Naturaleza


PAÍS: EE. UU.
DIRECCIÓN Y GUIÓN: James Cameron
INTÉRPRETES: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodriguez

SINOPSIS: Año 2154. Jake Sully es un ex-marine confinado en una silla de ruedas que, a pesar de su cuerpo tullido, todavía es un guerrero de corazón. Jake ha sido reclutado para viajar a Pandora, donde las corporaciones están extrayendo un mineral extraño que es la clave para resolver los problemas de la crisis energética de la Tierra. Al ser tóxica la atmósfera de Pandora, ellos han creado el programa Avatar, en el cual los humanos “conductores” tienen sus conciencias unidas a un avatar, un cuerpo biológico controlado de forma remota que puede sobrevivir en el aire letal. Estos cuerpos están creados genéticamente de ADN humano, mezclado con ADN de los nativos de Pandora, los Na’vi. Ya en su forma avatar, Jake puede caminar otra vez. Ha recibido la misión de infiltrarse entre los Na’vi, los cuales se han convertido en el mayor obstáculo para la extracción del mineral. (FILMAFFINITY)

Hace tiempo que no comento películas que haya visto, por pereza más que nada, pero Avatar es algo más que una simple película. Hablar de Avatar es hablar casi de un fenómeno sociológico, y de eso me da menos pereza opinar.

Fuimos a verla a unos multicines el domingo a las 4 de la tarde. Para la versión en 3D había dos salas, pero no quedaban entradas hasta las 22:30. Sacamos dos de esas y volvimos por la noche. Para la sesión en 2D de las 16:30 había más de 300 butacas libres. Nadie quería entrar a verla, y eso que era 2,50€ más barata (o menos cara, más bien).

Conclusiones:

  1. Que las productoras y distribuidoras de cine dejen de llorar. La gente va al cine y se deja mucha pasta. Y las cifras así lo indican.
  2. Está claro que el filón para que la gente acuda más a los cines está en darle un valor añadido a la proyección en salas comerciales. Esto es lo que consigue el 3D. Pagamos la entrada más cara y nos ponemos las gafas tan contentos. Nadie quiere ver la otra versión; para eso te la bajas de la red.
  3. Avatar es una película de efectos especiales, en la que el guión es bastante secundario. Eso anima a verla más de una vez. Te da igual saber ya cómo acaba porque eso es lo de menos (pasaba lo mismo con Titanic). Estoy seguro de que mucha de la gente que había en el cine había visto ya la peli. Es otra razón de sus éxitos de taquilla.

Sobre la película en sí… ya me entra la pereza. Es un continuo déjà vu. No hay una sola escena que no tengas la sensación de haber visto ya antes en otras películas: del Oeste, de Tarzán, Parque Jurásico, Harry Potter, Pocahontas… Todo en la historia es previsible. Sabes lo que va a pasar, lo que no evita que estés deseando que pase para verlo. A James Cameron ya le acusaron de hacer un guión pobre y memo para Titanic. Yo creo que no es que no sepa hacerlo mejor; lo hace “mal” queriendo. Una historia simplona y sencillota te garantiza que hasta los niños se van a enterar de todo lo que está pasando. No tienes que preocuparte de seguir el hilo y te centras en lo “importante”: disfrutar de las imágenes. Es una solución supercomercial que da resultado. Los cinéfilos irán a verla de todas formas; para atraer a los demás es necesario un guión lineal y facilón.

Es la película más espectacular que he visto, de eso no tengo duda. Refleja años de investigación y trabajo puestos al servicio de la recreación de artilugios, paisajes y seres irreales, que seguramente marcará un antes y un después. Te presenta un mundo imaginario, lleno de belleza y fantasía, para que te integres en él y lo disfrutes en tres dimensiones. El mundo de los humanos del año 2154 es Ciencia Ficción relativamente creíble. El de los bichos y plantas del planeta Pandora es Fantasía en estado puro. Tanto uno como otro son especiales, nunca vistos. Se cuida hasta el mínimo detalle en la recreación de los escenarios. Son un derroche de belleza e imaginación. Los actores son mucho menos importantes, a veces pasan desapercibidos.

Hay algunos elementos bastante inéditos. En el planeta Pandora los humanos son los alienígenas, los colonizadores, los malos, en definitiva. Utilizan las armas y se mueven por la codicia. Los nativos del planeta, los Na’vi, son ingenuos y primitivos, pero poseen el poder de la sabiduría ancestral y la armonía con la Naturaleza. Hay en la película una moraleja ecologista y antibelicista muy políticamente correcta, que la convierte, más si cabe, en un bonito (y ñoño) cuento para todos los públicos.

¿Recomiendo ir a verla? ¿Pero alguien no la ha visto todavía? Sí, lo recomiendo, con gafas de 3D y palomitas. Para cuatro cochinos días que vamos a vivir no es justo perderse algo tan espectacular, semejante obra maestra de la imaginación y la tecnología humanas.

Los seres humanos somos tremendamente egocéntricos. Pensamos que todo gira en torno a nuestras acciones. Escribimos la Historia basándonos en reyes, gobiernos, batallas, descubrimientos… Consideramos nuestros actos como causa y fin de todas las cosas importantes. En realidad no somos tan poderosos. Ni siquiera cargarnos el clima del Planeta nos está resultando sencillo (y eso que estamos demostrando mucha mayor eficacia para cambiar el clima que para ponernos de acuerdo en dejar de hacerlo).

