Entradas de Junio de 2008

Tenía 15 años, y pasaba unos días en casa de unos amigos en Londres, cuando la selección española de fútbol jugó la final de la Eurocopa de 1984. Recuerdo que Arconada era mi ídolo en aquella época, así que la decepción con el gol de Platini y la derrota final fue inmensa.

Desde entonces hasta la pasada noche puedo recordar muchas muchas ocasiones en las que nuestra selección ha ejercido de triste Cenicienta en las fases finales de Mundiales y Eurocopas. Arbitrajes en contra, ocasiones fatalmente desaprovechadas, derrotas inmerecidas… Es un estigma de perdedores sempiternos que perseguía a este país en el que el fútbol es tema de conversación cotidiano y fuente de pasión primordial. Por eso anoche le dije a David: “Disfruta de esto, que tienes mucha suerte de haberlo vivido a los diez años… yo he necesitado 39″.

Por fin los españoles, a pesar de esos miles de complejos y disparidades que nos determinan (y que no se curan en un día), pudimos vestirnos orgullosos con una única camiseta para celebrar un gran triunfo de nuestra selección de fútbol. Me gusta ver a la gente feliz por la calle, en los balcones, en las azoteas, en los coches. Abuelas, niños, personas. Alguien dirá que es una frivolidad inconveniente en época de crisis y de necesarias reivindicaciones. Y seguramente tendrá razón, pero ¿qué ser mortal se resiste a tanta alegría intrascendente? Si vivo otra vida ya la dedicaré a cosas más importantes.

Y además está el fútbol. Inolvidable ver jugar a nuestro equipo. Quedarán, sin duda, en las retinas de quienes disfrutamos de este juego sorprendente, los vuelos de Casillas, las galopadas de Ramos, la seguridad de Marchena y Puyol, el omnipresente Senna, el cerebro organizador de Xavi, la creatividad de Iniesta y Silva, el toque de Fábregas, la habilidad goleadora de Villa, el gol de ayer del niño Torres… Y esa forma de mover el balón, la velocidad, la superioridad, esa organización casi perfecta. Hemos seguido a estos muchachos tantos días y nos han dado tantas alegrías que sólo queda echarlos de menos.

No conozco la causa de tanto infortunio pasado de nuestra selección, siendo favoritos año tras año hasta que llegaba al partido clave. El azar es caprichoso y nada impide tener mala suerte una y otra vez. Pero un día el guión tenía que cambiar, y ese día fue ayer. Hay que celebrarlo.

Imágenes: Prisacom, tomadas de as.com.

  • Como se ve en la imagen, las compañías eléctricas están ya celebrando la inminente subida de precios.
  • Una gente que estaban aburridos y decidieron apagar velas a cañonazos… [Videos]
  • En este sitio introduces tu estatura y la comparan con la de un montón de famosos/as.
  • Reconocimiento facial (gracias, Paula): subes una foto de tu cara y te dice a qué famosos te pareces más. Pero creo que funciona regular, porque a mí me comparó con Danny de Vito :-(
  • Una de ludopatía: ingente colección de juegos flash.
  • Carlos, el robot que te lleva el carrito. La idea no es mala, pero no sé por qué echa humo, sólo tiene piernas y le tuvieron que poner mi nombre… [Video]
  • Resulta que el “Nokia Tune”, la melodía de los móviles Nokia, es un fragmento de una pieza para guitarra de Francisco Tárrega titulada Gran Vals (escuchar a partir de 17 seg).
  • Encuentra el lagarto en esta foto. No tiene truco, es que está muy bien camuflado (la solución en el enlace de debajo).
  • Como las máquinas de sacar peluches con una pinzas, pero aquí sacan langostas vivas. [Video]
  • Bar da Boa: generador de tatuajes. Cada vez más sorprendentes. (Gracias, J. J.)
  • Video tutorial: cómo deshacerse de un moco con elegancia y disimulo.
  • How rich are you? Introduces tus ingresos anuales y te calcula en qué posición estás dentro de la especie humana. Para pararse a pensar.
  • Y una más: un video en el que se ve, a cámara lenta, cómo hace un perro con la lengua para beber agua.

Algunos enlaces vistos en: rufadas.com, no puedo creer…, microsiervos, meneame.net, fresqui.

