Internet


Hace tiempo que había oído hablar de Jamendo.com, pues es adonde que acuden algunos podcasters para poner música a sus publicaciones. Es un sitio donde escuchar y descargar música de forma libre y gratuita.

El caso es que necesito subir un par de temas para publicarlos en este hormiguero y tanto Goear como Deezer me han fallado al respecto, por distintos motivos.

Así que voy a ver qué tal sale en el blog este widget de Jamendo. Es un tema de un trío de Washington D. C., llamado Mercury in Summer.

Lo que viene a continuación lo había escrito en el muro de M. uno de mis “amigos” en FaceBook. En vez de publicarlo lo he cortado y lo voy a pegar aquí. En estos momentos no tengo ganas de regalarle mis frases a FaceBook.

Tengo una creciente sensación de que las redes sociales están acabando con los blogs. El CiberGrano ha dejado de tener sentido; la información y las ideas se comparten en pequeñas dosis, y sólo entre “amigos”.

Me da rabia, me encantaba escribir en el hormiguero, pero cada vez da más pereza. Me gustaba expresarme en un medio libre y abierto. Aquí todo lo que publicas puede ser reutilizado y vendido por los dueños de este cotarro.

Nunca habría sabido que hoy es tu cumpleaños si no por FaceBook. Es una información aparentemente inocua, que permite estrechar lazos entre las personas. En realidad lo que a FaceBook (o a las empresas clientes de FaceBook) les interesa es vender, y una fecha de cumpleaños es una joya para eso.

Pero claro… ¿quién te va a felicitar si no facilitas tu fecha de cumpleaños? Tu lista de amigos no crece si no aportas información personal para que otros/as te encuentren. Inventarte un alter ego no es divertido, acaba aburriendo. Lo que hace especial el uso este medio es que las personas se manifiesten con la mayor sinceridad. Y eso es precisamente lo que más interesa a quienes quieren vendernos algo. Y si no te lo vende FaceBook te lo venderán quienes compren tus datos a FaceBook.

Por cierto, felicidades. Que tengas un buen día.

Por primera vez, que recuerde, en más de 5 años he pasado un mes y pico sin postear nada en este hormiguero. La razón tal vez tenga algo que ver con el título de esta entrada, en la que me propongo reflexionar -ahora que tengo un rato- sobre algunos aspectos del uso actual de internet para la comunicación.

Al principio había webs estáticas y chats. Así era internet como casi todos/as la conocimos hace entre 10 y 15 años. La única forma de comunicación con otras personas, por tanto, eran las salas de chat. Las había de muchos temas, que no dejaban de ser simples eufemismos para esconder lo que todos y todas buscábamos en ellas: ligar.

También existía ya el correo electrónico, que fue ganando en importancia a medida que más y más personas tuvieron su dirección.

Bueno, y había también en la web tímidos intentos de bidireccionalidad, como los foros o los libros de visitas.

Después se popularizaron los programas de mensajería instantánea. El “mésenyer”. Ya escribí una vez sobre ellos. Si no eras un adolescente o vivías muy lejos, solían convertirse en una fantástica forma de malgastar el tiempo.

Llegaron los blogs. Quienes blogueamos desde hace tiempo podemos recordar una etapa inicial en la que parece que nadie te va a leer nunca, y cada comentario es un tesoro. Después despegas y empiezas a crecer. Y te integras, de alguna forma, en una pequeña comunidad de blogueros/as con quienes compartes visitas, enlaces, comentarios… Esa pequeña fiebre de éxito pasa y, si tu blog sobrevive, acaba convirtiéndose en algo que forma parte de tu vida, aunque no sea prioritario en ella. Al menos esa ha sido mi experiencia.


Lo siento, Leonard. Yo estoy en FaceBook y tú en MySpace… Esta relación ya no me sirve.

Porque, entretanto, aparecieron las redes sociales. Y por alguna razón se fueron abriendo camino hasta convertirse en la forma de comunicación preferida por la inmensa mayoría. Bueno, por muchas razones, en realidad, y a eso voy. Tengo una amiga, Elisa, que escribe a diario en Facebook lo que en un blog podrían ser publicaciones de éxito. Pero no le interesa abrir un blog. ¿Por qué?