El pasado día 12 de enero la Naturaleza hizo de las suyas en Haití. Y actuó de la única forma que “sabe” hacerlo: la más azarosa y caótica. Así vino a demostrarnos, una vez más, nuestra visceral soberbia, y lo pequeños que somos frente a ella. Recuerdo haber pensado esto mismo en la mañana el mediodía del 1 de enero de 2000, cuando subí la persiana y vi que el sol seguía allá arriba, el cielo y el mar azules y los pájaros volando y cantando como siempre. Hacía un bonito día en Punta Umbría y a la Naturaleza, por supuesto, le había importado una mierda nuestro cacareado efecto 2000.

No somos nada.

Puerto Príncipe, la capital de Haití, era una ciudad de unos 900000 habitantes. Desde hace 5 días es otra cosa. Un alto porcentaje (¿70?, ¿90?) de sus endebles edificios ha dejado de existir. Ya no hay manzanas ni calles. Ahora hay escombros y cadáveres. Quienes han quedado con vida no tienen un techo bajo el que cobijarse. La ONU ha declarado que es la peor catástrofe a la que se ha enfrentado desde el punto de vista de la asistencia humanitaria.

La Naturaleza ha actuado; ahora es el turno de las personas.

Haití es el país con menor renta per cápita de América. El 70% de su población vive en la pobreza. El 95 % de los haitianos son de ascendencia africana; es un trozo de África traído al Caribe. La causa principal del empobrecimiento del territorio es la explotación forestal excesiva, que ha producido que el suelo sea estéril. Y nada de esto es culpa de la Naturaleza.

Es el turno de las personas: www.ayudahaiti.es

Imágenes tomadas de Wikimedia Commons, con licencia C.C.

Trabajando en las salinas

Tarea primitiva y primordial, la extracción de sal de las piscinas inundadas por el agua de las mareas se sigue realizando en las Marismas del Odiel. Nunca me canso de hablar de este lugar, mi preferido de Huelva sin duda.

¿Es sal o es nieve?

Moderna maquinaria se encarga hoy en día de esta tarea. Las enormes superficies salinas recuerdan a paisajes nevados, tan limpios y llenos de luz. Y no faltan los grupos de gaviotas para dar vida y alegría al blanco panorama.

Gaviotas en las salinas

Me gustó ver esta “vendimia” de las salinas y le hice algunas fotos. Ocurre a sólo cinco minutos de mi casa choquera

Me encanta la lluvia en verano. Porque es efímera y pasajera. Porque llega de pronto y rompe la monotonía de un día tórrido. Porque refresca el aire y enseguida vuelve a salir el sol. Y por ese aroma a tierra mojada que deja perfumando el aire. Mirando los titulares de meneame he encontrado este artículo donde explican lo que es la geosmina.

Según se cuenta en él, la geosmina, que en griego significa “olor a tierra”, es un alcohol producido por cierta clase de bacterias (Streptomyces) y liberado cuando el microorganismo muere. La sustancia permanece en la tierra hasta que caen las primeras gotas de lluvia, momento en que una pequeña cantidad es arrastrada por la humedad, haciendo que el aire adquiera ese olor característico (petricor).

Por eso notamos ese olor en los días de lluvia de verano, después de un periodo seco. Las bacterias son fantásticas; ¡vivan las bacterias! Solemos despreciarlas porque nos causan enfermedades, pero también nos proporcionan cosas estupendas, como el vinagre, el queso, el yogur o los antibióticos. También están las que fijan el nitrógeno a la tierra, y por supuesto las bifidobacterias de la flora intestinal, que, como todo el mundo sabe, están que te cagas.

Y las Streptomyces, que ayudan a los camellos a encontrar agua en el desierto, y seducen nuestro olfato con ese agradable olor a tierra mojada.

+ info en wikipedia. Imagen de jreed1912, publicada con licencia CC.

No soy persona de costumbres ni tradiciones; muy pocas cosas hay que haga todas las veces y desde siempre. Este hormiguero tenía una única tradición anual, la de celebrar con alegría la llegada de los girasoles, preludio de buen tiempo, verano y vacaciones.

Este año llegaron como siempre y esta vez posé junto a ellos para la foto. La ocasión lo merecía: era mi despedida. Alguien dirá que soy un culo de mal asiento, o tal vez, por el contrario, que por fin este hormigo va a sentar la cabeza. Si los campos de girasoles tuvieran ruedas me los llevaría conmigo. Hay tantas cosas que deberían tener ruedas…

Decía Dante que el amor mueve el Sol y las demás estrellas. Seguramente no sabía mucho de astronomía y bastante de amor. Mi deriva sideral me lleva a una nueva constelación. Las estrellas somos así, fugaces y caprichosas, y buscamos el calorcito del centro de la galaxia.

Hasta siempre, girasoles. No dejéis de alegrar el día a futuros transeúntes.

Por cierto, la foto está hecha el 28 de mayo, por eso llevo en la camisa un triplete de pins.

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