Ay (suspiro), estoy enganchado a un juego. Se llama La batalla por Wesnoth y es un juego de estrategia por turnos. Tiene licencia de software libre y está disponible para GNU/Linux, Windows y Mac OS, entre otros. Empecé a jugar en las pasadas vacaciones de Navidad, y ahora dedico buena parte de mi tiempo de ocio a él. Por eso tengo abandonado este hormiguero, y eso que tengo algunas ideas para postear. Bueno, voy a escribir un poco antes de ponerme a matar orcos…

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Como viene siendo habitual, pasé el puente de Nochevieja en buena compañía en una casa rural; en esta ocasión nos fuimos (éramos ocho) a Molinos de Duero, un pueblecito de la provincia de Soria (España). Hizo un frío de muerte, pero buen tiempo, así que aprovechamos los días para hacer un poco de turismo.

Calatañazor

El primer día visitamos Calatañazor. El pueblo es famoso por la leyenda que afirma que “en Calatañazor perdió Almanzor el atambor”, que no se refiere a un tambor, sino a que fue allí donde los cristianos lo derrotaron. Previamente, este general de los ejércitos del califa andalusí había arrasado buena parte de las ciudades de la península reconquistadas por los cristianos, e incluso la catedral de Compostela, en pleno auge de las peregrinaciones (y al parecer se llevó las campanas).

Calatañazor

Pero lo que me gustó de Calatañazor fueron sus calles empedradas, con casas de tapial, mampostería y ladrillo entre entramados de madera y curiosas chimeneas típicas de forma cónica. Era un día soleado y pudimos pasear y hacer fotos, desde la románica Ermita de la Soledad, a los pies del pueblo, hasta el castillo, del siglo XIV, situado en lo más alto.

Calatañazor

Desde lo alto del castillo de veían las llanuras castellanas y los tejados del pueblo. Después volvimos paseando entre casas de sabor tradicional y aspecto noble, que escondían tiendas de artesanía local y productos de la tierra, como miel, setas y dulces típicos. Fue un rato muy agradable. Calatañazor es Conjunto Histórico-Artístico Nacional desde 1962.