Entradas de Octubre de 2009

Nunca se me ha ocurrido celebrar Halloween. No me atrae especialmente la estética de brujas y fantasmas, ni me convencen demasiado las costumbres importadas de los Estados Unidos. O tal vez es que es una fiesta demasiado reciente en nuestra cultura… no la viví cuando era un niño y ahora no me apetece mucho empezar.

Pero los obispos me han hecho cambiar de opinión.

Según parece, a la Iglesia Católica no le gusta que se celebre Halloween. Nos alerta sobre el peligro de que “costumbres paganas e importadas prevalezcan hasta hacer desaparecer nuestras propias costumbres cristianas arraigadas y beneficiosas como la devoción a los santos y el recuerdo a los difuntos“.

Señores obispos. ¿No tienen ustedes otras cosas más importantes de las que preocuparse? ¿No hay pobreza y miseria a su alrededor que despierte más sus alarmas que una simple fiesta de importación? ¿No hay mezquindades, indecencias e injusticias sociales mucho más dignas de censura que el hecho de que la gente se divierta de una manera inédita?

halloween

Me gusta ver a la gente que sale esta noche disfrazada a la calle. Lo considero una actividad mucho más saludable que la devoción a los santos. Me encantó lo felices que se pusieron ayer el grupo de niños vestidos de brujas y demonios que vinieron a casa cuando Meli les dio un buen puñado de caramelos. Para el año que viene ella misma amenaza con disfrazarse de bruja. Pues claro que la gente prefiere Halloween a la devoción a los santos. Por la misma razón que preferimos el Carnaval a la Cuaresma. ¿Qué legitimidad moral puede tener una doctrina que ve un riesgo en que la gente se divierta sin hacer daño a nadie?

Ah, también se meten con Hollywood, con la industria cinematográfica norteamericana, como presunto origen de esta influencia anticristiana. Hollywood, Halloween… estas palabras impronunciables deben de parecerles de inspiración demoníaca. Un soplo de aire fresco y modernura para sus mentes retrógradas.

Por otra parte, la fiesta de Halloween tiene un origen esencialmente católico. La misma palabra es una corrupción de la expresión All Hallow’s Eve (Víspera del Día de los Santos). Y la costumbre de celebrar Halloween llegó a los Estados Unidos llevada precisamente por los irlandeses, pueblo católico donde los haya, en la época de hambrunas del siglo XIX. Es cierto que su origen está también, al parecer, en la festividad celta llamada Samhain, en la que se celebraba el final de la temporada de cosechas, pero el sincretismo de festividades paganas por parte del Cristianismo es omnipresente; lo tenemos en la Navidad o la noche de San Juan, por ejemplo.

Es evidente, desde luego, que a la inmensa mayoría de la población nos tienen sin cuidado estas palabras de los obispos. Yo mismo, aunque parezca indignado, sonreí cuando oí la noticia por la radio. Porque en realidad es para reírse. Pero eso sí, lo diré una y mil veces: que el Estado deje ya de subvencionar a estos farsantes cavernícolas.

¡Y que viva Halloween!

Imagen tomada de Wikipedia, la enciclopedia libre.

Encontré hace unos días, a través de delicious.com/popular, este Top 10 de trucos de limpieza de lifehacker.com. Me dio buena espina, porque un par de ellos los conocía y sabía que funcionaban. También me di cuenta de que el artículo estaba escrito en un inglés algo coloquial y con cierto tono desenfadado y humorístico.

El caso es que hoy mi sesión de English learning ha consistido en traducir el artículo y traerlo a este hormiguero. La traducción es bastante fiel, aunque he trasladado algunos localismos americanos a nuestra experiencia española. Varios consejos proceden de wikiHow; otros de usuarios referenciados en el artículo original.

10. Usa Coca-cola y papel de aluminio para limpiar cromados

Los metales cromados tienen un gran aspecto cuando son nuevos, pero bastante más triste cuando se acumula en ellos suciedad y se decoloran. Pero no son necesarios costosos limpiadores químicos. Aplica un poco de cola –Coca-cola, Pepsi, o cualquier otra marca genérica– y frota la superficie brillante con papel de aluminio. Recuperarás el vistoso brillo de tu antiguo barrote, de la moto o de cualquier otra cosa metálica brillante.

