La final del Mundial
Sábado, 10 de julio de 2010
Es emocionante ver cómo este país se ilusiona. Ver los balcones ir llenándose de banderas cada día, igual que las camisetas, los taxis y las antenas de los coches. Ese trapo de colores, que nos inspira a muchos tan poca devoción, parece haber terminado por servirnos a todos y todas de cobijo y emblema.

Esta selección de fútbol es nuestra apuesta unánime. Por fin hay algo que es de todo el mundo y que nos pone uniformemente de acuerdo. Algo que identifica a empresarios, currantes, madridistas, culés, raperos, heavys, pijos, frikis, gays y fachas. Algo que enorgullece a los expertos que saben en qué equipos ha jugado Marchena y a los profanos que no saben ni quién es Andrés Iniesta. Algo de lo que participan gentes de todos los pueblos y ciudades de España. En esta selección hay jugadores de Madrid, Andalucía, Catalunya, País Vasco, Valencia… y hasta un canario. Es la selección de los funcionarios/as devaluados el 5%, de los 4 millones de parados, del gobierno y la oposición, de los banqueros mezquinos y también, cómo no, de los farisaicos estadistas que pretenden eliminar la Coordinación TIC de los centros educativos andaluces.
Disfrutemos este momento como se merece.
Los niños son felices, sienten una alegría nítida. Quienes tenemos ya más años podemos recordar tantos fracasos, tantas derrotas, tanto mal fario, que sabemos lo irrepetible de la ocasión. Cardeñosa, Naranjito, Arconada, Luis Enrique… todos rehabilitados de una vez y para siempre. Los más viejos lo vivirán sólo una vez en la vida, pero aún podrán sentirse afortunados, porque muchos se fueron ya sin haberlo visto.
Tal vez queramos prepararnos para la final. Tal vez nos preocupe con quién vivir el momento, a quién invitar a esta gala, con quién recordar por siempre que asistimos a ella. Tal vez echemos de menos a alguien con quien ya no poder compartirla.
Esto no es una frivolidad, no es pan y circo para las masas. Porque esto trasciende nuestras existencias miserables. Sí, estamos muy jodidos; tenemos paro, pobreza, enfermedades y miles de problemas. Pero cuando todos nuestros males pasen (o no), cuando todo se arregle o se estropee mucho más, podremos decir que vivimos algo especial, algo grande que era de todos/as, algo que no olvidaremos y querremos contar a quienes aún no están: que vimos a la selección española de fútbol jugar la final de un Mundial.
Anda que si la ganamos…
Imagen tomada de elpais.es.
3 Comentarios :-) Post visto 1115 veces
Categoría: Sociedad


Genial crónica de un momento genial. Yo, que estoy entre la más profana de las profanas en fútbol estoy de acuerdo (e ilusionada). Un beso!!!(Y suerte…)
La ganamos, Carlos, la ganamos… ¡Qué disfrute, amigo!
Buenísmo el post.
Un abrazo.
Y es algo para celebrar, y es para todos/as. Un abrazo, Juanma.