Viajes


Estuve el fin de semana pasado con Javi y Cristina visitando el Centro Ornitológico “Francisco Bernis”. Acababan de inaugurarlo solo unos días antes.

La aldea de El Rocío tiene el privilegio de recibir a miles de visitantes. Es un lugar peculiar, un pueblo fantasma de casas construidas exclusivamente para la diversión y habitualmente deshabitadas. Los visitantes y peregrinos humanos acuden a ver a la Virgen; y cientos de aves acuáticas a alimentarse en los humedales.

La Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ha construido el observatorio de aves en la aldea. Con la Blanca Paloma a la espalda, el mirador se asoma a la marisma. Es un precioso balcón orientado hacia las aves, que seguramente atraerá a montones de curiosos ofreciéndoles otra perspectiva de lo que se puede disfrutar en El Rocío.

Hacía bastante frío, pero plantamos el telescopio y pasamos un buen rato viendo flamencos, espátulas, ánades reales y rabudos, patos cuchara, porrones, ánsares, moritos, avefrías, garzas y garcetas, fochas y cercetas comunes.

Recuerdo haber visitado, como interesantes atracciones turísticas, el cementerio judío de Praga, el de Eyüp en Estambul, o el Père-Lachaise de París, con su lista interminable de ilustres sepultados/as.

Desde junio de 2008, existe un recorrido para visitar el cementerio de San José en Granada (España). Y hace unos meses se inició una experiencia pionera, consistente en la posibilidad de seguir la ruta turística a través del teléfono móvil mediante la tecnología bluetooth.

El cementerio está incluido entre los numerosos Bienes de Interés Cultural de la ciudad, pues reúne importantes muestras de arquitectura y escultura funerarias de la época romántica y posteriores. Además, su emplazamiento en una dehesa junto a la Alhambra, hace su visita fácilmente accesible y permite unas vistas impresionantes de Granada.

Estuvimos el domingo visitando el cementerio de San José. El recorrido de la visita te lleva por las tumbas más interesantes, con exquisitas esculturas de mármol. Aparte de la temática religiosa (cristos crucificados, ángeles custodios), me encantaron las imágenes de mujeres dolientes, algunas inspiradas en la iconografía de la Piedad de la Virgen María, pero otras mucho menos ortodoxas; más humanas y dramáticas. Sin duda, una visita muy recomendable.

Todavía estoy aterrizando de las vacaciones. Este fin de semana he estado haciendo una selección de fotos para subir a Flickr. Pero me he ido de loco y he subido unas 350.

En fin, aquí dejo un slideshow. Se pude poner a pantalla completa, pero no es obligatorio tragárselas todas:

Aún tengo cosas por publicar del viaje. Pronto.

Aprovechamos parte de la mañana para visitar el claustro y el museo de la catedral de Urgell. Después nuestro camino de regreso por el Pirineo hacia el oeste nos llevó por Sort, el pueblo de la lotería.

Por la tarde visitamos las iglesias del valle de Boí: Barruera, Erill la Vall, Boí y Taüll. He visitado estas iglesias, muestras del primer románico llegado a Catalunya desde la Lombardía, desde hace años. Antes estaban casi abandonadas; ahora te cobran entrada pero a cambio están bien cuidadas, con escaleras a las torres, folletos informativos, etc.

Antes de llegar a casa hicimos una breve parada en Ainsa. Nuestro itinerario terminó en Jaca, en el mismo lugar que había comenzado 20 días antes. Habíamos salido por la carretera que va a Pamplona y regresamos por la que viene del este. La vuelta a la Península ha sido un recorrido de 5450 kilómetros, del que queda mucho por contar… Poco a poco.

Se echa de menos el mar. Nos hemos despedido de él en El Port de la Selva, cogiendo arena de su playa por última vez.
Paramos en Besalú, a admirar el puente medieval, y después en Ripoll para ver el monasterio.
Dormimos en La Seu d’Urgell. La catedral da nombre al pueblo y su obispo es uno de los príncipes de Andorra. Hemos hecho una breve excursión al principado, que, al fin y al cabo, también forma parte de la Península.

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