Entradas con la etiqueta “rock”.


La primera es un buen recuerdo de la adolescencia. La necesito de vez en cuando para relajarme:

La segunda me viene a la mente cada vez que sale el sol después de una tormenta. Desde hace años…

La tercera me recuerda a muchos lugares en los que la oí. ¡Cómo sobrevivir sin ella!

Tengo muchas más razones, pero con estas 3 es suficiente. Dicen en la sección de FAQs de Spotify que “lamentablemente, algunos artistas han preferido no unirse aún a Spotify, algunos artistas solicitados con frecuencia que no están incluidos en Spotify son Metallica, The Beatles, Pink Floyd, AC/DC, Led Zeppelin, etc.”

Cuando Spotify convenza a esos artistas para que se unan me convencerá a mí de pagar 10 € al mes. Mientras tanto seguiré escuchando sus anuncios con alguna canción de vez en cuando, y usando otros sitios muy interesantes como Deezer (del que ya hablé en este hormiguero) Goear o Grooveshark.

Se llama Trè Cool, es el batería de Green Day, y cada mañana me alegra el día. Conduzco aún medio dormido a trabajar y me anima la carretera con sus redobles, cortes y síncopas.

Ya les debía un post a los Green Day, uno de mis grupos favoritos desde hace años, y que nunca habían sonado en este hormiguero.

Recuerdo el día que escuché por primera vez a este trío californiano. Mi primera aventura como profesor, hace ya muchos años. Estaba en la sierra de Huelva, en una excursión con alumnos/as. Tuve que enseñarles a montar las tiendas, a la luz de linternas. Nunca olvidaré esa noche porque llovió sin parar y me desperté en la tienda con los pies dentro de un charco. Después dejó de llover, hicimos un fuego y lo pasamos muy bien. Aprendí a “cantar” fandangos de Alosno. Y descubrí a Green Day escuchando una cinta de Dookie, que acababa de salir.

Green Day

Ahora suelo llevar siempre algún CD de ellos “de guardia” en el coche. Los pongo cuando necesito conducir para relajarme. Siempre me suenan alegres. Solía asociarlos a los Jam o los Ramones, pero han llegado a recordarme a los Beach Boys. Lo reconozco, estoy enganchado a ese sonido de guitarra distorsionada y alma de rock’n roll. Siguen sacando discos, que nunca me decepcionan. ¡Qué buenos son!, digo a veces al volante en mitad de un tema, y Meli asiente convencida.

Les debo muchos buenos ratos, y ponerlos en mi Top 10 de grupos para llevar a una isla desierta o a cualquier parte. Muy recomendables.

Imagen tomada de greendayworld.es.

Dedico un último post al concierto del pasado domingo en Barcelona, porque, aunque no lo parezca, este hormiguero no es un blog monotemático sobre Bruce Springsteen, y, de hecho, tengo algunos temas bastante jugosos esperando en el tintero.

Tal vez el Camp Nou sea un magnífico lugar para ver un partido de fútbol (sobre todo si estás en la tribuna y el Barça golea al Madrid), pero no lo es tanto para un concierto de rock. No es del todo justo que llames por teléfono para comprar unas entradas nada baratas el mismo día que salen a la venta (7 meses antes del evento) y un lacónico contestador automático te coloque en la 4ª tribuna del gol norte. Es decir, a unos 150 metros del escenario.

La otra vez que vi a Bruce Springsteen, hace casi 20 años, fue también en un campo de fútbol, el Vicente Calderón de Madrid. Pero eran otros tiempos, y bastó llegar un poco pronto y echarle algo de ganas para coger un sitio en la hierba aceptablemente cerca del escenario. Creo que no había diferentes tipos de entradas; simplemente hubo quien prefirió la grada al césped.

Aparentemente Internet ha democratizado muchas cosas, pues las ha hecho universales y accesibles, al menos para quien tiene un ordenador conectado a la Red. Pero no ocurre así con la venta de entradas para espectáculos y no es ésta, desde luego, la primera vez que sufro esta situación. Para conseguir un buen sitio en un concierto siguen siendo mucho más eficaces el oportunismo, el enchufe o vete a saber qué fraudulentas maniobras, que el ADSL.

Y no es que uno aspire a tocarle las piernas al boss desde la primera fila, pero la verdad es que hubo momentos en el concierto en que me sentía ajeno a él. Cuando Springsteen bajaba a darse baños de multitud entre los más forofos que habían conseguido un preciado puesto junto al escenario era como si el espectáculo estuviera ocurriendo allá abajo y yo me limitara a verlo “por la tele”, en las pantallas gigantes del escenario. Le compré unos cutre-prismáticos a un tipo que los repartía por la grada, pero ni aún con esas.

