Nuestra primera parada del día fue en el monasterio románico de Sant Cugat del Vallés, junto a Barcelona. Nos ha encantado pasear por el claustro, entre capiteles deliciosamente esculpidos y magníficamente conservados.
Después hemos parado en Pals, ya en Girona. Un pueblo encantador, de calles y casas de piedra. Hemos hecho algunas compras.
Anochecía cuando hemos llegado al Cap de Creus, el punto más oriental de la Península, y desde el que se ve la silueta de tierras francesas. La sorpresa ha sido ver la Luna saliendo por el este, sobre el mar. Una gran despedida; mañana abandonamos ya la costa…