Estreno con este post la nueva instalación de WordPress 2.5.1 en este hormiguero. Me gusta mucho todo, pero lo que más que guarde automáticamente los borradores cada minuto.

Bueno, hace tiempo que quería hablar del Pastafarismo, que es uno de los descubrimientos más ingeniosos y esperanzadores que ha hecho últimamente este hormigo ateo y positivista.

Un poco de historia. El pastafarismo fue un invento de Bobby Henderson, licenciado en física estadounidense, como reacción contra la decisión del Consejo de Educación del Estado de Kansas, a finales de 2005, de permitir que se enseñara el diseño inteligente como una alternativa de la teoría científica de la evolución. Se trata de una “religión” que predica la adoración como ser supremo a un Monstruo Volador de Espagueti (MEV), que se representa normalmente como una masa de espagueti con dos ojos, dos albóndigas y sus proverbiales apéndices tallarinescos.

Pastafarismo

Lo que hizo Henderson, en un alarde de lucidez e ironía, fue publicar una carta abierta protestando por esa norma arbitraria y pidiendo formalmente que el Pastafarismo recibiera el mismo trato, al presentar «conjeturas lógicas basadas en abrumadoras evidencias observables»; al igual que las que proclamaba el diseño inteligente (o sea, la idea de que el universo fue creado por un Dios).

Y esa es la clave del Pastafarismo: plantear el culto al Monstruo Volador Espagueti en los mismos términos que se hace con respecto a otras divinidades. Es una genial reducción al absurdo, porque nadie en su sano juicio adoraría a una bola de pasta con carne, pero los motivos para hacerlo son los mismos que con cualquier otro Dios.

El Pastafarismo presenta varios argumentos acerca de la existencia del Monstruo Volador de Espagueti. Está, por ejemplo, el argumento ontológico basado en el de San Anselmo:

  • Premisa 1: el Monstruo Volador de Espagueti es un ser que tiene toda perfección.
  • Premisa 2: la existencia es parte de la perfección.
  • Conclusión: por lo tanto el Monstruo Volador de Espagueti existe.

En un contexto de frikismo delirante la doctrina pastafari es crítica, irónica y mordaz con todas las incoherencias de la religión cristiana. Así, los 10 mandamientos aquí son 8 “realmente preferiría que no” (“I’d really rather you didn’t”), dictados por el MEV al Capitán Mosey (parodia de Moisés) en el Monte Salsa. Me gusta especialmente el 6º:

6. Realmente preferiría que no construyeras iglesias/templos/mezquitas/santuarios multimillonarios a mi tallarinesca santidad cuando el dinero podría ser mejor gastado en (tú eliges):

  1. Terminar con la pobreza.
  2. Curar enfermedades.
  3. Vivir en paz, amar con pasión, y bajar el precio de la televisión por cable.

Bobby Henderson mantiene la web oficial de la “Iglesia del Monstruo Volador de Espagueti”, y existe también la “1ª Iglesia del MVE en España”. En ellas y en el artículo de la wikipedia puedes encontrar más información si te interesa abrazar esta novedosa fe.

Yo no voy a hacerlo en relidad (el título del post era más que nada marketing), pero le reconozco al Pastafarismo su magnífica aportación a frenar tanta superstición y desprecio por el saber científico, utilizando, además, para ello, la más sublime singularidad de la especie humana: la risa.

En estos días de final de curso he estado viendo en clase con mis alumnos/as de Diversificación el documental “Tierra, la película de nuestro planeta”, de la BBC, que recomiendo encarecidamente. Pocas veces he visto a los muchachos/as tan enganchados a una película.

Al principio del documental, Constantino Romero -el narrador de la versión doblada al español- dice: “Hace alrededor de 5000 millones de años un enorme asteroide se estrelló contra la Tierra e inclinó su eje [...]. Aquel catastrófico accidente se convirtió en poco menos que un milagro [...], pues dio lugar a las estaciones, a los extremos climáticos, frío y calor, y a paisajes de espectacular belleza”.

Aunque lo estoy escribiendo antes, este post está programado para publicarse a las 23:59 (hora U.T.C.) del 20 de junio de 2008. En ese momento (la 1:29 del día 21 en Huelva, España) la inclinación del eje de la Tierra apuntará exactamente hacia el Sol (en el Hemisferio Norte) y comenzará nuestro verano.

