En esta época que vivo, de bastante trabajo y más procrastinación, he pensado que sería buena idea escribir posts cortos y rápidos (en lugar de otros más largos y sesudos) y así evitar que este hormiguero muera de inactividad.

Escuchando ayer el podcast de Enredando me enteré de la existencia del proyecto OpenStreetMap. Según dicen en el wiki del sitio: “OpenStreetMap (OSM) es un proyecto dirigido expresamente a crear y ofrecer datos geográficos libres, tales como planos de calles, a cualquiera que los desee. El proyecto comenzó debido a que muchos mapas que se cree que son libres, tienen en realidad restricciones legales o técnicas para su uso, lo cual evita que la población los utilice de forma creativa, productiva o inesperada”.

O traduciendo lo que dicen en la web del proyecto: “OpenStreetMap es un mapa libre y editable de todo el Mundo. Lo hacen personas como tú. OpenStreetMap te permite ver, editar y usar datos geográficos de cualquier lugar de la Tierra de forma colaborativa”.


Barcelona en OSM

Ahora mismo el mapa está un poco verde, sobre todo en algunas zonas, pero de aquí a no muchos años, y dependiendo del auge que tengan las colaboraciones, se espera que OpenStreetMap supere a los mapas comerciales que se usan, por ejemplo, en los navegadores GPS.

Para contribuir a OSM basta con llevar un aparato GPS contigo cuando vas a cualquier lugar que no esté en el mapa y después subir los datos recogidos a la web del proyecto. Pensé que es un buen uso que dar a mi flamante iPhone (sí, tengo un iPhone) cuando salgo a pasear o a ver pájaros. Y pensé que estos tiempos de crisis, en los que casi ninguna riqueza está asegurada, deberían ser un buen momento para invertir en conocimiento compartido y sin dueño.