En una de las mesas redondas de las II Jornadas internacionales sobre políticas educativas de la semana pasada en Granada, sobre las que he escrito algo en Tengo un tic, intervino Ernesto Páramo, el director del Parque de las Ciencias de la misma ciudad.

Búho Real
Búho real

Aparte de explicar varios puntos de vista que me inspiraron alguna reflexión para escribir en el futuro, Ernesto nos vendió muy bien su Parque (para lo cual, por otra parte, no hace falta mentir en absoluto), así que al día siguiente decidi(mos) hacer la n-sima visita al mismo. Porque además, en las n-1 anteriores no me había percatado del Taller de rapaces en vuelo que desarrollan, lo que resulta imperdonable para un casi-ornitólogo medio-granaíno como yo.

Bueno, llamar “taller” a lo que esencialmente es una exhibición no deja de ser un hábil truco para vender el producto. Me recordó a cuando mi colega Joaquín, con su chispa habitual, afirmaba convencido que tendría mucho más alumnado si a su asignatura, en lugar de “Cultura Clásica”, la hubieran llamado “Taller de Gladiadores”.

Lechuza común
Lechuza común

Pero las rapaces resultan espectaculares sólo con verlas. Nos mostraron a un precioso búho real zampándose en un minuto dos pollitos y un ratón. Enteritos para adentro. Después vimos volar a un águila pequeña, parecida al azor, pero no recuerdo la especie. Se movía ágilmente entre nosotros, buscando la comida de la mano de sus cuidadores.

Después vimos lanzarse desde una torre y “cazar” el señuelo de un conejo a un águila más grande, del estilo del ratonero. Como premio le dieron después un ratón que se papeó con parsimonia, arrancándole de cuajo la cabeza. Encantadora criatura.

Y por último un halcón (no peregrino, pero parecido) que nos mostró su velocidad y potencia para cazar.

Buitre leonado
Buitre leonado

Había más rapaces para ver después de la exhibición; fue a las que pude fotografiar. El monitor nos explicó algunos detalles sobre ellas. Nos encantó la lechuza, animal peculiar donde los haya, con su máscara blanca y un oído más alto que otro. También había un asustadizo buitre, con su plumaje a modo de abrigo con cuello de piel, que abría sus enormes alas de cuando en cuando como queriendo impresionar. Y otra vez el elegante búho real.

Son pájaros increíbles. Fieros y agresivos con sus presas, y tiernos y cuidadosos a la vez con sus crías. Aparentemente poderosos, pero sumamente vulnerables y en riesgo, bastantes de ellos, de extinción. Muy recomendables el Parque de las Ciencias de Granada y una visita al rincón apartado en que viven estas aves. Hay dos sesiones diarias del taller de rapaces.