(Escribí esta entrada hace 24 horas. Las noticias cambian tan deprisa y la alarma crece tanto, que he dudado si publicarlo o no. La tesis del post es que el riesgo de la radiactividad se exagera. Tal vez me equivoque; espero que no).
El desastre de la central nuclear de Fukushima está siendo demasiado cinematográfico como para no despertar en mí un montón de reflexiones y comentarios. Casi todos los cuales, por cierto, me sugieren lo estúpido y cobarde de la condición humana.
Como en un guión perfectamente estructurado, las noticias sobre la situación en la central nuclear japonesa han ido subiendo en nivel de alarma. No quisiera parecer frívolo ante lo que desde luego es una desgracia, pero sin duda la transición gradual, paulatina (casi calculada) desde la leve alarma hasta el pánico general parece digna del mejor Hitchcock.
Aún así, este hormigo no evita prestar atención primordial a los científicos, que son quienes más saben de esto, supuestamente, y quienes menos alarma parecen querer provocar. Si los expertos no se equivocan, el mayor problema de los japoneses en estos momentos no es, desde luego, la exposición de sus cuerpos a la radiactividad.
Porque aquí es donde veo yo lo mezquino de esta especie nuestra. Mientras Japón trata de sobrevivir, a duras penas, a un monumental terremoto, al devastador tsunami posterior, y a los cientos de réplicas que les han seguido, el resto del Mundo anda agobiadísimo con cuestiones del tipo: “¿Llegará hasta nosotros la radiactividad de Japón?”, “¿Son seguras nuestras centrales nucleares?”, “¿Soportarían un terremoto?”, “¿Hay que replantearse la producción de energía nuclear?”
¡Pero si el problema es que a miles de personas se las ha tragado el mar! ¿Por qué no alarma eso al resto del Mundo? ¿Por qué no se replantea la gente si será bueno para la salud vivir en la costa? ¿Por qué no se reúnen los dirigentes de nuestros países a analizar la viabilidad de Holanda o Benidorm? Todavía hay miles de personas desaparecidas y ciudades arrasadas. Pero al resto del Planeta parece que ya solo nos interesa si tiene grietas la vasija del reactor número 2.
Tenemos pánico a lo desconocido. A esa radiación misteriosa, fruto de las elucubraciones perversas de científicos locos. Radiación, lo que se dice radiación, es la que nos llega del sol, por ejemplo, a la que masivamente expone el personal sus cuerpos en la playa, a cambio de un bonito bronceado… y/o de un feo cáncer de piel.
Lo hemos visto recientemente en Indonesia o en Nueva Orleans. No se puede poner diques al mar. Tal vez un día se decida suprimir las centrales nucleares en Japón. Pero el mar seguirá periódicamente arrasando sus costas, como ha hecho siempre. Aprovechamos muy mal las energías disponibles. Nos volvemos locos para exprimir los escasos combustibles fósiles del Planeta mientras dejamos que nos arrasen los terremotos, el mar, las mareas o el sol.
La humanidad entera pendiente de si se refrigera el núcleo del reactornumber 3. Ah, y mientras tanto Gaddafi campando a sus anchas.
Me considero un escéptico por naturaleza, y me da bastante rabia cómo se intenta (y se consigue) engañar a la gente a base de verborrea pseudo-científica. El otro día me encontré este expositor en El Corte Inglés de Granada:
Empecé a leer lo que anunciaban. Te lo ponen tan bonito, que casi entran ganas de probar las dichosas ecobolas de lavado. Hasta que llegas a la conclusión de siempre: sólo alguien que no tenga ni idea de lo que está hablando ha podido redactar esto. Porque uno, en su ignorancia, se permite dudar de que tenga sentido hablar de “tensioactivos ecolimpios”. Pero hasta un alumno/a de primaria sabe que enzimas se escribe con z.
Hemos dedicado casi todo nuestro segundo día en Valencia a visitar este lugar, de aspecto rompedor y moderno. Aparte de ver un documental sobre Arabia y echar un vistazo rápido al museo de la Ciencia, hemos pasado casi todo el tiempo viendo peces, aves y cetáceos. Nuestros preferidos, las rayas, los tiburones, las morsas y los pingüinos. Y la beluga, supertierna.
