Tenía ganas de hablar yo también de la reina Sofía. Se han comentado mucho en estos días sus manifestaciones sobre temas inusuales en la Corona española, publicadas en el libro La Reina muy de cerca a partir de entrevistas a la monarca.

La mayoría de las cosas que dice Sofía no me sorprenden ni escandalizan. Que tengamos una reina homófoba o contraria al aborto entra dentro de lo normal. Mucha gente lo es y no pasa nada. Son cuestiones opinables, cuestiones éticas sobre las que la cultura, la educación recibida, la experiencia personal y la sensibilidad individual pueden dar lugar a conclusiones distintas en personas distintas. Y no pasa nada; las leyes las vota el parlamento, las ejecuta el gobierno y las hacen cumplir los jueces. En este país los homosexuales se casan porque a la mayoría de los ciudadanos/as nos parece bien. La reina adorna los desfiles, saluda con la mano, visita a los enfermos y opina porque le da la gana. Podría haber dicho que está en contra de la poligamia y a todo el mundo le habría parecido normal.

Pero casi nadie ha resaltado ni ha protestado por lo que en su “discurso” me parece a mí más grave con diferencia:

Se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida.

Toma ya. Sin anestesia. Vamos a ver, ¿es que Sofía no sabe que en la escuela de este país (al menos en la pública) las clases de Religión no son catequesis? ¿Y que hay muchos españoles/as que no son católicos pero tienen también derecho a la educación?

Pero eso no es lo peor. Personalmente no me gusta que se imparta religión en los colegios, pero cuento con que los profesores de esta materia hacen bien su trabajo, es decir, no adoctrinan sino informan. Por eso doy por hecho que ningún profesor/a de religión explica en sus clases “el origen del mundo y de la vida”. Y quien lo haga está faltando a su deber.

Por supuesto que los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida. Y precisamente por eso tienen una asignatura obligatoria (la Religión no lo es) que se llama “Conocimiento del Medio”, impartida por profesorado con formación en el terreno científico (y no en el de la especulación fetichista).

La reina debería saber que ya no se habla de Adán y Eva en las escuelas. De hecho, ni siquiera la jerarquía de la Iglesia se mete en esos asuntos. El Vaticano proclama su cruzada contra los condones, los gays o el aborto, pero hace mucho tiempo que dejó de opinar sobre “el origen del mundo y de la vida”, porque son temas para los que universalmente se les considera desacreditados.

Así que esas palabras de la reina Sofía sí me escandalizaron. Porque entran en el terreno de lo que no es opinable. Porque la Evolución no es una teoría sino una verdad científica profundamente contrastada. Y porque me parece muy peligroso que se hable de dejar la educación sobre las verdades evidentes en manos de la superstición.

Imagen tomada de hola.com.