Paseo junto a la ría
Miércoles, 9 de julio de 2008
Estuvimos el otro día paseando en bici junto a la ría del Odiel por la Avenida Francisco Montenegro, de Huelva (España). Estrenábamos el nuevo paseo construido a lo largo de la orilla por la Autoridad Portuaria de Huelva. Lo de “estrenar” no está mal dicho porque, aunque el carril lleva abierto unos meses, apenas lo usa nadie, así que está nuevo.

De hecho, en el tiempo que estuvimos por esa zona (casi una hora) y a lo largo de todo el trayecto de ida y vuelta (casi 8 km) vimos sólo a 15 personas paseando y dos en bicicleta. Sí, las conté, porque no era normal que aquello estuviese tan desolado un viernes de verano por la tarde y con una temperatura ideal.

Y es que, aparte de otros motivos, hay una razón evidente para no frecuentar el paseo: avanza a escasos 20 ó 30 metros del polo químico. El Ministerio de Fomento (del que depende el Puerto de Huelva) ha hecho un buen intento de que los onubenses nos asomemos a la Ría, y mentiría si dijera que no me pareció divertido y entretenido. Pero tienes que ser tuerto, o caminar con un ojo cerrado, porque mientras a tu derecha puedes ver el atardecer sobre el agua y el P. N. Marismas del Odiel, a tu otro lado, a la izquierda, todo es asfalto, fábricas, chimeneas y humos. Lo mejor y lo peor de la ciudad, separados por este carril-frontera.

Me llevé la cámara e hice unas cuantas fotos. Las imágenes hablan por sí solas. Nos detuvimos junto a un grupo de agujas colinegras, que picoteaban en el barro acompañadas por varias ruidosas gaviotas reidoras. A nuestra espalda la carretera, y justo detrás la entrada a la factoría de Atlantic Copper, productora de ánodos, cátodos y ácido sulfúrico. En la siguiente foto se ve a varias gaviotas patiamarillas descansando en las rocas que bordean la salida de aguas de otra fábrica.

El contraste es exagerado. Y da mucha rabia ver arruinado ese paraíso que en tiempos fue el triángulo que separa las desembocaduras de los ríos Tinto y Odiel. Da rabia pensar que en él se construyera un polo químico, justo al lado de la ciudad, pero mucha más rabia da (al fin y al cabo aquéllos eran otros tiempos) que aún hoy en día el polo siga allí.

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Categoría: Naturaleza , Política


No tienen vergüenza, sencillamente; porque si tuvieran de eso, les daría y tanta que no se habrían atrevido a crear semejante bodrio pseudobonito.
Un abrazo, Carlos.
Posiblemente todos los pollos que nombras en tu entrada estén vomitando o vayan a hacerlo de un momento a otro (si es que todavía están vivos), aunque haya escapado tal momento al objetivo de tu cámara.
Besitos
El próximo paseo lo vamos a dar por los alrededores de las balsas de fosfoyeso, eso sí en vez de pantalón de bici y camiseta nos llevaremos un mono antinuclear y una careta.
http://dragonzone.blogcindario.com/2006/06/00034-mi-huelva-tienes-una-piscina-gigante-radioactiva-balsas-fosfoyeso-huelva.html
Carlos, ¿cómo os habéis atrevido a caminar por semejantes lares? La verdad es, que pensándolo bien, la ciudad sólo está un poco más retirada que el paseito ese, o sea, que respiramos lo mismo estando en la calle Concepción que paseando a la orilla de la ría, o de lo que fue una ría. Lo que pasa, que, como dice el refrán “ojos que no ven corazón que no siente”, y pasear por delante de esos monstruos supercontaminantes, de ese insulto visible al ciudadano de Huelva, de esos monumentos al ninguneo del onubense, me resultaría a mí, imposible.
Pero me encanta que hayais ido vosotros, porque así has podido hacer esas fotos que muestran el absurdo contraste. ¿Querrán de esa manera hacernos más evidente lo evidente?
Besos, amigo choquero.
La última fotografía es de primer premio; increible el esfuerzo económico que Fertiberia ha realizado para llevar los fertilizantes a la vegetación del carril bici.
¡Con razón está todo tan bonito!
Sin carril-bici, hace 30 años ya me hice ese camino algunas veces; desde el puerto a la Punta del Sebo, llegaba con los bronquios abiertos y terminaba verdaderamente asfixiado, con una nube de polvo rojo que lo impregnaba todo. Me convertí en sprinter para terminar pronto antes de decidir pasear por los cabezos del Conquero.
Hoy aún es peor. Nada ha cambiado excepto la imagen y el marketing de la AIQB