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Me enteré de esta iniciativa esta mañana a través de la entrada de Pepe Muñoz en su fantástico blog Algo más que números. Makiko es una muchacha japonesa que vive en Madrid desde hace un año. Conmocionada por los desastres que está sufriendo su país, ha creado un blog desde el que propone que le mandemos 1000 grullas de origami (papiroflexia) para que ella las reenvíe a quienes lo están pasando mal en Japón.


Mi cutre contribución al proyecto de las 1000 grullas

Para ayudarnos ha grabado un vídeo explicando cómo se hace la grulla. Yo he hecho la mía siguiendo sus instrucciones, y desde luego no me ha quedado como a ella, pero es que la tía tiene un arte que no es normal:

Las 1000 grullas from Makiko Sese on Vimeo

Makiko cuenta que en su país hacen 1000 grullas para pedir un deseo. No sabía de ninguna simbología de la grulla, pero sí conozco al bicho. Y es cierto que migran y a nuestro país llegan en invierno en grandes bandadas (de 1000 o más), emitiendo el escandaloso “gru-gru-gru” al que deben su nombre. Hace unas semanas estuvimos viéndolas en la zona del Alto Guadiato (Córdoba), y les hice algunas fotos.

La dirección para enviar las fotos de grullas es las1000grullas(arroba)gmail.com, y lo cierto es que ¡la lista ya va por más de 1600!

Estuve el fin de semana pasado con Javi y Cristina visitando el Centro Ornitológico “Francisco Bernis”. Acababan de inaugurarlo solo unos días antes.

La aldea de El Rocío tiene el privilegio de recibir a miles de visitantes. Es un lugar peculiar, un pueblo fantasma de casas construidas exclusivamente para la diversión y habitualmente deshabitadas. Los visitantes y peregrinos humanos acuden a ver a la Virgen; y cientos de aves acuáticas a alimentarse en los humedales.

La Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ha construido el observatorio de aves en la aldea. Con la Blanca Paloma a la espalda, el mirador se asoma a la marisma. Es un precioso balcón orientado hacia las aves, que seguramente atraerá a montones de curiosos ofreciéndoles otra perspectiva de lo que se puede disfrutar en El Rocío.

Hacía bastante frío, pero plantamos el telescopio y pasamos un buen rato viendo flamencos, espátulas, ánades reales y rabudos, patos cuchara, porrones, ánsares, moritos, avefrías, garzas y garcetas, fochas y cercetas comunes.

Hemos pasado la mañana en Valencia, visitando la catedral y el Micalet. Luego la Lonja, impresionante edificio civil del siglo XV.
Después de comer nos hemos dado un buen baño en una playa cercana al camping.
Pero lo mejor ha sido la puesta de sol en la Albufera, dando un paseo en barca entre eneas. Es un gran lago natural, comunicado con el mar por dos estrechos canales. En la orilla había garzas reales, garcetas y algún calamón. Y volando sobre el agua gaviotas, charranes, ánades y un grupo de moritos.
Según nos han contado, en la barraca de la foto se rodó la serie “Cañas y barro”.

Trabajando en las salinas

Tarea primitiva y primordial, la extracción de sal de las piscinas inundadas por el agua de las mareas se sigue realizando en las Marismas del Odiel. Nunca me canso de hablar de este lugar, mi preferido de Huelva sin duda.

¿Es sal o es nieve?

Moderna maquinaria se encarga hoy en día de esta tarea. Las enormes superficies salinas recuerdan a paisajes nevados, tan limpios y llenos de luz. Y no faltan los grupos de gaviotas para dar vida y alegría al blanco panorama.

Gaviotas en las salinas

Me gustó ver esta “vendimia” de las salinas y le hice algunas fotos. Ocurre a sólo cinco minutos de mi casa choquera