Solsticio de junio

La palabra solsticio viene del latín solstitium (sol quieto), y se aplica al día del año en que el eje terrestre tiene esta posición particular. Ocurre dos veces al año, en una de ellas el Hemisferio Norte es el que tiene una posición de privilegio, recibiendo más directamente los rayos del Sol; en la otra, sobre el 22 de diciembre, le ocurre lo propio al Hemisferio Sur, empieza entonces su verano. Por eso, lo correcto es llamar a esta fecha solsticio de junio, y no de verano (en el Sur comienza ahora el invierno).

El solsticio de junio provoca en nuestras latitudes los días más largos del año. El Sol hace su recorrido más amplio sobre el horizonte. Son días de luz, de mucha luz, y de inicio de la estación calurosa. No por casualidad hemos organizado nuestras vidas para empezar en estas fechas la época de vacaciones. No por casualidad se han realizado celebraciones rituales en el solsticio desde tiempos inmemoriales (dentro de unos días saltaremos las hogueras de San Juan).

El Sol

El Sol, nuestro mejor amigo, nos acompaña en estos días durante más tiempo que nunca, repitiendo, una vez más, ese ciclo extraordinario que hace posibles las estaciones, las épocas, los nacimientos, maduraciones y muertes… la actividad incesante de la vida.

Recuerdo de mi época de colegio a mis padres sembrando el huerto en estos días que para mí eran de exámenes finales. Recuerdo el agua entrando por primera vez en la piscina recién pintada. Recuerdo las fiestas del pueblo, que obligaban al curso escolar a acabar antes… Juraría que hay algo de magia en esa órbita elíptica que nuestro planeta describe alrededor de su estrella y en esa inclinación providencial de su eje de rotación. Y hoy es, sin duda, el día más mágico.

Imágenes tomadas de Wikipedia, la enciclopedia libre.

Inicio esta entrada con la imagen que me sugirió escribirla, una viñeta del genial Forges:

Toro por qué

Cualquier aficionado a la fiesta nacional (expresión rancia, por cierto, donde las haya) argumentará rápidamente lo erróneo de la interpretación del dibujante. Dicen los expertos, basándose en estudios científicos, que el toro cuando está luchando en la plaza se encuentra haciendo algo para lo que genéticamente está muy bien dotado y no experimenta sufrimiento. Eso después de cuatro años viviendo en una dehesa, donde recibe todo tipo de cuidados alimenticios, sanitarios, etc., en plena libertad. Si a eso le unimos las bien conocidas cualidades estéticas del arte del toreo y el hecho de que sea una tradición hondamente arraigada en nuestra cultura, sin duda hay argumentos de sobra para desestimar la absurda lágrima del bóvido.

De acuerdo, es un arte largamente ensalzado. Pero a mí me pasa como a Forges (o a Muñoz Molina): que no entiendo esta fiesta. ¿Es algo parecido a cuando no entiendes el expresionismo abstracto? Tal vez, pero con un ingrediente añadido, porque normalmente el expresionismo abstracto no provoca repulsa, pesadumbre, horror o vergüenza de haber nacido en tu país.

Siempre me ha parecido inadecuadas las manifestaciones artística en las que la estética y la ética no van de la mano. No sé si los toros deberían estar prohibidos, supongo que no, pero no acabo de encontrar la diferencia con las peleas de gallos o de perros, que sí lo están en nuestro país.

Sí, es una tradición, y es muy nuestra, y por ella se nos conoce e identifica, pero yo soy tan español como José Tomás y a mí no me hace ninguna ilusión que me identifiquen con la costumbre de torturar animales. Es un signo de grandeza respetar y preservar la propia cultura, pero también lo es eliminar de ella lo que no la dignifica. Seguramente es por esa razón que dejaron de llenar de leones y gladiadores el Coliseo de Roma.

Y no seguiré añadiendo opiniones que, al fin y al cabo, a unos parecerán obviedades y a otros simples síntomas de ignorancia. Necesitaba un texto para la viñeta y ya me he extendido demasiado.

Aquí escribe un español que no entiende la fiesta de los toros, ni se siente orgulloso de ella, ni le gusta que se subvencione con sus impuestos. Y que, como el toro de Forges, se pregunta por qué…  ¿Por qué no le dieron una oreja de José Tomás al toro que lo mandó el domingo a la enfermería?

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