Se me ocurren algunas reflexiones a raí­z del programa de ayer de Televisión Española en el que 100 ciudadanos/as de la calle asistieron a un plató de televisión para hacer en directo preguntas a Mariano Rajoy, el presidente del Partido Popular y lí­der de la oposición al gobierno. Unas semanas antes había pasado la misma prueba J. L. Rodríguez Zapatero, el presidente del gobierno de España.

Una cosa que me resulta curiosa y paradójica es que parece que la gente corriente hace en realidad preguntas mucho más mediáticas que las de los propios periodistas. Es decir, si eres un periodista, un profesional de la información, tienes la obligación de preguntar por las cosas serias e importantes, esas que hacen de los telediarios un tedio soporífero. Pero las preguntas de “Tengo una pregunta para usted”, que es el nombre del programa de ayer, son en general mucho más morbosas y divertidas. ¿Alguien se imagina a Matías Prats (o aún a Iñaki Gabilondo) preguntando a Rajoy qué haría si tuviera un hijo homosexual con intención de casarse?

Rodríguez Zapatero
Rodríguez Zapatero en el programa. Tomada de rtve.es.

La pregunta estrella en el programa de Zapatero fue la del precio del café. Y aunque hay quien ha intentado justificar su respuesta, es evidente que un café cuesta más de 80 céntimos (hasta en la cafetería de mi instituto de pueblo cuesta 90). Hay que decir en defensa del presidente que tampoco es una cantidad imprescindible (lo mismo le pasa como a mí, que no me gusta mucho el café) y seguramente conocerla no es condición necesaria para gobernar el país. Pero da mucho morbo poner en un aprieto a una persona tan importante. Descubrir que a pesar de su elevada posición desconoce datos que están al alcance de cualquiera de nosotros/as.

En el caso de Rajoy hubo unas cuantas preguntas con morbo, pero la estrella fue la de una señora pensionista que quiso saber cuánto cobra el líder del PP. Rajoy eludió responderla, limitándose a insinuar que gana un pastón. Hoy la cuestión a debate era si debería haber dicho la cifra.

Mariano Rajoy en el programa
Mariano Rajoy en el programa. Tomada de elpais.com.

En mi opinión hizo lo más sensato y digno que podía hacer en su situación. ¿No habría sido una locura dar a conocer que gana en un mes lo que mucha gente en un año de duro esfuerzo? Son realidades conocidas o intuidas pero difícilmente confesables. En todo caso, si es el tema de moda pronto sabremos la respuesta. Y además, ¿quién de nosotros querría hacer su trabajo por menos dinero? O mejor dicho, ¿quién de nosotros querría hacer su trabajo? Y eso que muchos pensamos que no lo haríamos peor…

No, no; no creo que ser candidato a presidente del gobierno sea del todo un buen negocio. Mucho más interesante y rentable tiene que ser una alcaldía o concejalía en zona playera, que da grandes oportunidades para cobrar jugosas comisiones a cambio de recalificar espacios de interés ecológico.

Así que, en definitiva, la televisión ha conseguido hacer un pequeño espectáculo de la Política con mayúsculas. Con un formato que, aparte de los temas “importantes” sobre los que sabemos perfectamente de antemano lo que van a decir nuestro líderes, da cabida a otros que nos acercan a su parte más vulnerable. Los/as participantes en el programa de ayer lanzaban sus exabruptos en tono desafiante, con el desparpajo de quien sabe que el señor candidato está a merced de las cámaras, de la necesidad de dar una imagen cordial ante los votantes. Y al final todos y todas somos un poco “caudillistas”, gregarios del líder, y nos despierta curiosidad la celebridad. Así se explica que ayer una señora, al poco rato de hacer su pregunta llena de mala leche, pidiera un autógrafo a Rajoy al terminar el programa.