9. Usa bicarbonato y vinagre para  arreglar toallas malolientes

Con el tiempo y muchos lavados tus toallas de baño acumulan residuos de detergente y suavizante, que les quitan capacidad de absorber agua y les dejan un olor desagradable cuando se mojan. Antes que dejarte más dinero en el Corte Inglés, lávalas una vez con agua caliente y una taza de vinagre, y después otra vez en caliente con media taza de bicarbonato sódico. Eso elimina los residuos acumulados, las deja de nuevo con un olor fresco, y hace que tu “experiencia post-ducha” resulte menos húmeda.

8. Utiliza sal para secar manchas de huevo derramado

Incluso si tienes a mano servilletas de papel, el huevo tiende a dejar pringoso y con aspecto sucio todo lo que toca. Espolvorea una buena dosis de sal de mesa sobre el huevo, espera unos 10 minutos, y tendrás una masa semi-sólida que es fácil de quitar sin dejar el trapo o cepillo hecho un asco.

7. Echa Coca-cola en un váter sucio

¿Te has quedado sin Pato WC u otros limpiadores de inodoro? En wikiHow recomiendan verter una lata de Coca-cola dentro de la taza, dejándola reposar durante una hora o más, y después frotar la taza hasta limpiarla. Esto no te ahorra el esfuerzo manual, pero tu váter quedará de un limpio escalofriante –y tu adicción a los refrescos con gas seguramente disminuirá. El color de la coca-cola debería irse al aclarar, pero si tienes agua con gas a mano, podría servir igualmente.

6. Drano de fabricación casera para tuberías

Algunos propietarios prohíben explícitamente a sus inquilinos usar Drano [un desatascador comercial de desagües], y hay a quien no le gusta la idea de echarlo en el mismo sitio donde bebe o se ducha. En su lugar, vete al armario de la cocina, saca un poco de –sí, lo has adivinado– bicarbonato y vinagre, y mézclalos como describen en el Bonzai Aphrodite blog (es decir, 1/2 taza de bicarbonato, 1 taza de vinagre y unos 4 litros de agua hirviendo). Esta mezcla debería agitar y disolver cualquier cosa de tu tubería, siempre que no sea demasiado grasienta o esté muy endurecida. Si tu problema es debido a un atasco en el váter, inténtalo con jabón de lavar platos.

5. Utiliza Kool-Aid de limón para limpiar el lavavajillas

Limpiar un lavavajillas parece extraño e innecesario a primera vista… ¿no está el aparato siempre lleno de agua jabonosa? Con el tiempo, sin embargo, el óxido y los depósitos de cal ensucia y se acumulan en las superficies de tu lavavajillas, convirtiéndolo en un lugar donde no te apetece esconder los platos de los que vas a comer. Real Simple encuentra la solución en los paquetes de Kool-Aid de limón sin azúcar [cualquiera encuentra eso en España... me ha costado hasta encontrarlo en internet]. Vacía un paquete en la cubeta de detergente, ponlo a hacer un lavado normal en vacío, y el ácido cítrico de nuestro zumo favorito limpiará de mugre esas superficies tan difíciles de alcanzar.

4. Limpia y quita los arañazos de un monitor LCD

Los fundamentos de la limpieza de un monitor LCD [de los finitos] empiezan por evitar el alcohol –al menos para limpiarlo. Apaga el monitor, humedece con agua un trapo suave y sin pelusas, y pásalo por su superficie. Si es uno de esos monitores guays de pantalla superbrillante, debes usar un paño de micro-fibra y limpiar por pequeñas secciones. Hackosis (desaparecido desde entonces), ofreció una vez consejos para reparar un LCD rayado, que incluían desde el uso de gelatina de petróleo para suavizar temporalmente y esconder los arañazos, hasta lacar de nuevo las pantallas muy rayadas. Si tienes algo pequeño, estás de suerte: el método de la goma de lápiz [que consiste en frotar el arañazo con un borrador suave de lápiz] podría funcionarte.

