¿Y si un día la Tierra
nos denuncia
por malos tratos…?

En algún sitio he leído últimamente una idea que me pareció interesante: en este mundo moderno, tecnologizado y saturado de información, en el que basta con teclear una palabra en un campo de texto y darle al botón “Buscar” para tener una lista infinita de respuestas, cobran especial atractivo las preguntas, mucho más que las respuestas. Nos pasa, seguramente, como a aquel ermitaño del que cuenta una leyenda de tradición cristiana que corría por el desierto gritando “¡Tengo una respuesta, tengo una respuesta! ¿Quién tiene una pregunta?”

¿De qué se ríe el río
cuando pasa
por una cascada…?

Por eso me parece tan acertada la idea de Dolo al escribir su “Algarabía de preguntas”, un libro en el que plantea, como lanzados al aire, un montón de hermosos interrogantes, una colección de absurdas cuestiones que ningún google sería capaz de responder, porque forman parte del territorio de lo ilusorio (a ver cuando llegue la Web 6.0).

¿Les apetecerá
a las ciudades
irse a pasar el domingo
al campo…?

Algarabía de preguntasLas preguntas de Dolo son exclusivas e irrepetibles; no admiten respuesta, sólo son retazos de lirismo. Fragmentos de metáforas, de esas “mentiras divertidas” que las mentes positivistas, como la mía, intentamos disfrutar hastiadas de no entender. Dolo trata con ternura y concede capacidades humanas a todas las cosas, lo que las hace cercanas y entrañables. Le entran a uno ganas de consolar a las rectas paralelas, psicoanalizar a las patatas o envidiar a las palomitas de maíz.

¿De qué material
irrompible
está hecha la esperanza…?

Dolo es una amiga personal a la que dedico esta entrada, como ella me dedicó su libro, y escribe en el blog Gafas de cerca.