I saw rock and roll future and its name is Bruce Springsteen
Jon Landau, 1974

Nunca me ha gustado llamar el boss (el jefe) a Bruce Springsteen. No es apelativo apropiado para el working-class hero por antonomasia, para el defensor de las causas perdidas, para el luchador de las dignidades robadas. Algunas de sus canciones hablan de jefes, y lo hacen en 3ª persona y en tono no muy amigable… “You get to work late and the boss man’s giving you hell” (Night, Born To Run).

Badlands you gotta live it every day
Let the broken hearts stand
As the price youve gotta pay
Well keep pushin till its understood
And these badlands start treating us good

“Badlands”, 1978

Pero claro, ¿cómo, si no, puedes llamar a un hombre capaz de hacer levantar sus brazos extáticamente y al unísono a 80,000 personas con una sola frase (y en otro idioma)? 80,000 almas llegadas de remotos lugares y reunidas en torno a este chamán, a este trovador electrificado de nuestros tiempos.


Camp Nou, Barcelona - 20 de julio de 2008

En la era de Internet, de la comunicación fácil e inmediata, resulta anacrónico acudir a venerar en persona a este dios del rock and roll. La clave de su magnetismo está, sin duda, en la honestidad. Tal vez Springsteen no se crea como entonces las frases que escribió hace 30 años, y que forman parte de lo más romántico y genuíno que jamás escuchó este hormigo, pero las canta con una fuerza y una dignidad sobrecogedoras. Y no es que no valore sus canciones más actuales; suenan más creíbles e incluso más impactantes y energéticas en su interpretación. Pero es que las antiguas me enseñaron a amar, a soñar, a vivir.

Will you walk with me out on the wire
’cause baby I’m just a scared and lonely rider
But I gotta find out how it feels
I want to know if love is wild,
girl I want to know if love is real

“Born To Run”, 1974

Este hombre que no fue a la Universidad, y que, como dice en No Surrender (Born In The USA), “aprendía más de un disco de 3 minutos que de todo el tiempo que fue a la escuela”, transmite ilusión, esperanza y sabiduría como nadie. Tiene toneladas de carisma, y lo sabe, y lo utiliza sabiamente para hacer vibrar a la multitud, para levantar sus corazones, para decirles cosas buenas. Y además canta, toca, y se mueve hasta vaciarse, con una banda detrás espectacular, que no abandona el escenario hasta dejarte el alma rebosante de rock’n roll.

I’m comin’ to liberate you confiscate you I want to be your man
Someday we’ll look back on this and it will all seem funny
But now you’re sad your mama’s mad
And your papa says he knows that I don’t have any money
Tell him this is his last chance to get his daughter in a fine romance

“Rosalita”, 1973

Hace ya años que Patti Scialfa, su mujer, viaja con él en las giras. Ella no toca ni canta gran cosa en los conciertos, pero participa de la fiesta. Incluso sus tres hijos salen al escenario al final de los conciertos y el mayor, Evan James, toca y canta con su padre. Bruce Springsteen tiene, a sus 58 años, el mismo aspecto de currante pueblerino norteamericano de siempre. Porque es un tipo sencillo de costumbres sencillas. Lleva 35 años tocando con los mismos músicos, llenando auditorios con su innato buen rollo y su arte inimitable. Resulta imposible no idolatrar a un hombre así. Por eso es el boss.

Imagen tomada de stoneponyclub.es.