Aprovecho esta tarde de viernes, en la que me encuentro postrado en la cama por un resfriado, para publicar una lista en este hormiguero. Se sabe que un post que se titule “top 10 of…” o “los 10 mejores…” siempre va a atraer lectores/as. Además tienen que ser 10 (ó 50). ¿Quién haría una lista con 11 ó 9 cosas? Nada de eso.

En mi tierra decimos que algo “me da rabia” para indicar que “me moleta”. Aquí, en Andalucía, se dice “me da coraje”, y de eso trata esta lista. Son pequeñas cosas molestosas, que preferiría evitar. La lista no sigue un orden, sino que las anoté al azar, según se me iban ocurriendo.

  1. Cortarme las uñas de los pies. Es un latazo. Siempre tienes la sensación de que lo hiciste hace poco, pero ¡cómo crecen las condenadas! Te obligan a adoptar una postura imposible, y son nada menos que 10. Horrible.
  2. Quitarle el plástico a un CD. Sí, los hay que traen una cosita para tirar, como los paquetes de tabaco. Pero la mayoría no. Y llevan un plástico super-resistente, que no se rompe ni a mordiscos. Al final se te cae al suelo y re rompe la caja. No puedo con él.
  3. Cambiar la funda del edredón. Son demasiado grandes. Las esquinas nunca llegan hasta el final. A veces he intentado incluso meterme dentro de la funda con el edredón. Al final me queda todo hecho un gurruño.
  4. Que me felicite alguien el año nuevo el 7 de febrero sólo porque no me ve desde noviembre. ¿Qué día se da por finalizada la temporada de felicitaciones por el año nuevo? Para algunos dura demasiado.
  5. Cuando en los discos en directo el cantante se calla para que cante el público. ¿Por qué hace eso, si sabe que le están grabando para un disco? ¿Se creerá que nos compramos el CD para escuchar a la gente desafinar?
  6. Las personas que dan dos besos sin darlos. Es decir, hacen un movimiento oscilante de cabeza y te chocan a ambos lados de la cara. ¿Tanto cuesta dar un beso, o dos? Y si les parece un ritual absurdo y no quieren dar besos, pues que no hagan nada.
  7. Los tíos que dan la mano fofa. Es parecido a lo anterior, y me pone de los nervios. Si al gesto lo llamamos “apretón de manos”, será porque hay que apretar un poco, ¿no? Y no dejar esa mano ahí suelta, que uno la coge y no sabe qué hacer con ella.
  8. Que la gente que pone la música a toda caña en el coche nunca lleve música buena. Siempre ponen bacalao o reguetón. Nunca he oído que ensordezcan al vecindario con Van Morrison, Miles Davis o Mozart. Ya que te invaden los oídos podían animarte la tarde, al menos.
  9. Levantarme de la cama para coger el teléfono y que deje de sonar justo cuando descuelgo. Podría haberme quedado en la cama tan feliz. O podría haber respondido a una llamada de alguien querido. Pero no; ni lo uno ni lo otro. Otra variante terrible es que llegues a tiempo pero la llamada sea para venderte un nuevo seguro del hogar.
  10. El carrito de la limpiadora en unos servicios públicos. Esto ocurre mucho en aeropuertos, centros comerciales, etc. Buscas con urgencia los servicios, los encuentras por fin aliviado y cuando llegas… ¡ahí está! El carrito de la limpiadora (o el limpiador) cerrándote el paso. Y siempre en el de los tíos.

Podría poner más, pero 10 es un número muy humano. Ya vale. ¿Alguien aporta más pequeñas cosas molestosas?