más difícil. Ahora Miguel irá introduciendo otras combinaciones de caracteres inconexos en el cuadro de búsqueda y analizará los resultados obtenidos. Ponga lo que ponga siempre obtiene una lista de vídeos, cada uno de los cuales le conduce a otra lista de vídeos relacionados. Es una tarea laboriosa, pero que al final da sus frutos: Miguel encuentra los ansiados vídeos de Pressing Catch.
Podría haber llegado a ellos mucho antes… el problema es que Miguel tiene 12 años, padece síndrome de Down, y no sabe leer ni escribir (de hecho, ni siquiera conoce las letras del alfabeto).
La anterior historia, que es verídica salvo por el nombre del niño, anticipa, en mi opinión, una realidad no muy lejana: la muerte del texto. Las destrezas importantes pasan a ser otras. La interacción con la máquina se realiza por métodos audiovisuales, las palabras no son esenciales. La búsqueda puede ser casi exclusivamente visual; no es necesaria la escritura.
Habrá quien piense que perdemos valores esenciales en el camino. No lo sé. Lo cierto es que Miguel, que tal vez jamás sea capaz de buscar una palabra en un diccionario, llega sin ayuda a una información poco accesible, seguramente, para muchos/as sabios.
Por cierto, Woody Allen y yo, que pertenecemos todavía a la era del texto, tenemos también en común nuestra forma de entender las relaciones humanas. Nos diferencia que él tiene un arte extraordinario para comunicarla, y yo me limito a colgarla en la red como muestra de que YouTube es una joya también para los amantes de las palabras (hall+huevos):