Pensando en las avutardas
Miércoles, 11 Abril 2007
Yo creÃa que la expresión “pensar en las avutardas”, que significa “estar distraÃdo/a, ausente, absorto” se utilizaba en todas partes. Pero acabo de descubrir, googleando un poco, que no es asÃ, que es sólo propia de mi tierra (Aragón), y que seguramente oà a menudo cómo me lo decÃan mis maestros en la infancia y pasó a formar parte de mi vocabulario habitual.
Estuvimos hace unos dÃas en el campo con el grupo local de Huelva de SEO/BirdLife, la Sociedad Española de OrnitologÃa. Es un grupo de reciente formación que organiza de vez en cuando salidas a lugares cercanos para observar aves y aprender algo más sobre ellas. Nos fuimos a ver avutardas.

Mirando las avutardas
La avutarda (Otis tarda) es un ave esteparia no migratoria, que vive y crÃa en zonas abiertas. Es peculiar por su gran tamaño (es el animal volador más grande) y por el baile que realizan los machos, de mucho mayor tamaño que las hembras, para atraer a éstas en la época de apareamiento. Este cortejo se denomina “hacer la rueda”.
El problema es que la especie se encuentra seriamente amenazada, pues sus hábitats naturales son sistemáticamente conquistados por la agricultura, convirtiéndolos en zonas de cultivo. Es un ave muy asustadiza y huye enseguida de la presencia humana.

Avutardas. Foto de Muchaxo.
El hecho de existir sólo un lugar muy concreto y apartado en toda nuestra provincia (Huelva) en el que aún quedan avutardas hacÃa su hallazgo mucho más difÃcil e interesante. Pero las vimos. Desde larga distancia, y con la ayuda de prismáticos y telescopio, pudimos ver varias hembras alzando el vuelo y un grupo de machos presumidos paseando su orgullo masculino ante nosotros (y ellas). Allà estaban ellos, salvajes e indómitos, desafiando ante nuestros ojos su difÃcil presente y su incierto porvenir. Aunque suene increÃble y lamentable, pronto ese espacio que ocupan se verá invadido por campos de naranjos.
El paseo fue muy provechoso y la compañÃa agradable y enriquecedora. Vimos varios sisones (especie de la misma famila que la avutarda) volando, un buitre negro, varios milanos y una aguililla calzada.
Asà que ahora, casi 30 años después y a mil quilómetros de distancia, entiendo a qué se referÃa doña Angelines, mi maestra de 4º de EGB. Porque supongo que para ponerse a escribir un artÃculo como éste, en plena era de la información y con la que está cayendo, sin duda tiene uno que estar pensando en las avutardas…



No te has podido resistir, ¿eh? Bueno hombre, no pasa nada, hay a quien le da por chupar candados y además lo cuenta.
12 Abril 2007 a las 20:47 usandoTen cuidado con las aguilillas que ya sabes que hay muchas.
Besitos
Las maestras, y maestros, tenÃan, no sé si todavÃa la tienen, esa habilidad para adivinar el futuro de los/las alumnos/as.
Un bonito post, ¿sabes? como todo aquello que se da un paseo por el tiempo para evocar, unir presente y pasado; y eso que yo soy poco amiga de las nostalgias.
Yo también te dejo una.
12 Abril 2007 a las 21:50 usandoAnda,pues yo nunca pienso en las avutardas,ni sabÃa que existÃan, pero sà que estoy muchas veces pensando en las avutardas, vaya, qué paradoja…
16 Abril 2007 a las 18:47 usandoBesitos, Carlos , y sigue pensando en las avutardas…
¡Qué bonito post! Debe ser gratificante tropezar con las avutardas después de la búsqueda, detenerse a observarlas… Debió ser un bonito dÃa, gracias por compartirlo y de paso ponernos al dÃa :).
16 Abril 2007 a las 20:35 usando