Después hemos tenido un entrañable encuentro con Dani Muñoz, el muchacho que no sólo canta y toca como Nick Drake, sino que además es mucho más erudito que yo sobre sus canciones. Ha sido inevitable descubrir que, aunque se nos olvida, le doblamos de largo su edad. Refrescante.
La cena ha sido especial: una paella hecha en fogón de leña, en un lugar al que algún día hemos de volver.
PAÍS: EE. UU. DIRECCIÓN Y GUIÓN: James Cameron INTÉRPRETES: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodriguez
SINOPSIS: Año 2154. Jake Sully es un ex-marine confinado en una silla de ruedas que, a pesar de su cuerpo tullido, todavía es un guerrero de corazón. Jake ha sido reclutado para viajar a Pandora, donde las corporaciones están extrayendo un mineral extraño que es la clave para resolver los problemas de la crisis energética de la Tierra. Al ser tóxica la atmósfera de Pandora, ellos han creado el programa Avatar, en el cual los humanos “conductores” tienen sus conciencias unidas a un avatar, un cuerpo biológico controlado de forma remota que puede sobrevivir en el aire letal. Estos cuerpos están creados genéticamente de ADN humano, mezclado con ADN de los nativos de Pandora, los Na’vi. Ya en su forma avatar, Jake puede caminar otra vez. Ha recibido la misión de infiltrarse entre los Na’vi, los cuales se han convertido en el mayor obstáculo para la extracción del mineral. (FILMAFFINITY)
Hace tiempo que no comento películas que haya visto, por pereza más que nada, pero Avatar es algo más que una simple película. Hablar de Avatar es hablar casi de un fenómeno sociológico, y de eso me da menos pereza opinar.
Fuimos a verla a unos multicines el domingo a las 4 de la tarde. Para la versión en 3D había dos salas, pero no quedaban entradas hasta las 22:30. Sacamos dos de esas y volvimos por la noche. Para la sesión en 2D de las 16:30 había más de 300 butacas libres. Nadie quería entrar a verla, y eso que era 2,50€ más barata (o menos cara, más bien).
Conclusiones:
Que las productoras y distribuidoras de cine dejen de llorar. La gente va al cine y se deja mucha pasta. Y las cifras así lo indican.
Está claro que el filón para que la gente acuda más a los cines está en darle un valor añadido a la proyección en salas comerciales. Esto es lo que consigue el 3D. Pagamos la entrada más cara y nos ponemos las gafas tan contentos. Nadie quiere ver la otra versión; para eso te la bajas de la red.
Avatar es una película de efectos especiales, en la que el guión es bastante secundario. Eso anima a verla más de una vez. Te da igual saber ya cómo acaba porque eso es lo de menos (pasaba lo mismo con Titanic). Estoy seguro de que mucha de la gente que había en el cine había visto ya la peli. Es otra razón de sus éxitos de taquilla.
Sobre la película en sí… ya me entra la pereza. Es un continuo déjà vu. No hay una sola escena que no tengas la sensación de haber visto ya antes en otras películas: del Oeste, de Tarzán, Parque Jurásico, Harry Potter, Pocahontas… Todo en la historia es previsible. Sabes lo que va a pasar, lo que no evita que estés deseando que pase para verlo. A James Cameron ya le acusaron de hacer un guión pobre y memo para Titanic. Yo creo que no es que no sepa hacerlo mejor; lo hace “mal” queriendo. Una historia simplona y sencillota te garantiza que hasta los niños se van a enterar de todo lo que está pasando. No tienes que preocuparte de seguir el hilo y te centras en lo “importante”: disfrutar de las imágenes. Es una solución supercomercial que da resultado. Los cinéfilos irán a verla de todas formas; para atraer a los demás es necesario un guión lineal y facilón.
