Jueves, 3 de diciembre de 2009
Se llama Pepe y baila flamenco con el grupo Media Luna de Pinos Puente (Granada). Pero su parecido con Nick Drake es notable:

Lo vimos bailar junto a la catedral de Granada con motivo del Día de los Gitanos Andaluces, el pasado 22 de noviembre. Publicar estas fotos me ha parecido una buena forma de comentar, de paso, que ésta es la forma como los artistas se ganan la vida: actuando.

Y recordar, una vez más, que la música es inherente al ser humano, y no desaparecerá jamás; ni en cinco ni en cien mil años. Desaparecerá el negocio de la distribución y venta de grabaciones musicales en disco tal como lo conocemos. No basta con tener derechos de autor para vivir y tumbarse a descansar; es como si un arquitecto pretendiese cobrar cada vez que alguien entra en los edificios que diseñó. Loquillo dice estar hasta los cojones de que se tenga esta visión tan nefasta de los músicos. Yo no sólo la tengo, además lo he puesto en mi lista negra de indeseables a los que no compraré ni un single más, junto a Ramoncín y Pau Donés, entre otros.
Miércoles, 17 de diciembre de 2008
¿Qué se puede decir de una entidad que contrata a un detective para que obtenga pruebas de que en el banquete de una boda se está poniendo música sin pagar derechos de autor y denuncie al local por ello? El susodicho detective grabó un vídeo sin consentimiento que pretendió usar como prueba del delito.
¿Pero cuál es el delito? ¿Bailar, cantar, divertirse? No, el delito es evitar que gente que tiene mucha pasta gane mucha más.
Los artistas no necesitan a la SGAE para abrirse camino. Los métodos tradicionales de difusión demuestran testarudamente su decadencia. Quien desee difundir su arte tiene medios eficaces al alcance. La SGAE no protege a los creadores; protege a la industria, al negocio y a quienes están forrados.

Es creciente el número de intérpretes que ofrecen sus creaciones gratis por internet (o a cambio de una donación voluntaria). Esto contribuye a difundir su producto, a hacerlo atractivo y a ganar adeptos/as que llenen los conciertos. ¿A quién molesta esto? A quienes se quedan fuera del reparto.
Pero no se saldrán con la suya, es tratar de poner diques al mar. La campaña publicitaria del gobierno español en pro de los intereses de la SGAE es ingenua, estéril, patética. Se preocupa de la supervivencia de unos sistemas de negocio caducos y ataca a la libre difusión de la cultura. No es precisamente lo que uno esperaría de su Ministerio de Cultura. Pero además lo hace con falacias y demagogia. Recomiendo este divertido artículo de David Bravo sobre la campaña.
A la SGAE le han caído 60000€ de multa por espiar en una boda. Por cometer un delito contra el derecho a la intimidad. Me pregunto cuántos artistas de este país se sentirán orgullosos de que se haga algo así -espiar a traición en una boda- en su nombre. Espero que no sean muchos, pero da igual… porque va a haber música para todos/as en las fiestas a pesar de ellos, de la SGAE y del Ministerio de Cultura. La música siempre fue del viento y las mismas canciones honran a su autor cuando son oídas, cantadas o celebradas. Habrá música siempre en cualquier fiesta a pesar de la SGAE, porque siempre la hubo, y porque la música pertenece a quien la disfruta. Por eso la SGAE es la negación de la Cultura y el Arte, aparte de un ejemplo modélico de bajeza y mezquindad.
Por cierto, siereslegalcomparte.com es una web alternativa a la de la campaña del gobierno. Imagen tomada de Diario de un explorador.