Escribo mi primer post desde Ubuntu GNU/Linux instalado en mi nuevo MacBook (ordenador portátil de Apple). Y pretendo explicar (aún a riesgo de que no le interese a nadie) el porqué de esta elección, lo cual no es trivial teniendo en cuenta que se pueden encontrar portátiles de similares características por varios cientos de euros menos. Lo cierto es que, después de varias semanas buscando un portátil, me dejé seducir -como Adán y Blancanieves- por el poder de la manzana, y para ello hubo muchas razones, unas objetivas y otras no tanto.

MacBook

La primera razón sí es un poco subjetiva: es el único portátil del mercado que no te venden con Windows Vista preinstalado. Me pasa con los sistemas operativos como con los equipos de fútbol. Uno empieza siendo aficionado al Barça y con el tiempo acaba siendo más antimadridista que barcelonista. Pues lo mismo. Uno empieza probando Linux y con el tiempo acabas siendo más anti-windows que linuxero.

Pero es que hay motivos para ello. Toda la gente que conozco que se ha comprado un portátil en los últimos meses (y es mucha, incluidos quienes protestaban amargamente en mis visitas a las tiendas de ordenadores) están deseando volver a Windows XP. Que si el sistema va muy lento, que si no se conecta el wi-fi, que si todo está muy cambiado. Un conocido que tiene una tienda de ordenadores me dijo hace poco que existe una escala de 1 a 5 que mide lo adaptado que está un ordenador para soportar Windows Vista. “Y los que yo estoy vendiendo dan un 2.5 o un 3 como máximo”, me dijo.

Pero es que eso no es todo. Encontré un clónico que venía sin sistema operativo preinstalado… pero traía una BIOS que había que cambiar si no ibas a usar Windows Vista. Y aún hay más. Hay muchas marcas que te anulan la garantía del equipo si eliminas Windows Vista. Es decir, los compradores/as están obligados a usar un sistema operativo que no funciona ágil en la mayoría de los equipos (vienen con 1Gb de RAM y Vista se arrastra con menos de 2) y da muchos errores con el hardware actual (y no digamos con el no tan actual).

Hecha con Photo Booth

Mi primer ordenador, el que me regaló mi abuela cuando trataba de leer el Quijote, era un Apple Macintosh Classic. Me enamoré de aquel sistema operativo de ratón y ventanas, que no existía en los PC’s. Sólo las circunstancias me obligaron a cambiarme a Windows, pero el Mac OS ha seguido siendo el sistema operativo más sencillo y usable que se ha inventado. Soy linuxero, pero GNU/Linux es un reto fascinante, y Mac OS una realidad. Me encanta mi Ubuntu, pero me harto de reír haciéndome fotos distorsionadas con David con Photo Booth en la cámara del MacBook (que en Ubuntu aún no me funciona).

Tengo más razones para haber optado por un MacBook; las dejo para un próximo post, que leer tanto seguido cansa.