La lluvia de la noche ha dejado un charco en nuestra tienda por la mañana. Con pena la hemos abandonado en un contenedor; nos había servido de refugio en varias aventuras por unos cuantos países.
Antes de comprar una nueva en Gijón paramos en Santillana del Mar y en Tazones, ya en Asturias.
Después tuvimos un agradable encuentro familiar en Gijón y otro en Luanco, seguido de una cena suculenta.
Es tarde, y mañana nos esperan muchos kilómetros.