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Este año el ineludible post de los girasoles, preludio jubiloso de las vacaciones de verano, viene con fotos prestadas. Isabel y Elisa cogieron a los girasoles en su mejor momento, cuando están grandes y abiertos, y se hicieron fotos entre ellos. Luego Elisa las subió a Facebook acompañadas de una bonita dedicatoria:

No podíamos permitir que acabase el curso sin sacar fotos de los girasoles, que tanto se han hecho esperar este año… no sé si le servirán a Carliños para el blog, pero lo hemos hecho con todo el cariño…

Pondría el enlace a las fotos, pero, como casi todo el mundo sabe, las URLs de Facebook no son públicas. La Red Social protege tus publicaciones de todo y de todos, excepto de sí misma. Porque, como casi todo el mundo sabe, cuando publicas en Facebook:

Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos (en adelante, “contenido de PI”) [...] nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub-otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (http://www.facebook.com/terms.php).

Así que, como ya le dije a Elisa, para darle las fotos a Facebook se las damos al mundo ;-)

Como siempre, aquí van los enlaces a los anteriores posts de los girasoles: 201020092008200720062005.

Lo que viene a continuación lo había escrito en el muro de M. uno de mis “amigos” en FaceBook. En vez de publicarlo lo he cortado y lo voy a pegar aquí. En estos momentos no tengo ganas de regalarle mis frases a FaceBook.

Tengo una creciente sensación de que las redes sociales están acabando con los blogs. El CiberGrano ha dejado de tener sentido; la información y las ideas se comparten en pequeñas dosis, y sólo entre “amigos”.

Me da rabia, me encantaba escribir en el hormiguero, pero cada vez da más pereza. Me gustaba expresarme en un medio libre y abierto. Aquí todo lo que publicas puede ser reutilizado y vendido por los dueños de este cotarro.

Nunca habría sabido que hoy es tu cumpleaños si no por FaceBook. Es una información aparentemente inocua, que permite estrechar lazos entre las personas. En realidad lo que a FaceBook (o a las empresas clientes de FaceBook) les interesa es vender, y una fecha de cumpleaños es una joya para eso.

Pero claro… ¿quién te va a felicitar si no facilitas tu fecha de cumpleaños? Tu lista de amigos no crece si no aportas información personal para que otros/as te encuentren. Inventarte un alter ego no es divertido, acaba aburriendo. Lo que hace especial el uso este medio es que las personas se manifiesten con la mayor sinceridad. Y eso es precisamente lo que más interesa a quienes quieren vendernos algo. Y si no te lo vende FaceBook te lo venderán quienes compren tus datos a FaceBook.

Por cierto, felicidades. Que tengas un buen día.

Por primera vez, que recuerde, en más de 5 años he pasado un mes y pico sin postear nada en este hormiguero. La razón tal vez tenga algo que ver con el título de esta entrada, en la que me propongo reflexionar -ahora que tengo un rato- sobre algunos aspectos del uso actual de internet para la comunicación.

Al principio había webs estáticas y chats. Así era internet como casi todos/as la conocimos hace entre 10 y 15 años. La única forma de comunicación con otras personas, por tanto, eran las salas de chat. Las había de muchos temas, que no dejaban de ser simples eufemismos para esconder lo que todos y todas buscábamos en ellas: ligar.

También existía ya el correo electrónico, que fue ganando en importancia a medida que más y más personas tuvieron su dirección.

Bueno, y había también en la web tímidos intentos de bidireccionalidad, como los foros o los libros de visitas.

Después se popularizaron los programas de mensajería instantánea. El “mésenyer”. Ya escribí una vez sobre ellos. Si no eras un adolescente o vivías muy lejos, solían convertirse en una fantástica forma de malgastar el tiempo.

Llegaron los blogs. Quienes blogueamos desde hace tiempo podemos recordar una etapa inicial en la que parece que nadie te va a leer nunca, y cada comentario es un tesoro. Después despegas y empiezas a crecer. Y te integras, de alguna forma, en una pequeña comunidad de blogueros/as con quienes compartes visitas, enlaces, comentarios… Esa pequeña fiebre de éxito pasa y, si tu blog sobrevive, acaba convirtiéndose en algo que forma parte de tu vida, aunque no sea prioritario en ella. Al menos esa ha sido mi experiencia.


Lo siento, Leonard. Yo estoy en FaceBook y tú en MySpace… Esta relación ya no me sirve.

Porque, entretanto, aparecieron las redes sociales. Y por alguna razón se fueron abriendo camino hasta convertirse en la forma de comunicación preferida por la inmensa mayoría. Bueno, por muchas razones, en realidad, y a eso voy. Tengo una amiga, Elisa, que escribe a diario en Facebook lo que en un blog podrían ser publicaciones de éxito. Pero no le interesa abrir un blog. ¿Por qué?

  • Las redes sociales te garantizan que lo que escribes será leído por quienes te interesa que lo lean. Vale; mi texto no llegará a un jubilado de Albacete, o a una niña de Chiapas (Mexico), pero lo van a leer mis colegas, con toda seguridad, y hoy mismo.
  • Porque en las redes sociales todo es inmediato. No tienen la rapidez de un chat, pero casi. Los envíos se suceden y se acumulan, formando conversaciones en tiempo real.
  • Las redes sociales ofrecen la sensación de que lo que escribes no llegará a quienes no deseas que lo vean. Hay mucha confusión al respecto, mucha falsa privacidad, pero -en definitiva- a priori se te ofrece la posibilidad de que sólo quien tú deseas acceda a tus contenidos.
  • Las redes sociales están pensadas “para que las sepa usar incluso tu madre” (o tu padre). Publicas un vídeo de Youtube con un click, subes tus fotos fácilmente desde cualquier aplicación, localizas decenas de personas en un santiamén, etc.
  • Las redes sociales no requieren posteos largos ni sesudos. ¿Tienes una buena idea? ¿Un pensamiento ingenioso, divertido, brillante? Puede ser poca cosa para dedicarle una entrada en un blog, pero es ideal para los 140 caracteres que permite Twitter.

  • Las redes sociales te permiten fingir. No es una buena idea, en mi opinión, pero puedes simular que eres otra persona. Es más, hay quien dice que eso es incluso lo normal, como una forma de adaptación al contexto, de la misma forma que te adaptas en una fiesta o en un funeral.
  • Las redes sociales se administran solas. No se caen, no se borran, no hay que diseñar ni elegir una plantilla, no se crean ni se destruyen; estaban ahí antes de que tú llegaras y seguirán aunque las ignores.
  • Las redes sociales te acaparan, te absorben, tiran de ti, te ofrecen más y más cosas a cambio, tan solo, de que tú les dediques más y más tiempo.

No sabemos cómo nos comunicaremos dentro de 5 años, por ejemplo, pero ahora lo hacemos con redes sociales. Si estás leyendo esto, si has llegado hasta aquí, seguramente es porque viste un enlace en Facebook o en Twitter. El RSS es un monstruo que ya a casi nadie interesa. Pero sobre eso escribiré en otro post…

Imágenes tomadas de ucalgary.ca y de Ser de Agua.