He estado esta semana en Madrid, asistiendo al IV Congreso Internacional de Educared, según conté hace unos días en “Tengo un TIC“. Me ocurre en ocasiones como ésta que el hecho de publicar en dos blogs, uno personal y otro sobre aspectos de mi trabajo, me produce una sensación esquizofrénica, un no saber qué va aquí y qué va allá. Mi alter ego ha escrito aquí sobre el congreso.

IV Congreso de Educared

El lunes empezó en Congreso, inaugurado por los príncipes de Asturias, y con una sala de plenos abarrotada por unas dos mil personas. El resto del día estuvo para mí marcado por la ansiedad que me producía tener que enfrentarme a una breve ponencia por la tarde. La charla fue compartida con Jesús Peñas, que habló de la evolución de los proyectos TIC en Andalucía; después yo conté la experiencia de nuestro instituto trabajando con herramientas web 2.0.

Los demás días fueron mucho más relajados. Como suele ocurrir, hubo experiencias interesantes, de las que extraer buenas ideas, y también otras menos atractivas, lo que obligaba a esfuerzos por separar el grano de la paja. Y por encima de todo la evidencia indiscutible de que las comunicaciones son demasiado unidireccionales, y que la auténtica Comunicación, la 2.0, es la que se produce después, en los pasillos, en el cigarro o en el café.

IV Congreso de Educared

Para este hormigo, que siente debilidad por las personas brillantes, por las cabezas bien amuebladas, sin duda lo mejor de estos días ha sido estar en contacto con personas como Antonio y Jesús. Es un lujo descubrir mentes que destilan tanto talento. Y no puedo decir menos de Emilio, Aureliano, Guillermo, Gema y Benjamín (con este último existe el valor añadido de que trabajamos cerca y habrá ocasión para fructíferos encuentros).

Juan Luis HurtadoLa noche dejó espacio para el buen rollo junto a unas cervezas y unas tapas. De Madrid hay que decir que no deja indiferente. Hay cosas que no ocurren, desde luego, por esta humilde periferia, como que en la madrugada de un lunes estés tomando unas copas y aparezca, salido del subsuelo, un monologuista murciano capaz de tenerte un cuarto de hora retorcido de risa… (Por cierto, se llama Juan Luis Hurtado y es muy recomendable).

He vuelto con grandes ideas bulléndome en la azotea y con el buen ánimo que produce alejarse durante unos días del trabajo rutinario y tratar de tener una perspectiva más alta sobre aspectos de la labor cotidiana. Encuentros como éste son buenas ocasiones para la reflexión, y desde luego resulta satisfactorio comprobar que surgen nuevos proyectos, que hay espacio para la imaginación y que nuestras estrategias de trabajo pueden estar, como todas las cosas buenas, en beta permanente.