Nunca se me ha ocurrido celebrar Halloween. No me atrae especialmente la estética de brujas y fantasmas, ni me convencen demasiado las costumbres importadas de los Estados Unidos. O tal vez es que es una fiesta demasiado reciente en nuestra cultura… no la viví cuando era un niño y ahora no me apetece mucho empezar.

Pero los obispos me han hecho cambiar de opinión.

Según parece, a la Iglesia Católica no le gusta que se celebre Halloween. Nos alerta sobre el peligro de que “costumbres paganas e importadas prevalezcan hasta hacer desaparecer nuestras propias costumbres cristianas arraigadas y beneficiosas como la devoción a los santos y el recuerdo a los difuntos“.

Señores obispos. ¿No tienen ustedes otras cosas más importantes de las que preocuparse? ¿No hay pobreza y miseria a su alrededor que despierte más sus alarmas que una simple fiesta de importación? ¿No hay mezquindades, indecencias e injusticias sociales mucho más dignas de censura que el hecho de que la gente se divierta de una manera inédita?

halloween

Me gusta ver a la gente que sale esta noche disfrazada a la calle. Lo considero una actividad mucho más saludable que la devoción a los santos. Me encantó lo felices que se pusieron ayer el grupo de niños vestidos de brujas y demonios que vinieron a casa cuando Meli les dio un buen puñado de caramelos. Para el año que viene ella misma amenaza con disfrazarse de bruja. Pues claro que la gente prefiere Halloween a la devoción a los santos. Por la misma razón que preferimos el Carnaval a la Cuaresma. ¿Qué legitimidad moral puede tener una doctrina que ve un riesgo en que la gente se divierta sin hacer daño a nadie?

Ah, también se meten con Hollywood, con la industria cinematográfica norteamericana, como presunto origen de esta influencia anticristiana. Hollywood, Halloween… estas palabras impronunciables deben de parecerles de inspiración demoníaca. Un soplo de aire fresco y modernura para sus mentes retrógradas.

Por otra parte, la fiesta de Halloween tiene un origen esencialmente católico. La misma palabra es una corrupción de la expresión All Hallow’s Eve (Víspera del Día de los Santos). Y la costumbre de celebrar Halloween llegó a los Estados Unidos llevada precisamente por los irlandeses, pueblo católico donde los haya, en la época de hambrunas del siglo XIX. Es cierto que su origen está también, al parecer, en la festividad celta llamada Samhain, en la que se celebraba el final de la temporada de cosechas, pero el sincretismo de festividades paganas por parte del Cristianismo es omnipresente; lo tenemos en la Navidad o la noche de San Juan, por ejemplo.

Es evidente, desde luego, que a la inmensa mayoría de la población nos tienen sin cuidado estas palabras de los obispos. Yo mismo, aunque parezca indignado, sonreí cuando oí la noticia por la radio. Porque en realidad es para reírse. Pero eso sí, lo diré una y mil veces: que el Estado deje ya de subvencionar a estos farsantes cavernícolas.

¡Y que viva Halloween!

Imagen tomada de Wikipedia, la enciclopedia libre.