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DIRECTOR: Alejandro González Iñárritu
GUIÓN: Guillermo Arriaga
INTÉRPRETES: Brad Pitt, Cate Blanchett, Gael Garcia Bernal

SINOPSIS: El formidable tándem González Iñárritu y Arriaga vuelven a colaborar en otro drama de varias historias ambientadas en Marruecos, Túnez, México y Japón. La historia comienza cuando, armados con un Winchester, dos jóvenes marroquíes salen en busca del rebaño de cabras de la familia. En medio del silencio del desierto, deciden probar el rifle… pero el alcance de la bala es mucho mayor de lo que esperaban. En un instante, las vidas de cuatro grupos de extraños en tres continentes colisiona. (FILMAFFINITY)

Suele ocurrir que cuando vas a ver una película de la que te han hablado maravillas acaba decepcionándote. Al menos un poco, que fue lo que me pasó con Babel. Porque había oído que era muy original y moderna, y la verdad es que no me pareció que aportara demasiado nuevo. De hecho es casi habitual encontrarse con películas en las que te cuentan varias historias paralelas o en las que el desarrollo de la acción no es lineal sino con idas y vueltas en el tiempo.

También he de decir que las dos horas largas de película se me hicieron más bien cortas, en definitiva, que me resultó muy entretenida y supongo que es de lo que fundamentalmente se trata.

Cabe suponer que el título hace referencia a la ciudad bíblica en la que Dios castigó la soberbia de las personas impidiendo que se entendieran al hablar distintas lenguas. Y efectivamente en Babel nos cuentan varias historias de choques de culturas, con situaciones en las que se ven obligadas a convivir y a comprenderse personas de muy diversos orígenes. Porque nuestro Mundo es una aldea global, en la que hemos sido capaces de llegar desde todas hasta todas partes, pero, eso sí, sin mezclarnos demasiado mientras podamos evitarlo. Ésa me pareció la idea desarrollada en la película, y por eso la historia de la chica japonesa me resultó un poco postiza, fuera de lugar.

(Tal vez no debas leer más si quieres ir a verla)
¿Hay moraleja? Pues no lo sé, pero una cosa queda clara: los ricos, los poderosos acaban triunfando; los débiles terminan fatal. Es decir, que la globalización significa en definitiva la extensión a nivel planetario de los esquemas locales de desigualdad. En fin, nada nuevo.