Estuve hace dos dÃa con mis padres en la Expo 2008 de Zaragoza. Tengo un pase de tres dÃas hasta el 31 de agosto, asà que volveré (espero) un par de veces y contaré mis impresiones en este hormiguero. Pero de momento escribo esta entrada para publicar algunas fotos que hice y hablar de la ciudad, más que de la Expo.

Tengo un especial cariño a Zaragoza, no por ser la ciudad en que nacà (que también) sino por los casi siete años que vivà en ella mientras estudiaba la carrera y los dos cursos siguientes. Fueron años magnÃficos, de grandes emociones, mucha diversión y dedicados a aprender montones de cosas.

Me cuentan mis hermanas, Paula y Ariana, que viven actualmente en Zaragoza, que la ciudad ha mejorado mucho en algunos aspectos con la Expo 2008. Han creado bonitos paseos en ambas orillas del rÃo Ebro y en los alrededores del recinto expositivo, con jardines, carriles bici, etc. También hay una moderna pasarela para peatones, que acerca a la Expo a quienes llegan caminando a ella desde la orilla sur. Y dos puentes más: el Puente del Tercer Milenio (casi idéntico al Puente de la Barqueta de Sevilla, construido para la Expo 92), y el Pabellón Puente, que forma parte de la Expo.

Pero, aparte de las mejoras que suponga la Expo para la ciudad, me gustó la sensación, casi de orgullo, de ver a Zaragoza convertida en anfitriona de un evento que congrega a tantas personas llegadas de tantos lugares del planeta. HabÃa en la Expo un ambiente alegre, casi festivo, en el que sobre otros idiomas y hablas predominaba el divertido acento maño de mis paisanos.

Y me gustó, además, especialmente que desde la exposición de Zaragoza se difundan al Mundo mensajes tan pertinentes como el de la necesidad de un desarrollo sostenible, de un uso racional de los recursos, en particular del agua, o el de los peligros de la contaminación ambiental y el cambio climático. Temas que hasta hace no demasiado eran casi exclusivos de los anuncios (tachados de apocalÃpticos) de algunos cientÃficos o de los movimientos antiglobalización, se divulgan ahora masivamente en esta Exposición convirtiéndose en mensajes universales y “para todos los públicos”.

Mientras vivà en Zaragoza pasé pocas veces junto al rÃo, no lo frecuentaba. Ahora El Agua es el tema de la Expo, y ésta servirá, sin duda, para acercar a los ciudadanos/as al Ebro. Como en todas las demás ciudades que se asoman a un rÃo. Qué buena idea.

