Hacía tiempo que no traía recetas culinarias a este hormiguero, pero ésta desde luego lo merece. Es una de esas recetas aprendidas de mi madre, quien a su vez la aprendió de mi abuela (y probablemente la mejoró): conejo al chocolate.

No haré una enumeración previa de los ingredientes porque es un poco aburrido, ni de las cantidades -salvo del chocolate- porque son las que cualquiera que tenga algo de idea de hacer un guiso imaginará.

Ponemos en una cazuela con aceite de oliva un poco de cebolla, ajo, perejil, zanahoria, una hoja de laurel, tomillo, romero y un conejo troceado. Se rehoga.

Dejamos que se haga despacio, sin añadir agua, durante unos 3/4 de hora.

Se fríe una rebanada de pan. Se machaca en el mortero el pan frito, junto con el hígado del conejo (que rescatamos de la cazuela) y unas 6 porciones de chocolate negro.

Ahora echamos en una sartén este mejunje recién machacado junto con el caldo de guisar el conejo y un poco de agua adicional. Se deja hervir unos instantes para que se deshaga bien el chocolate.

Y echamos ya todo a la cazuela del conejo, con un chorro de anís (o coñac), dejando que acabe de hacerse unos minutos. Al final se añaden unas almendras picadas (yo la última vez eché unos trocitos de castañas de la sierra y también quedó muy bien).

Conejo al chocolate

 

Sólo he comido este plato cocinado por mi madre y mi abuela (y por mí mismo). Tal vez tenga origen aragonés; mi abuela decía que era un guiso para liebre, para carne de caza. La salsa tiene un sabor exótico debido al chocolate, pero muy aromático y agradable. Y siempre sale bien. Delicioso.