Soñé hace unos días con José Antonio Labordeta y buscaba desde entonces un rato para escribir lo que sigue. En mi sueño Labordeta no recorría nuestro país con su mochila, que fue lo que lo convirtió en un personaje televisivo y casi famoso. Tampoco estaba en la tribuna del Congreso de los Diputados, como representante de la CHA, despotricando contra los diputados del Partido Popular que se burlan de él en lugar de dejarle hablar (si no conocéis a Labordeta no os perdáis el video).

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No, nada de eso. Soñé con Labordeta haciendo aquello por lo que lo recuerdo con inmenso cariño: cantar. Era un concierto, uno de aquellos en los que le he visto, hace ya años, poniendo en pie de emoción a cientos de personas con sus canciones. Después de aquellos exitazos, es normal que le agobie ahora el desdén de sus señorías del PP…

A mediados de los años 70, siendo yo un niño, recuerdo a mis padres llegar a casa viniendo de conciertos de cantautores aragoneses. Traían LPs, a veces firmados, que pinchaban después una y otra vez. Eran tiempos difíciles pero de esperanza, en los que ir a escuchar a aquellos trovadores era casi más un acto de militancia que de ocio.

José Antonio Labordeta

Por eso es Labordeta tan entrañable para mí. Sus canciones, su poesía, son valientes y conmovedoras. Aquel Labordeta, el que yo más recuerdo, solía hablar de dos cosas. Hablaba de Libertad, que seguro que iba con mayúscula y sonaba en su voz a algo hermoso y esperanzador logrado por gentes amables, comprometidas y orgullosas.

Y hablaba de Aragón, de nuestra pequeña patria. Porque aunque no sé si tengo patria, si me siento de allá 14 años después de vivir en el sur, me sigue emocionando hasta las lágrimas escuchar a Labordeta cantar a Aragón.

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Polvo, niebla viento y sol
Y donde hay agua una huerta
Al norte los Pirineos
Esta tierra es Aragón

Por alguna razón, hace unos días me desperté con Labordeta en el alma (para desgracia de mi pareja, que tuvo que soportarme una hora cantándole de madrugada y yéndome corriendo al ordenador a bajar viejas canciones). Algún psicoanalista me diría, tal vez, que tiene que ver con un deseo oculto de regresar a mi pasado o a mi tierra. A mí me sirvió para desempolvar algunas emociones. Y me produjo la ansiedad de dedicarle este homenaje. Gracias, Labordeta.

Foto de J.F. Moreno, tomada de elmundo.es.