Cuando esté menos contento escribiré algo
Jueves, 28 de Mayo de 2009
Jueves, 28 de Mayo de 2009
Lunes, 18 de Mayo de 2009
Descubrí hace unos días, a través de Microsiervos, este artículo de baekdal.com (en inglés) sobre qué medios ha ido utilizando la gente para comunicarse en los últimos 210 años, y (muy interesante) qué medios utilizaremos en los próximos diez. Y es que, como se señala en el artículo, nos encontramos en medio del cambio más drástico (en lo que se refiere a medios de comunicación) desde la invención del periódico.
El artículo se acompaña de una genial ilustración en la que, a lo largo de una línea del tiempo, se representa con distintos colores el peso que han ido teniendo en cada época los diversos medios de comunicación humana:

Lo siguiente es un pequeño resumen de artículo (que me viene bien para practicar mi inglés, del que me examino en 20 días).
En el año 1800 la única forma de interactuar con otras personas era cara a cara, de forma que no podías saber lo que estaba ocurriendo ni siquiera en otra parte de tu propia ciudad.
Hacia el año 1900 los periódicos y las revistas habían revolucionado nuestra forma de comunicarnos. Ahora podías enterarte de cosas que ocurrían en lugares que nunca habías visitado. Fue la primera revolución de la información.
Durante los años 60 (del siglo XX) los periódicos dominaban nuestras vidas, pero también había tomado gran auge la radio. Era una forma de recibir la información más reciente EN DIRECTO.
Durante los siguientes 40 años se introdujo la televisión, que se había convertido ya en el medio más seguido hacia 1990. Ahora la gente podía no sólo escuchar la información, sino también verla.
En 1998 la televisión dominaba el mundo, pero, por primera vez, internet cobró relevancia bajo la máxima “toda empresa necesita tener un sitio web”. Empezaba una nueva era, en la que todo el mundo podría conseguir información de cualquier sitio. En internet podías elegir lo que querías hacer cuando lo quisieras hacer, un concepto inalcanzable hasta entonces.
En 2004, aunque la televisón y los periódicos seguían siendo los medios dominantes, internet había revolucionado nuestra forma de acceder a la información. En internet podías hacer un montón increíble de cosas y participar en muchas áreas. Aparecen los blogs y las redes sociales, donde cualquiera puede crear su propia esfera de información sin conocimientos técnicos. La información ya no es cosa sólo de profesionales; está al alcance de todo el mundo.
En 2007 la TV dejó para siempre de ser la principal fuente de información. Además, las webs tradicionales, que representan una forma estática y pasiva de contenidos, pierden terreno en favor de las webs sociales: queremos formar parte de ellas, no sólo mirarlas. Incluso los blogs empiezan a caer en favor de las redes sociales, que demuestran ser una forma mejor de compartir aquello que nos preocupa.
Actualmente, en 2009, internet domina el mundo por completo. Los periódicos han muerto y se ve menos televisión que nunca. Ahora todos somos productores/as de información, usando redes sociales para conectarnos y comunicarnos. Y en un futuro inmediato:
¿Y cómo estará la situación hacia el año 2020? Desaparecerán prácticamene los medios tradicionales. Los periódicos impresos dejarán de existir, los programas de televisión serán reemplazados por vídeos individuales que podrás ver cuando quieras, y los podcasts sustituirán a la radio.
Las noticias sociales serán la forma más importante de comunicación. El flujo de noticias llegará personalizado para cada individuo (algo parecido a lo que hace ahora Last.fm con la música).
El mundo de la información va a estar disponible en todas partes y en todo momento, a través de dispositivos imprescindibles, y nunca más de forma estática y controlada. La información llegará a nosotros de forma “inteligente”, pues obtendremos de forma automática resúmenes y extractos procedentes de diversas fuentes.
Siguiendo este enlace hay una versión ampliada de la imagen anterior.
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Categoría: Internet , Sociedad Etiquetas: comunicación, futuro, información
Martes, 5 de Mayo de 2009
Según la Wikipedia, Phishing es un término informático que denomina un tipo de delito encuadrado dentro del ámbito de las estafas, y que se comete mediante el uso de un tipo de ingeniería social caracterizado por intentar adquirir información confidencial de forma fraudulenta. El estafador se hace pasar por una persona o empresa de confianza en una aparente comunicación oficial electrónica, por lo común un correo electrónico [...]
Recibo mensajes de phishing de cuando en cuando en mi bandeja de entrada, pero hasta ayer ninguno que fingiera proceder de mi banco habitual, el BBVA. Por cierto, no es mi intención hacer publicidad del BBVA, un banco en el que está mi dinero casi por accidente, del que no me voy porque no confío en que me traten mejor en otra entidad, y del que opino que son unos ladrones.
El caso es que recibí ayer el siguiente anuncio en un email:

Sabiendo que era phishing (entre otras razones porque el BBVA nunca me ha regalado dinero, más bien todo lo contrario) entré a curiosear. Hice click en el anuncio y se me abrió una página idéntica a ésta, con la que opero habitualmente. Lo que cambiaba, lógicamente, era el dominio en la barra de direcciones, que en lugar de ser bbva.es era ftp.myca.com.
Introduje un número de usuario y clave de acceso al azar. Aquí es donde empieza el fraude, pues estos datos son registrados por el estafador. Después me pidieron la clave de operaciones, otra contraseña secreta que solicita el banco para realizar determinadas acciones. También se la di (inventada, claro).
Pero con estos datos no les vale. Hay una medida de seguridad especial que es la tarjeta de coordenadas. Es una tarjeta que te da el banco, con una matriz de códigos de los que cuando ingresas te pide uno cualquiera. Es un incordio para el usuario pero proporciona mucha seguridad. ¿Cómo solucionarán esto los estafadores?, me preguntaba. Pues así:

Alucinante. Aquí no pude evitar hacer el pantallazo y decidí escribir esta entrada. ¡Te piden de golpe 47 coordenadas, en lugar de una, argumentando que “no es una operación usual”! La verdad es que a estas alturas hay que estar muy despistado para no sospechar que esto es un fraude. Pero no se conforman con estas 47 coordenadas. Después de introducirlas le di a Validar y me volvieron a pedir más coordenadas porque supuestamente me había equivocado al introducir alguna. ¡Como pa no equivocarse!
Detectar un mensaje de phishing no es difícil. Basta con mirar la dirección de la página a la que nos redirige el mensaje y comprobar si coincide con la habitual. En todo caso, lo aconsejable es no atender a ofertas que lleguen por correo electrónico, comunicarnos personalmente o por teléfono con el banco, o entrar en la web por el camino habitual (nunca a través del enlace del email). Aquí dan algunos consejos.
También es buena idea denunciar si se recibe algún mensaje de este tipo. La dirección para hacerlo en España es fraudeinternet@policia.es.
Sábado, 2 de Mayo de 2009