Fieles a su cita, aunque algo retrasados porque el calor se ha hecho esperar este año, aquí están ya mis amigos los girasoles. Esta mañana, camino del trabajo, paré un momento en el arcén para hacerles la foto de rigor…

Los girasoles junto a la carretera hacia mi trabajo

Celebro su llegada, como hice el año pasado y el anterior, porque simbolizan para mí la proximidad del verano, con el final del curso y el inicio -muy pronto- de las vacaciones. Junio es mi mes preferido, y los girasoles mis flores queridas. Sólo espero que a este hormigo no le ocurra lo mismo que a aquel que se encontró el otro día Aníbal.