Es la película más espectacular que he visto, de eso no tengo duda. Refleja años de investigación y trabajo puestos al servicio de la recreación de artilugios, paisajes y seres irreales, que seguramente marcará un antes y un después. Te presenta un mundo imaginario, lleno de belleza y fantasía, para que te integres en él y lo disfrutes en tres dimensiones. El mundo de los humanos del año 2154 es Ciencia Ficción relativamente creíble. El de los bichos y plantas del planeta Pandora es Fantasía en estado puro. Tanto uno como otro son especiales, nunca vistos. Se cuida hasta el mínimo detalle en la recreación de los escenarios. Son un derroche de belleza e imaginación. Los actores son mucho menos importantes, a veces pasan desapercibidos.
Hay algunos elementos bastante inéditos. En el planeta Pandora los humanos son los alienígenas, los colonizadores, los malos, en definitiva. Utilizan las armas y se mueven por la codicia. Los nativos del planeta, los Na’vi, son ingenuos y primitivos, pero poseen el poder de la sabiduría ancestral y la armonía con la Naturaleza. Hay en la película una moraleja ecologista y antibelicista muy políticamente correcta, que la convierte, más si cabe, en un bonito (y ñoño) cuento para todos los públicos.
¿Recomiendo ir a verla? ¿Pero alguien no la ha visto todavía? Sí, lo recomiendo, con gafas de 3D y palomitas. Para cuatro cochinos días que vamos a vivir no es justo perderse algo tan espectacular, semejante obra maestra de la imaginación y la tecnología humanas.
Encontré hace unos días, a través de delicious.com/popular, este Top 10 de trucos de limpieza de lifehacker.com. Me dio buena espina, porque un par de ellos los conocía y sabía que funcionaban. También me di cuenta de que el artículo estaba escrito en un inglés algo coloquial y con cierto tono desenfadado y humorístico.
El caso es que hoy mi sesión de English learning ha consistido en traducir el artículo y traerlo a este hormiguero. La traducción es bastante fiel, aunque he trasladado algunos localismos americanos a nuestra experiencia española. Varios consejos proceden de wikiHow; otros de usuarios referenciados en el artículo original.
10. Usa Coca-cola y papel de aluminio para limpiar cromados
Los metales cromados tienen un gran aspecto cuando son nuevos, pero bastante más triste cuando se acumula en ellos suciedad y se decoloran. Pero no son necesarios costosos limpiadores químicos. Aplica un poco de cola –Coca-cola, Pepsi, o cualquier otra marca genérica– y frota la superficie brillante con papel de aluminio. Recuperarás el vistoso brillo de tu antiguo barrote, de la moto o de cualquier otra cosa metálica brillante.
9. Usa bicarbonato y vinagre para arreglar toallas malolientes
Con el tiempo y muchos lavados tus toallas de baño acumulan residuos de detergente y suavizante, que les quitan capacidad de absorber agua y les dejan un olor desagradable cuando se mojan. Antes que dejarte más dinero en el Corte Inglés, lávalas una vez con agua caliente y una taza de vinagre, y después otra vez en caliente con media taza de bicarbonato sódico. Eso elimina los residuos acumulados, las deja de nuevo con un olor fresco, y hace que tu “experiencia post-ducha” resulte menos húmeda.
8. Utiliza sal para secar manchas de huevo derramado
Incluso si tienes a mano servilletas de papel, el huevo tiende a dejar pringoso y con aspecto sucio todo lo que toca. Espolvorea una buena dosis de sal de mesa sobre el huevo, espera unos 10 minutos, y tendrás una masa semi-sólida que es fácil de quitar sin dejar el trapo o cepillo hecho un asco.
7. Echa Coca-cola en un váter sucio
¿Te has quedado sin Pato WC u otros limpiadores de inodoro? En wikiHow recomiendan verter una lata de Coca-cola dentro de la taza, dejándola reposar durante una hora o más, y después frotar la taza hasta limpiarla. Esto no te ahorra el esfuerzo manual, pero tu váter quedará de un limpio escalofriante –y tu adicción a los refrescos con gas seguramente disminuirá. El color de la coca-cola debería irse al aclarar, pero si tienes agua con gas a mano, podría servir igualmente.
