Macroconciertos
Jueves, 24 de Julio de 2008
Dedico un último post al concierto del pasado domingo en Barcelona, porque, aunque no lo parezca, este hormiguero no es un blog monotemático sobre Bruce Springsteen, y, de hecho, tengo algunos temas bastante jugosos esperando en el tintero.
Tal vez el Camp Nou sea un magnífico lugar para ver un partido de fútbol (sobre todo si estás en la tribuna y el Barça golea al Madrid), pero no lo es tanto para un concierto de rock. No es del todo justo que llames por teléfono para comprar unas entradas nada baratas el mismo día que salen a la venta (7 meses antes del evento) y un lacónico contestador automático te coloque en la 4ª tribuna del gol norte. Es decir, a unos 150 metros del escenario.

La otra vez que vi a Bruce Springsteen, hace casi 20 años, fue también en un campo de fútbol, el Vicente Calderón de Madrid. Pero eran otros tiempos, y bastó llegar un poco pronto y echarle algo de ganas para coger un sitio en la hierba aceptablemente cerca del escenario. Creo que no había diferentes tipos de entradas; simplemente hubo quien prefirió la grada al césped.
Aparentemente Internet ha democratizado muchas cosas, pues las ha hecho universales y accesibles, al menos para quien tiene un ordenador conectado a la Red. Pero no ocurre así con la venta de entradas para espectáculos y no es ésta, desde luego, la primera vez que sufro esta situación. Para conseguir un buen sitio en un concierto siguen siendo mucho más eficaces el oportunismo, el enchufe o vete a saber qué fraudulentas maniobras, que el ADSL.
Y no es que uno aspire a tocarle las piernas al boss desde la primera fila, pero la verdad es que hubo momentos en el concierto en que me sentía ajeno a él. Cuando Springsteen bajaba a darse baños de multitud entre los más forofos que habían conseguido un preciado puesto junto al escenario era como si el espectáculo estuviera ocurriendo allá abajo y yo me limitara a verlo “por la tele”, en las pantallas gigantes del escenario. Le compré unos cutre-prismáticos a un tipo que los repartía por la grada, pero ni aún con esas.
Otro problema de los macroconciertos es el sonido. Debido a las dimensiones del estadio el sonido tarda en llegar de un extremo a otro aproximadamente medio segundo más que la imagen. Para evitar el desajuste habían instalado unas enormes torres con altavoces en mitad del campo, lo que reducía el efecto a la mitad (más o menos). Pero se notaba. Y además, por muy grandes que sean, no hay altavoces capaces de dar una buena calidad para un auditorio tan enorme.
Y lo peor de todo: el rock’n roll no es para estar sentado. Afortunadamente Springsteen acabó levantando a todo el personal de sus asientos, pero yo eché de menos haber podido dar botes frenéticos desde el primer instante. ¡¡Pero si es que de toda mi grada sólo yo me sabía las canciones!!
En fin, la compañía era muy buena
y disfruté mucho en la distancia. Pero me quedo con la última frase del boss antes de irse: “Barcelona, hope to see you next time” (o algo así). Allí estaré… pero abajo, en el suelo, sudando la camiseta, como tiene que ser. A ver cómo lo conseguimos…
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Uy, qué coraje, que no lo pudieras disfrutar bien, con la ilusión que tenías. Pero, en fin, quédate con lo bueno, ¿no?
Besos.
Aunque soy del Barça, el Camp Nou no es un buen estadio para ver un partido de fútbol. Es demasiado grande, con la mayoría de los asientos lejos del campo, y apenas puedes ver a los jugadores.