Risas


Me considero un escéptico por naturaleza, y me da bastante rabia cómo se intenta (y se consigue) engañar a la gente a base de verborrea pseudo-científica. El otro día me encontré este expositor en El Corte Inglés de Granada:

Empecé a leer lo que anunciaban. Te lo ponen tan bonito, que casi entran ganas de probar las dichosas ecobolas de lavado. Hasta que llegas a la conclusión de siempre: sólo alguien que no tenga ni idea de lo que está hablando ha podido redactar esto. Porque uno, en su ignorancia, se permite dudar de que tenga sentido hablar de “tensioactivos ecolimpios”. Pero hasta un alumno/a de primaria sabe que enzimas se escribe con z.

- Illo, fíjate qué forofos son en esa casa.

- No, hombre, que es el cuartel de la Guardia Civil.

- Ah. Claro.

(Me encanta estar de vacaciones porque tengo tiempo para hacer chorradas como ésta :-P ).

A falta de aportaciones más jugosas a este hormiguero (a ver si me pongo las pilas) traigo un vídeo de la última gracia de nuestro perro Nick (la calidad del vídeo es regular por la falta de luz):

Nick haría cualquier cosa a cambio de una galleta… ¡o incluso de un trozo de lechuga!

Aprovecho esta tarde de viernes, en la que me encuentro postrado en la cama por un resfriado, para publicar una lista en este hormiguero. Se sabe que un post que se titule “top 10 of…” o “los 10 mejores…” siempre va a atraer lectores/as. Además tienen que ser 10 (ó 50). ¿Quién haría una lista con 11 ó 9 cosas? Nada de eso.

En mi tierra decimos que algo “me da rabia” para indicar que “me moleta”. Aquí, en Andalucía, se dice “me da coraje”, y de eso trata esta lista. Son pequeñas cosas molestosas, que preferiría evitar. La lista no sigue un orden, sino que las anoté al azar, según se me iban ocurriendo.

  1. Cortarme las uñas de los pies. Es un latazo. Siempre tienes la sensación de que lo hiciste hace poco, pero ¡cómo crecen las condenadas! Te obligan a adoptar una postura imposible, y son nada menos que 10. Horrible.
  2. Quitarle el plástico a un CD. Sí, los hay que traen una cosita para tirar, como los paquetes de tabaco. Pero la mayoría no. Y llevan un plástico super-resistente, que no se rompe ni a mordiscos. Al final se te cae al suelo y re rompe la caja. No puedo con él.
  3. Cambiar la funda del edredón. Son demasiado grandes. Las esquinas nunca llegan hasta el final. A veces he intentado incluso meterme dentro de la funda con el edredón. Al final me queda todo hecho un gurruño.
  4. Que me felicite alguien el año nuevo el 7 de febrero sólo porque no me ve desde noviembre. ¿Qué día se da por finalizada la temporada de felicitaciones por el año nuevo? Para algunos dura demasiado.
  5. Cuando en los discos en directo el cantante se calla para que cante el público. ¿Por qué hace eso, si sabe que le están grabando para un disco? ¿Se creerá que nos compramos el CD para escuchar a la gente desafinar?
  6. Las personas que dan dos besos sin darlos. Es decir, hacen un movimiento oscilante de cabeza y te chocan a ambos lados de la cara. ¿Tanto cuesta dar un beso, o dos? Y si les parece un ritual absurdo y no quieren dar besos, pues que no hagan nada.
  7. Los tíos que dan la mano fofa. Es parecido a lo anterior, y me pone de los nervios. Si al gesto lo llamamos “apretón de manos”, será porque hay que apretar un poco, ¿no? Y no dejar esa mano ahí suelta, que uno la coge y no sabe qué hacer con ella.
  8. Que la gente que pone la música a toda caña en el coche nunca lleve música buena. Siempre ponen bacalao o reguetón. Nunca he oído que ensordezcan al vecindario con Van Morrison, Miles Davis o Mozart. Ya que te invaden los oídos podían animarte la tarde, al menos.
  9. Levantarme de la cama para coger el teléfono y que deje de sonar justo cuando descuelgo. Podría haberme quedado en la cama tan feliz. O podría haber respondido a una llamada de alguien querido. Pero no; ni lo uno ni lo otro. Otra variante terrible es que llegues a tiempo pero la llamada sea para venderte un nuevo seguro del hogar.
  10. El carrito de la limpiadora en unos servicios públicos. Esto ocurre mucho en aeropuertos, centros comerciales, etc. Buscas con urgencia los servicios, los encuentras por fin aliviado y cuando llegas… ¡ahí está! El carrito de la limpiadora (o el limpiador) cerrándote el paso. Y siempre en el de los tíos.

Podría poner más, pero 10 es un número muy humano. Ya vale. ¿Alguien aporta más pequeñas cosas molestosas?

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Alejandro Sanz

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Jorge Sanz

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Josedecala Sanz

Aparte de ser cura, José de Calasanz dedicó su vida a atender a niños y jóvenes, facilitando su educación. El viernes en Granada los centros educativos tuvimos fiesta en su honor, como hace años. Pensando en él se me ocurrió esta chorrada.

El apellido Sanz procede del nombre Sancho, y comparte su origen con otros apellidos como Sánchez, Sáenz, Sáez, Sainz o Saiz. Pero no vayas a llamar Sáenz a un Sanz o un Sainz o un Sáez, o Sanz a un Sainz o un Sáenz. Les sienta fatal.

Imágenes cogidas de Wikipedia, lahiguera.net y calasancias-chipiona.com.

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