Vuvuzelas
Lunes, 14 de junio de 2010
Seguramente mis alumnos/as de 3º de ESO (a quienes nombro porque sé que leen este blog) no saben que antes del mundial de fútbol de México de 1986 no se hacía la ola en los estadios de fútbol. La ola empezó entonces como muchos recordamos; ellos no pueden, porque no habían nacido. Viene al caso este comentario, porque sin duda el mundial de Sudáfrica de este año será recordado por algo parecido: las pertinaces vuvuzelas.
Me encantan las vuvuzelas. No quiero que las prohíban. Quiero que se recuerde este mundial por ese sonido de fondo que se escucha en cada partido. Porque las imágenes de los partidos de fútbol son muy similares, pero las de este mundial llevan un zumbido de fondo que las hará inconfundibles para siempre.
Me gustan las vuvuzelas. Porque son el sonido del público. El sonido de la multitud. Una sola vuvuzela nunca se oiría en nuestros televisores. Es la contribución solidaria de miles de almas lo que oímos a miles de quilómetros, desde la comodidad de nuestros sillones europeos.
Me gustan las vuvuzelas porque son ruido sin ningún sentido. ¿Para qué sirve hacer ruido? Para nada, y para todo. Para que el mundo sepa que ahí está África, ese continente olvidado donde la gente tiene la piel negra y disfruta haciendo ruido. Que protesten los periodistas; que protesten Cristiano Ronaldo y Leo Messi; que proteste el mundo bienpensante al que este zumbido insistente pone nervioso. Esto es Sudáfrica y aquí los partidos son así; es el precio a pagar, como el jet lag o el cambio de estación si vienes del norte.

Es más; me encantaría que la costumbre se extendiera como una moda, igual que ocurrió con la ola de México ’86. Y que mis alumnos/as de 3º, a quienes dedico esta entrada, pudieran recordar y contar a sus hijos que vivieron el momento en que empezó a extenderse por el mundo entero el sonido de las vuvuzelas en los campos de fútbol.
Por cierto, sigue este enlace a una vuvuzela virtual, para poder hacer ruido desde tu propia casa. O cómprate una barata en eBay.
Imagen tomada de Wikimedia Commons.







