Yo creía que la expresión “pensar en las avutardas”, que significa “estar distraído/a, ausente, absorto” se utilizaba en todas partes. Pero acabo de descubrir, googleando un poco, que no es así, que es sólo propia de mi tierra (Aragón), y que seguramente oí a menudo cómo me lo decían mis maestros en la infancia y pasó a formar parte de mi vocabulario habitual.

Estuvimos hace unos días en el campo con el grupo local de Huelva de SEO/BirdLife, la Sociedad Española de Ornitología. Es un grupo de reciente formación que organiza de vez en cuando salidas a lugares cercanos para observar aves y aprender algo más sobre ellas. Nos fuimos a ver avutardas.

Nuestro grupo mirando las avutardas
Mirando las avutardas

La avutarda (Otis tarda) es un ave esteparia no migratoria, que vive y cría en zonas abiertas. Es peculiar por su gran tamaño (es el animal volador más grande) y por el baile que realizan los machos, de mucho mayor tamaño que las hembras, para atraer a éstas en la época de apareamiento. Este cortejo se denomina “hacer la rueda”.

El problema es que la especie se encuentra seriamente amenazada, pues sus hábitats naturales son sistemáticamente conquistados por la agricultura, convirtiéndolos en zonas de cultivo. Es un ave muy asustadiza y huye enseguida de la presencia humana.

Avutardas
Avutardas. Foto de Muchaxo.

El hecho de existir sólo un lugar muy concreto y apartado en toda nuestra provincia (Huelva) en el que aún quedan avutardas hacía su hallazgo mucho más difícil e interesante. Pero las vimos. Desde larga distancia, y con la ayuda de prismáticos y telescopio, pudimos ver varias hembras alzando el vuelo y un grupo de machos presumidos paseando su orgullo masculino ante nosotros (y ellas). Allí estaban ellos, salvajes e indómitos, desafiando ante nuestros ojos su difícil presente y su incierto porvenir. Aunque suene increíble y lamentable, pronto ese espacio que ocupan se verá invadido por campos de naranjos.

El paseo fue muy provechoso y la compañía agradable y enriquecedora. Vimos varios sisones (especie de la misma famila que la avutarda) volando, un buitre negro, varios milanos y una aguililla calzada.

Así que ahora, casi 30 años después y a mil quilómetros de distancia, entiendo a qué se refería doña Angelines, mi maestra de 4º de EGB. Porque supongo que para ponerse a escribir un artículo como éste, en plena era de la información y con la que está cayendo, sin duda tiene uno que estar pensando en las avutardas