La Cuesta de la Alhacaba, en Granada (España), a la que los granadinos llaman comúnmente “La Cuesta la Cava”, tiene unos 500 metros de longitud y sube desde la Plaza de la Merced, situada junto a la famosa Puerta de Elvira, hasta la Plaza Larga, en pleno barrio del Albayzín. Calculo que tendrá un desnivel medio superior al 10%, bastante mayor en algunos tramos, y capaz de hacer perder el aliento a quien la sube caminando sin parar.

Esta descripción viene al caso porque estuvimos en la madrugá granaína del Jueves Santo viendo la procesión de La Estrella subiendo la Cuesta Alhacaba. Era la 1 y media de la madrugada y la procesión llevaba 7 horas recorriendo las calles de Granada. Ya escribí sobre la Semana Santa de Granada en este blog hace unos años, cuando estaba alojado en otro servidor del que nunca más se supo.

La Estrella

El primer tramo de la cuesta, el más empinado y de unos 150 metros, lo suben los pasos a marchas forzadas, en una heroica expresión de pundonor, orgullo o tal vez fe. Me impresionó especialmente ver el paso de la virgen. Su séquito avanzaba casi huyendo, a duras penas, de esa enorme mole bajo palio, de unos 1500 kg, que subía balanceándose al ritmo de los tambores. Las cornetas que tocaban tras él apenas alargaban las notas, había que respirar. La virgen pasó junto a nosotros casi rozándonos, había que apartarse e incluso empujar el paso para evitar que chocara con los coches aparcados. Y todo ello a una velocidad endiablada.

La Estrella

Me gusta la Semana Santa granadina porque se vive muy de cerca. Detrás del paso, junto a la banda, se formó una comitiva de acompañantes que subimos con La Estrella el resto de la cuesta. Había hermanos cofrades, gente del barrio caminando con su virgen y devotos o simples curiosos. Incluso un bebé en su sillita, que milagrosamente iba dormido junto a los tambores. La gente era amable y se comentaban las incidencias del momento en un ambiente agradable. Te sentías formar parte de aquel espectáculo. No veías la procesión; eras la procesión.

Costaleros de La Estrella

Ya en la Plaza Larga los costaleros bailaron a la Virgen de La Estrella. El gran esfuerzo había terminado y allí todo fue arte y alegría. Pensé en los costaleros. En las personas que mueven a su imagen sagrada entre las callejuelas de ese barrio milenario al ritmo de una música incisiva y conmovedora, y hacen estampas de increíble riqueza estética de la locura incomprensible de cargar sobre sus cuerpos una descomunal mole de madera y plata. ¡Al cielo con ella!