Estuve el fin de semana pasado con Javi y Cristina visitando el Centro Ornitológico “Francisco Bernis”. Acababan de inaugurarlo solo unos días antes.

La aldea de El Rocío tiene el privilegio de recibir a miles de visitantes. Es un lugar peculiar, un pueblo fantasma de casas construidas exclusivamente para la diversión y habitualmente deshabitadas. Los visitantes y peregrinos humanos acuden a ver a la Virgen; y cientos de aves acuáticas a alimentarse en los humedales.

La Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ha construido el observatorio de aves en la aldea. Con la Blanca Paloma a la espalda, el mirador se asoma a la marisma. Es un precioso balcón orientado hacia las aves, que seguramente atraerá a montones de curiosos ofreciéndoles otra perspectiva de lo que se puede disfrutar en El Rocío.

Hacía bastante frío, pero plantamos el telescopio y pasamos un buen rato viendo flamencos, espátulas, ánades reales y rabudos, patos cuchara, porrones, ánsares, moritos, avefrías, garzas y garcetas, fochas y cercetas comunes.

Me gustó el póster y me quedé con el nombre del artista. Estaba colgado en la pared de una moderna cafetería granadina. Me recordó, salvando las distancias, a los ambientes de escenas americanas de Edward Hopper, pero con caras famosas. En otra zona del local tenían éste:

Del autor no he encontrado buscado gran cosa en la red. Según cuentan aquí, Chris Consani ha trabajado haciendo carteles de películas y portadas de discos. Ahora se dedica a publicar pósters y trabaja también para los estudios Dream Picture. A mí me encanta la mezcla explosiva de carácter y talento en estas escenas imposibles sobre decorados tan añejos y cinematográficos.

Las imágenes están tomadas de la página de AllPosters.com donde venden estos y otros pósters de Chris Consani.

Recuerdo haber visitado, como interesantes atracciones turísticas, el cementerio judío de Praga, el de Eyüp en Estambul, o el Père-Lachaise de París, con su lista interminable de ilustres sepultados/as.

Desde junio de 2008, existe un recorrido para visitar el cementerio de San José en Granada (España). Y hace unos meses se inició una experiencia pionera, consistente en la posibilidad de seguir la ruta turística a través del teléfono móvil mediante la tecnología bluetooth.

El cementerio está incluido entre los numerosos Bienes de Interés Cultural de la ciudad, pues reúne importantes muestras de arquitectura y escultura funerarias de la época romántica y posteriores. Además, su emplazamiento en una dehesa junto a la Alhambra, hace su visita fácilmente accesible y permite unas vistas impresionantes de Granada.

Estuvimos el domingo visitando el cementerio de San José. El recorrido de la visita te lleva por las tumbas más interesantes, con exquisitas esculturas de mármol. Aparte de la temática religiosa (cristos crucificados, ángeles custodios), me encantaron las imágenes de mujeres dolientes, algunas inspiradas en la iconografía de la Piedad de la Virgen María, pero otras mucho menos ortodoxas; más humanas y dramáticas. Sin duda, una visita muy recomendable.

Me considero un escéptico por naturaleza, y me da bastante rabia cómo se intenta (y se consigue) engañar a la gente a base de verborrea pseudo-científica. El otro día me encontré este expositor en El Corte Inglés de Granada:

Empecé a leer lo que anunciaban. Te lo ponen tan bonito, que casi entran ganas de probar las dichosas ecobolas de lavado. Hasta que llegas a la conclusión de siempre: sólo alguien que no tenga ni idea de lo que está hablando ha podido redactar esto. Porque uno, en su ignorancia, se permite dudar de que tenga sentido hablar de “tensioactivos ecolimpios”. Pero hasta un alumno/a de primaria sabe que enzimas se escribe con z.

Uno de mis propósitos para el nuevo año es resucitar este blog. En la era de las redes sociales uno siente que mantener un blog obliga a tener cosas muy sesudas y relevantes que contar. Yo espero ser capaz de mantener este hormiguero, aunque sea contando insensateces. Y empiezo, para ser lo más vulgar posible, con un recuerdo del año 2010.

No creo que recordemos 2010 como el año de la crisis económica. Más que nada porque estas cosas no tienen ceremonia inaugural ni fecha de caducidad. No vienen con el año pegado. Recuerdo un telediario, allá por el año 1994, en el que dijeron que “la crisis económica se daba por terminada”. Mi chiste al respecto provocó risas: “Ah, hoy ha acabado la crisis, ¡¡qué bien!!”

Pero hay otras cosas que sí traen la fecha, como el Mundial de Sudáfrica. Hace tiempo que quería publicar la siguiente foto. En la segunda parte de la final del mundial, el pasado 11 de julio, salí un rato a la calle. Me daba igual ver o no el partido. Que ganara España no dependía de si yo lo estaba viendo, así que preferí bajar a ver el clamor de las calles vacías. Era impresionante.


Camino de Ronda, Granada – 11/07/10

Lo que hace relevante ese momento es que aúne a toda la gente por igual. Volvió a ocurrir algo parecido unos meses después, al menos en Zaragoza, mi ciudad natal. Murió José Antonio Labordeta, así que el motivo era triste en esta ocasión. Pero otra vez hubo consenso ante el duelo, se trataba también de un acontecimiento esencial, y por el que también recordaremos, probablemente, este año.


Zaragoza despide a Labordeta – Foto: abc.es

Pero las cosas que realmente tienen relevancia en nuestras vidas ocurren al margen de los telediarios. Allí no cuentan que hemos encontrado un trabajo, que perdimos la primera muela o que se ha muerto un amigo. En mi telediario personal ocurrieron muchas cosas buenas y malas. Y ésas son las que menos se olvidan, y tal vez nos sirven para situar a las otras. ¿O es al revés?

¿Te acuerdas de cuándo ganamos el mundial? Sí, en 2010; lo sé porque Javier acababa de aprobar la selectividad y estaba buscando universidad.

¿Te acuerdas de cuándo hizo Javier la selectividad? Sí, en 2010; lo sé porque coincidió con el Mundial de fútbol que ganó España.

O un poco de cada…

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