Otro problema de los macroconciertos es el sonido. Debido a las dimensiones del estadio el sonido tarda en llegar de un extremo a otro aproximadamente medio segundo más que la imagen. Para evitar el desajuste habían instalado unas enormes torres con altavoces en mitad del campo, lo que reducía el efecto a la mitad (más o menos). Pero se notaba. Y además, por muy grandes que sean, no hay altavoces capaces de dar una buena calidad para un auditorio tan enorme.

Y lo peor de todo: el rock’n roll no es para estar sentado. Afortunadamente Springsteen acabó levantando a todo el personal de sus asientos, pero yo eché de menos haber podido dar botes frenéticos desde el primer instante. ¡¡Pero si es que de toda mi grada sólo yo me sabía las canciones!!

En fin, la compañía era muy buena ;-) y disfruté mucho en la distancia. Pero me quedo con la última frase del boss antes de irse: “Barcelona, hope to see you next time” (o algo así). Allí estaré… pero abajo, en el suelo, sudando la camiseta, como tiene que ser. A ver cómo lo conseguimos…

Ocurrió en el concierto del domingo en Barcelona, y fue para mi la gran sorpresa de la noche. Alguien del público llevaba un pequeño cartel luminoso sostenido por un palito y Bruce Springsteen se acercó a recogerlo. Lo miró sorprendido y se lo enseñó sonriente al resto de su banda. Luego lo mostró a la cámara para que lo viéramos las 80,000 personas que abarrotábamos el Camp Nou. Unas letras rojas avanzaban por el letrerito, y podía leerse I’M GOIN’ DOWN.

Había viajado hacia Barcelona el día anterior en coche con Meli y mis hermana Paula y Ariana. Los cuatro íbamos al concierto. Dedicamos el viaje a repasar algunas canciones como quien prepara un examen. Yo tenía más idea que ellas de lo que “podía caer” en nuestro examen imaginario. Estuvimos traduciendo letras y cantando durante todo el viaje. Varias veces me preguntó Ariana: “¿Tocarán I’m Goin’ Down“? Y yo le respondí que no, que esa no la llevaban en esta gira.

Efectivamente, en los más de 50 conciertos de esta gira, que empezó en febrero, Bruce Springsteen & The E Street Band no habían tocado nunca I’m Goin’ Down. Por eso fue para mí, y para miles de personas, tan especial oírla esa noche después de ver su título en el cartelito luminoso. No estaba prevista. La lista escrita a mano por Springsteen antes del concierto no la incluía, y, de hecho, no fue lo único que improvisaron respecto de esa lista a petición del público.

No es mi canción preferida, pero la disfruté como nunca y como ninguna otra aquella noche. Tal vez no la tocaban desde hacía meses o años, ni pensaban hacerlo, pero I’m Goin’ Down sonó en el Camp Nou espectacular. Y cuento esta historia porque es la demostración de lo que sólo 35 años (o casi) de tocar juntos puede producir. Hay un hombre que escribe las canciones, pero hay también una banda de 9 personas más para interpretarlas. Bruce Springsteen se ha hecho grande, ha crecido y ha envejecido con la E Street Band. Las canciones son suyas, se escribieron para que ellos las tocaran. Toda una vida juntos, recorriendo el planeta con ese montón de canciones para repartir al mundo, haciendo del rock’n roll algo digno de respeto y admiración. Por desgracia ya no están todos; Danny Federici murió el pasado mes de abril de un melanoma, después de 40 años junto a Springsteen.

Flipé con el solo de Nils Lofgren en Youngstown, también con los sucios punteos del inimitable Steve Van Zandt en Murder Incorporated, me emocionó el saxo de Clarence Clemons bajo la luna en Thunder Road, y me encantó el beso de Max Weinberg a Bruce Springsteen al final del concierto. Son la banda del Boss y son realmente grandes.

Imágenes tomadas de brucespringsteen.net.

Nuevas sorpresas en el repertorio de Bruce Springsteen & The E Street Band ayer en Madrid:

July 17, 2008
Madrid, Spain
Estadio Santiago Bernabeu

Night
Radio Nowhere
Lonesome Day
The Promised Land
Spirit In The Night
Summertime Blues
Brilliant Disguise
The River
Cover Me
Trapped
No Surrender
Out In The Street
Because The Night
Cadillac Ranch
Livin’ In The Future
Mary’s Place
Tunnel of Love
The Rising
Last To Die
Long Walk Home
Badlands

Jungleland
Seven Nights To Rock
Born To Run
Bobby Jean
Dancing In The Dark
American Land
Twist And Shout

Destaca especialmente la inesperada inclusión de The River; también Cadillac Ranch. Creo que en nuestro país el álbum “The River” suele ser elegido como el preferido de Springsteen en las encuestas. Y Trapped es una bomba en directo. También me parece un regalo que hagan Jungleland en los bises, aunque sigo prefiriendo Thunder Road.

Salgo mañana de viaje hacia Barcelona; después del concierto del domingo contaré la experiencia.

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