Si la llegada de los girasoles anuncia que se acerca el verano, la confirmación final y el inicio de la época más feliz del año suele marcarlo el día que me acerco a la librería a comprar las guías de viaje. Ese día ya llegó:

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Para este verano hemos decidido viajar a Praga y Budapest a principios de agosto. Eso significa que de aquí a entonces me quedan unas semanas en las que “empollarme” estas guías, disfrutando desde ya de las maravillas de esas dos ciudades. Son unos fantásticos ratos veraniegos que sirven de preludio a lo que vendrá después. Llego a los sitios con mis guías llenas de subrayados y anotaciones. Me encanta encontrar esos lugares ya familiares, visitados previamente en mi pequeño libro de viajes.

Y ahora me voy con mis guías… el verano empieza ya ;-)