  • Las redes sociales te garantizan que lo que escribes será leído por quienes te interesa que lo lean. Vale; mi texto no llegará a un jubilado de Albacete, o a una niña de Chiapas (Mexico), pero lo van a leer mis colegas, con toda seguridad, y hoy mismo.
  • Porque en las redes sociales todo es inmediato. No tienen la rapidez de un chat, pero casi. Los envíos se suceden y se acumulan, formando conversaciones en tiempo real.
  • Las redes sociales ofrecen la sensación de que lo que escribes no llegará a quienes no deseas que lo vean. Hay mucha confusión al respecto, mucha falsa privacidad, pero -en definitiva- a priori se te ofrece la posibilidad de que sólo quien tú deseas acceda a tus contenidos.
  • Las redes sociales están pensadas “para que las sepa usar incluso tu madre” (o tu padre). Publicas un vídeo de Youtube con un click, subes tus fotos fácilmente desde cualquier aplicación, localizas decenas de personas en un santiamén, etc.
  • Las redes sociales no requieren posteos largos ni sesudos. ¿Tienes una buena idea? ¿Un pensamiento ingenioso, divertido, brillante? Puede ser poca cosa para dedicarle una entrada en un blog, pero es ideal para los 140 caracteres que permite Twitter.

  • Las redes sociales te permiten fingir. No es una buena idea, en mi opinión, pero puedes simular que eres otra persona. Es más, hay quien dice que eso es incluso lo normal, como una forma de adaptación al contexto, de la misma forma que te adaptas en una fiesta o en un funeral.
  • Las redes sociales se administran solas. No se caen, no se borran, no hay que diseñar ni elegir una plantilla, no se crean ni se destruyen; estaban ahí antes de que tú llegaras y seguirán aunque las ignores.
  • Las redes sociales te acaparan, te absorben, tiran de ti, te ofrecen más y más cosas a cambio, tan solo, de que tú les dediques más y más tiempo.

No sabemos cómo nos comunicaremos dentro de 5 años, por ejemplo, pero ahora lo hacemos con redes sociales. Si estás leyendo esto, si has llegado hasta aquí, seguramente es porque viste un enlace en Facebook o en Twitter. El RSS es un monstruo que ya a casi nadie interesa. Pero sobre eso escribiré en otro post…

Imágenes tomadas de ucalgary.ca y de Ser de Agua.

Esta entrada es una recomendación para aquellas personas que, como yo, no tienen escrúpulos y roban sin piedad a las productoras y distribuidoras de cine y televisión descargando de la red contenidos con copyright.

www.mejorenvo.com es el típico portal de enlaces a torrents, eLinks y descargas directas de películas y series de TV. La diferencia con otros sitios es que en mejorenvo.com todo está disponible en versión original, y puedes descargarte, si quieres, los subtítulos.

Tal vez pronto este sitio deje de existir porque decidan que es ilegal. Encontraré otro. Espero que entretanto quienes pierden tantísimo dinero nos ofrezcan una forma alternativa de acceder a sus producciones. El problema no es el dinero, sino la accesibilidad. Me encanta ir al cine, pero no puedo hacerlo todos los días y además estoy resfriado y no me conviene salir a la calle.

La primera es un buen recuerdo de la adolescencia. La necesito de vez en cuando para relajarme:

La segunda me viene a la mente cada vez que sale el sol después de una tormenta. Desde hace años…

La tercera me recuerda a muchos lugares en los que la oí. ¡Cómo sobrevivir sin ella!

Tengo muchas más razones, pero con estas 3 es suficiente. Dicen en la sección de FAQs de Spotify que “lamentablemente, algunos artistas han preferido no unirse aún a Spotify, algunos artistas solicitados con frecuencia que no están incluidos en Spotify son Metallica, The Beatles, Pink Floyd, AC/DC, Led Zeppelin, etc.”

Cuando Spotify convenza a esos artistas para que se unan me convencerá a mí de pagar 10 € al mes. Mientras tanto seguiré escuchando sus anuncios con alguna canción de vez en cuando, y usando otros sitios muy interesantes como Deezer (del que ya hablé en este hormiguero) Goear o Grooveshark.

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