Florentino Pérez
Martes, 16 de Junio de 2009
Dediqué mi viaje al trabajo de esta mañana a pensar en catedrales y en Florentino Pérez. Mucho se habla últimamente de este hombre, y en particular de los multimillonarios fichajes que acaba de realizar como presidente del Real Madrid. Es su estilo, su forma de entender la gestión de un club de fútbol, pero se le critica por lo “antiestético”, e incluso inmoral, de pagar tantísimo dinero por unos futbolistas en época de crisis económica y aumento desenfrenado del desempleo. Mientras millones de personas lo pasan mal, un par de guaperas tocapelotas (lo digo en sentido fundamentalmente literal) se van a hacer de oro.

Pero pensaba yo esta mañana que lo desconcertante del caso no es que se llegue a pagar tanta pasta por fichar a jugadores en esta época de crisis, sino que haya bancos dispuestos a prestar esas cantidades cuando tienen tan cerrado el grifo del riesgo crediticio. Y allí es donde entra el tema de las catedrales.
La megalomanía ha existido siempre. A ella se debe, entre otras cosas, la creación de las 7 maravillas del Mundo Antiguo. En la Edad Media también se daba, en forma de inmensas catedrales capaces de dejar al resto de construcciones de la época literalmente a la altura del betún. ¿Y cuál era el origen entonces de tanta riqueza dedicada a la arquitectura más ostentosa? La piedad, el temor de Dios, el deseo de salvación. Los nobles adinerados destinaban enormes sumas a la construcción de lugares de culto, como tributo al Salvador, en un intento bienaventurado de alcanzar la gloria en el Más Allá.
Volvamos al presente. ¿Quién es ahora el Dios al que adoran los banqueros? ¿De dónde obtiene Florentino Pérez esa fe ciega para que le financien sus caprichos futbolísticos? Esa es la pregunta que debemos hacernos; ese es el misterio más grande de sus fichajes desorbitados.
Recordé algo esta mañana al pasar por la rotonda de La Orden que me dio la respuesta: me gasté casi 50 € hace un par de meses en una camiseta del Barça. La compré en la botiga del Camp Nou. Quería tener la camiseta del año del triplete. La estupidez humana, como decía Einstein, no tiene límites. Si hubo una época en que la esperanza en la vida eterna llevó a la gente a gastarse sus ahorros en ídolos de piedra, ahora no somos menos gilipollas ciertamente. Los bancos confían en la eficacia de las estrategias de marketing de Florentino. Pero no los censuro, la verdad; me parece algo mucho más digno de fe que la salvación de nuestras almas…
Imagen tomada de kinexy.com.
2 Comentarios :-) Post visto 4064 veces


Eso es porque a ti te gusta el futbol.
A mí la idiotez me parece mayor.
Por cierto, pásate por mi página, tengo últimamente algo que ver con el pueblo al que vas cada día…laborable.
Besos.
En la frase “…pagar tantísimo dinero…” El término chungo no es pagar, el termino chungo es dinero…¿de dónde sale el dinero? ¿y dónde está el dinero?
Bueno, pues eso te propongo que pongas un post a ver si alguien sabe de donde sale el dinero y donde está el dinero, por lo menos la mayor parte del dinero…(Nota: los argentinos no pueden participar en ese reto, jeje)