Camino de Santiago, 20 años después
Jueves, 23 de julio de 2009
Peregriné a Compostela por primera vez hace ahora 20 años. ¿Es mucho o poco tiempo? Es justo la mitad del tiempo que hace que llegamos a la Luna, y exactamente el doble de la edad que acaba de cumplir el Messenger.

Puente la Reina de Navarra
Fue desde Jaca; más de 800 km. en bicicleta. Yo era muy joven y aquel viaje marcó bastante mi vida. Y no porque me convirtiera al cristianismo, precisamente. Pero descubrí que peregrinar era algo muy interesante. Las cosas son tan especiales la primera vez. Desde entonces el olor del asfalto no me deja indiferente, ni la sombra de una hilera de árboles junto a la carretera, o la visión lejana de un pueblo al que estás llegando.

Portada de San Miguel. Estella.
Nos reíamos mucho. Había más marcha que pedaleo. Descubrí el valor de lo antiguo. Recuperar una tradición milenaria, recorrer de nuevo lugares de leyenda, pisar los mismos suelos que millones de hombres y mujeres durante siglos… te convierte en el protagonista de pueblos, carreteras y calles-camino. Están allí para ti, y tú les das sentido. También aprendí sobre el amor a las piedras. Hay quien se emociona oyendo un poema; a mí, desde entonces, me ocurre ante una portada románica.
Estuve ayer visitando a mi amigo Josemi, en Estella (Navarra). Mi viaje, de apenas dos horas en coche, equivale a nuestras tres primeras etapas de aquella peregrinación de hace 20 años. Había hecho el camino más veces desde entonces, pero nunca como ayer había notado el paso del tiempo.

Santa María de Eunate (Navarra)
Diría que el paisaje ha cambiado más en estos 20 años de lo que lo había hecho antes en siglos. Ya no atraviesas los pueblos. La carretera -ahora muchas veces autovía- te aparta de los lugares. Recuerdo haber sentido -hace 20 años- esa atracción centrípeta al pasar junto a Sta. María de Eunate de la que hablaban los esotéricos Morín y Cobreros. Ahora tienes que acercarte a ella de propio. Y algún día desaparecerán probablemente los campos de cereal que la rodean y la aíslan del ruido y la gente, y habrá junto a ella alguna urbanización. Eso sí; ayer la iglesia estaba sola, tranquila y elegante, como siempre; eso no había cambiado.
Encontré una pareja de peregrinos cruzando el puente medieval en Puente la Reina. Sentí la envidia que siempre me producen los peregrinos en camino. Y visité con Josemi, ya en Estella, unas cuantas iglesias, calles y lugares para mí legendarios.
Me pregunté qué será de nosotros de aquí a otros 20 años. De Josemi, y de Cere, Adolfo y Javier, mis compañeros de aquel primer Camino. En fin, yo creo que mis piernas me habrán llevado a Compostela algunas veces más, de aquí a entonces, siguiendo flechas amarillas. Para eso las quiero.
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Codex: “Estella “es fértil en buen pan, óptimo vino, carne y pescado, y llena de toda suerte de felicidades” y para colmo el agua del río que la recorre, el Ega, “es dulce, sana y muy buena””
Sí, Josemi, aunque de los navarros, como sabrás, dice que son “malvados, perversos, pérfidos, desleales, lujuriosos, borrachos, agresivos, feroces y salvajes, desalmados y réprobos, impíos y rudos, crueles y pendencieros, desprovistos de cualquier virtud”, etc., etc. (me ahorro la parte de lo que hacen con sus mulas).
Pero es cierto, aparentemente a partir del río Salado, en Lorca, no se vuelven a mencionar las maldades de los navarros. Será porque en Estella había ya muchos francos viviendo en aquella época…
Despues de esto, padrinos al amanecer minimo. El autor no sabia apreciar las virtudes del patxaran, ni los efectos del alcohol. Aunque os hayamos fusilado el fuero de Jaca, os ganamos por la presencia judaica que nos ha dado prestancia y negocios. Por lo menos nuestras varas de medir eran iguales, que vosotros necesitais de la de la Catedral, para hacerlas adecuadas(vara jaquesa). Habiles,…francos.
Como siempre preciosa e impecable crónica y reflexión, que me ha puesto la piel de gallina. No sé qué tienes contando las cosas…