3. Elimina las manchas de las axilas

Sabemos que usas desodorante. Sabemos que lavas tu ropa. Aún así, las manchas de sudor se las arreglan para aparecer en tus prendas de colores claros. Men’s Flair ofrece los mejores métodos para limpiar las manchas de sudor, como las mezclas de cítricos y bicarbonato o bórax, y también podemos recomendar una solución basada en aspirinas [aplicar a la mancha dos aspirinas y media taza de agua caliente]. Lo que esta guía también enseña, en todo caso, es que secar la ropa al sol es mejor para que queden más blancas que usar una secadora.

2. Limpiar una lente de cámara réflex

Al contrario que con las pantallas LCD, un poco de alcohol es realmente una buena idea para limpiar la lente de una cámara réflex –pero sin usar demasiado. En Digital Photography School muestran cuáles son las mejores herramientas, como paños de limpieza, sopladores, filtros UV o skylight, y algunos otros. Una de las cosas más baratas que puedes llevar en la bolsa de tu cámara se encuentra en cualquier tipo de cajas: paquetes de gel de sílice. Guardándolos en tu bolsa previenes a las lentes de humedecerse, lo que hará que tardes menos en limpiarlas y te dejará más libre para, ya sabes, hacer fotos.

1. Elimina el rotulador de cualquier superficie

Sabemos cómo quitar el rotulador permanente de una pizarra blanca: escribir encima con un rotulador de los que sí se borran y borrar juntas ambas capas con un trapo. Sí tú o algún niño habéis escrito con un Sharpie [rotulador permanente] sobre alguna otra superficie, en Public Realty Blog sugieren usar pasta de dientes con bicarbonato. Quizás la recomendación se deba a su habilidad para eliminar la placa y el sarro de los dientes. En todo caso, tener un tubo a mano parece una buena idea, a juzgar por lo que se ve en este vídeo:

Mantener un blog personal después de casi 5 años es un reto, sin duda. Para mí escribir aquí no es una labor profesional, y tampoco tengo una afición muy especial sobre la que tratar de forma erudita. Me gusta escribir, sencillamente contar lo que pienso o las cosas que me pasan, y hace ya tiempo que decidí que escribiría en este hormiguero simplemente aquello que me apeteciera en cada momento, sin preocuparme demasiado de que mis publicaciones tuvieran “éxito”. Esa decisión me ha ayudado a seguir publicando, aunque también me ha apartado temporalmente del blog en ocasiones.

Mientras me adapto a mi vida en una ciudad nueva y en un centro de trabajo nuevo, con nuevos retos personales y un montón de ilusiones, descubro que me sigue apeteciendo escribir en este hormiguero, y en ello estoy.

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El jueves es en este curso mi día bueno. Salgo del instituto temprano y, normalmente, me adentro por la ciudad a hacer cosas. Es una simple actividad cotidiana, pero que en Granada se convierte en algo más. Granada es una ciudad con un tamaño manejable, que invita a caminar, a que tus piernas te lleven, y tiene dos ingredientes que hacen agradable, en mi opinión, recorrer sus calles: estudiantes y turistas. He conocido lugares parecidos, como Salamanca o Compostela, pero nunca viví en ellos.

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Me gusta ver a mi alrededor gente que está de vacaciones; dan muy buen rollo. Personas llegadas de lugares lejanos que hablan otros idiomas. Me gusta la mezcla de culturas de esta ciudad, que resistió más que ninguna a la reconquista cristiana. Las distintas culturas que pasaron por ella la llenaron de iglesias y palacios, que hoy nos hablan de los grandes acontecimientos del pasado.

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Ahora Granada se exhibe a diario, pero disfrutarla un jueves por la mañana es privilegio casi exclusivo de quienes vivimos en ella. No es fácil contar cómo es, pero al menos he traído algunas fotos…