Hace tiempo que había oído hablar de Jamendo.com, pues es adonde que acuden algunos podcasters para poner música a sus publicaciones. Es un sitio donde escuchar y descargar música de forma libre y gratuita.
El caso es que necesito subir un par de temas para publicarlos en este hormiguero y tanto Goear como Deezer me han fallado al respecto, por distintos motivos.
Así que voy a ver qué tal sale en el blog este widget de Jamendo. Es un tema de un trío de Washington D. C., llamado Mercury in Summer.
Se llama Trè Cool, es el batería de Green Day, y cada mañana me alegra el día. Conduzco aún medio dormido a trabajar y me anima la carretera con sus redobles, cortes y síncopas.
Ya les debía un post a los Green Day, uno de mis grupos favoritos desde hace años, y que nunca habían sonado en este hormiguero.
Recuerdo el día que escuché por primera vez a este trío californiano. Mi primera aventura como profesor, hace ya muchos años. Estaba en la sierra de Huelva, en una excursión con alumnos/as. Tuve que enseñarles a montar las tiendas, a la luz de linternas. Nunca olvidaré esa noche porque llovió sin parar y me desperté en la tienda con los pies dentro de un charco. Después dejó de llover, hicimos un fuego y lo pasamos muy bien. Aprendí a “cantar” fandangos de Alosno. Y descubrí a Green Day escuchando una cinta de Dookie, que acababa de salir.
Ahora suelo llevar siempre algún CD de ellos “de guardia” en el coche. Los pongo cuando necesito conducir para relajarme. Siempre me suenan alegres. Solía asociarlos a los Jam o los Ramones, pero han llegado a recordarme a los Beach Boys. Lo reconozco, estoy enganchado a ese sonido de guitarra distorsionada y alma de rock’n roll. Siguen sacando discos, que nunca me decepcionan. ¡Qué buenos son!, digo a veces al volante en mitad de un tema, y Meli asiente convencida.
Les debo muchos buenos ratos, y ponerlos en mi Top 10 de grupos para llevar a una isla desierta o a cualquier parte. Muy recomendables.
Low lie the fields of Athenry
Where once we watched the small free birds fly
Our love was on the wing
We had dreams and songs to sing
It’s so lonely round the fields of Athenry.
Escuchando esta canción puedo cerrar los ojos y ver los campos de Irlanda pasar hacia atrás. Son verdes, muy verdes; tienen cercas de piedra y en ellos sólo se cultivan vacas y ovejas.
Profundamente orgulloso de todas sus cosas, Irlanda es un país dedicado a hacer música. Su música.
Todo pub que se precie ofrece música en directo a diario. Pequeños grupos locales interpretan viejos temas tradicionales que todo el mundo conoce. Puedes ver banjos, armónicas, violines, guitarras y acordeones. Incluso oímos tocar un arpa, que no por casualidad es el símbolo nacional.
También son muy cantarines. Los conductores de autobús de los tours de Paddywagon son auténticos chicos-para-todo, y solían interpretarnos canciones en ruta. También se canta en la calle. Casi cada rincón del centro de Dublín tiene una anécdota relacionada con los orígenes de U2, grandes héroes locales. También quien haya visto la película Once recordará esa música en las calles.
En Irlanda se entiende fácilmente de dónde procede la música popular que todos escuchamos. De aquel folclore tan arraigado en gentes forzadas a emigrar que difundieron su música allá donde fueron. Irlanda puso la melodía, África el ritmo y América el suelo.
La irlandesa es una música popular, que cuenta historias sencillas y sirve para expresar emociones o simplemente divertirse. En Andalucía también tenemos eso mismo, pero este verano vengo lleno de aires célticos…