Arte


Me gustó el póster y me quedé con el nombre del artista. Estaba colgado en la pared de una moderna cafetería granadina. Me recordó, salvando las distancias, a los ambientes de escenas americanas de Edward Hopper, pero con caras famosas. En otra zona del local tenían éste:

Del autor no he encontrado buscado gran cosa en la red. Según cuentan aquí, Chris Consani ha trabajado haciendo carteles de películas y portadas de discos. Ahora se dedica a publicar pósters y trabaja también para los estudios Dream Picture. A mí me encanta la mezcla explosiva de carácter y talento en estas escenas imposibles sobre decorados tan añejos y cinematográficos.

Las imágenes están tomadas de la página de AllPosters.com donde venden estos y otros pósters de Chris Consani.

Recuerdo haber visitado, como interesantes atracciones turísticas, el cementerio judío de Praga, el de Eyüp en Estambul, o el Père-Lachaise de París, con su lista interminable de ilustres sepultados/as.

Desde junio de 2008, existe un recorrido para visitar el cementerio de San José en Granada (España). Y hace unos meses se inició una experiencia pionera, consistente en la posibilidad de seguir la ruta turística a través del teléfono móvil mediante la tecnología bluetooth.

El cementerio está incluido entre los numerosos Bienes de Interés Cultural de la ciudad, pues reúne importantes muestras de arquitectura y escultura funerarias de la época romántica y posteriores. Además, su emplazamiento en una dehesa junto a la Alhambra, hace su visita fácilmente accesible y permite unas vistas impresionantes de Granada.

Estuvimos el domingo visitando el cementerio de San José. El recorrido de la visita te lleva por las tumbas más interesantes, con exquisitas esculturas de mármol. Aparte de la temática religiosa (cristos crucificados, ángeles custodios), me encantaron las imágenes de mujeres dolientes, algunas inspiradas en la iconografía de la Piedad de la Virgen María, pero otras mucho menos ortodoxas; más humanas y dramáticas. Sin duda, una visita muy recomendable.

Aprovechamos parte de la mañana para visitar el claustro y el museo de la catedral de Urgell. Después nuestro camino de regreso por el Pirineo hacia el oeste nos llevó por Sort, el pueblo de la lotería.

Por la tarde visitamos las iglesias del valle de Boí: Barruera, Erill la Vall, Boí y Taüll. He visitado estas iglesias, muestras del primer románico llegado a Catalunya desde la Lombardía, desde hace años. Antes estaban casi abandonadas; ahora te cobran entrada pero a cambio están bien cuidadas, con escaleras a las torres, folletos informativos, etc.

Antes de llegar a casa hicimos una breve parada en Ainsa. Nuestro itinerario terminó en Jaca, en el mismo lugar que había comenzado 20 días antes. Habíamos salido por la carretera que va a Pamplona y regresamos por la que viene del este. La vuelta a la Península ha sido un recorrido de 5450 kilómetros, del que queda mucho por contar… Poco a poco.

Se echa de menos el mar. Nos hemos despedido de él en El Port de la Selva, cogiendo arena de su playa por última vez.
Paramos en Besalú, a admirar el puente medieval, y después en Ripoll para ver el monasterio.
Dormimos en La Seu d’Urgell. La catedral da nombre al pueblo y su obispo es uno de los príncipes de Andorra. Hemos hecho una breve excursión al principado, que, al fin y al cabo, también forma parte de la Península.

Nuestra primera parada del día fue en el monasterio románico de Sant Cugat del Vallés, junto a Barcelona. Nos ha encantado pasear por el claustro, entre capiteles deliciosamente esculpidos y magníficamente conservados.
Después hemos parado en Pals, ya en Girona. Un pueblo encantador, de calles y casas de piedra. Hemos hecho algunas compras.
Anochecía cuando hemos llegado al Cap de Creus, el punto más oriental de la Península, y desde el que se ve la silueta de tierras francesas. La sorpresa ha sido ver la Luna saliendo por el este, sobre el mar. Una gran despedida; mañana abandonamos ya la costa…

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