6. Drano de fabricación casera para tuberías
Algunos propietarios prohíben explícitamente a sus inquilinos usar Drano [un desatascador comercial de desagües], y hay a quien no le gusta la idea de echarlo en el mismo sitio donde bebe o se ducha. En su lugar, vete al armario de la cocina, saca un poco de –sí, lo has adivinado– bicarbonato y vinagre, y mézclalos como describen en el Bonzai Aphrodite blog (es decir, 1/2 taza de bicarbonato, 1 taza de vinagre y unos 4 litros de agua hirviendo). Esta mezcla debería agitar y disolver cualquier cosa de tu tubería, siempre que no sea demasiado grasienta o esté muy endurecida. Si tu problema es debido a un atasco en el váter, inténtalo con jabón de lavar platos.
5. Utiliza Kool-Aid de limón para limpiar el lavavajillas
Limpiar un lavavajillas parece extraño e innecesario a primera vista… ¿no está el aparato siempre lleno de agua jabonosa? Con el tiempo, sin embargo, el óxido y los depósitos de cal ensucia y se acumulan en las superficies de tu lavavajillas, convirtiéndolo en un lugar donde no te apetece esconder los platos de los que vas a comer. Real Simple encuentra la solución en los paquetes de Kool-Aid de limón sin azúcar [cualquiera encuentra eso en España... me ha costado hasta encontrarlo en internet]. Vacía un paquete en la cubeta de detergente, ponlo a hacer un lavado normal en vacío, y el ácido cítrico de nuestro zumo favorito limpiará de mugre esas superficies tan difíciles de alcanzar.
4. Limpia y quita los arañazos de un monitor LCD
Los fundamentos de la limpieza de un monitor LCD [de los finitos] empiezan por evitar el alcohol –al menos para limpiarlo. Apaga el monitor, humedece con agua un trapo suave y sin pelusas, y pásalo por su superficie. Si es uno de esos monitores guays de pantalla superbrillante, debes usar un paño de micro-fibra y limpiar por pequeñas secciones. Hackosis (desaparecido desde entonces), ofreció una vez consejos para reparar un LCD rayado, que incluían desde el uso de gelatina de petróleo para suavizar temporalmente y esconder los arañazos, hasta lacar de nuevo las pantallas muy rayadas. Si tienes algo pequeño, estás de suerte: el método de la goma de lápiz [que consiste en frotar el arañazo con un borrador suave de lápiz] podría funcionarte.
3. Elimina las manchas de las axilas
Sabemos que usas desodorante. Sabemos que lavas tu ropa. Aún así, las manchas de sudor se las arreglan para aparecer en tus prendas de colores claros. Men’s Flair ofrece los mejores métodos para limpiar las manchas de sudor, como las mezclas de cítricos y bicarbonato o bórax, y también podemos recomendar una solución basada en aspirinas [aplicar a la mancha dos aspirinas y media taza de agua caliente]. Lo que esta guía también enseña, en todo caso, es que secar la ropa al sol es mejor para que queden más blancas que usar una secadora.
2. Limpiar una lente de cámara réflex
Al contrario que con las pantallas LCD, un poco de alcohol es realmente una buena idea para limpiar la lente de una cámara réflex –pero sin usar demasiado. En Digital Photography School muestran cuáles son las mejores herramientas, como paños de limpieza, sopladores, filtros UV o skylight, y algunos otros. Una de las cosas más baratas que puedes llevar en la bolsa de tu cámara se encuentra en cualquier tipo de cajas: paquetes de gel de sílice. Guardándolos en tu bolsa previenes a las lentes de humedecerse, lo que hará que tardes menos en limpiarlas y te dejará más libre para, ya sabes, hacer fotos.
1. Elimina el rotulador de cualquier superficie
Sabemos cómo quitar el rotulador permanente de una pizarra blanca: escribir encima con un rotulador de los que sí se borran y borrar juntas ambas capas con un trapo. Sí tú o algún niño habéis escrito con un Sharpie [rotulador permanente] sobre alguna otra superficie, en Public Realty Blog sugieren usar pasta de dientes con bicarbonato. Quizás la recomendación se deba a su habilidad para eliminar la placa y el sarro de los dientes. En todo caso, tener un tubo a mano parece una buena idea, a juzgar por lo que se ve en este vídeo: