Música de perdedores
Sábado, 13 de enero de 2007
Fito y Fitipaldis – Me equivocaría otra vez
Simón era mano; miró sus cartas. Caballo, sota, seis y cinco de dadas. Se dio un osado mus negro, exponiéndose a tener que tirarlas. El turno pasó por Javier y Mariano, y llegó hasta Pablo, que hablaba el último.
- No hay mus. Habla, Simón – dijo.
Nadie envidó a grande. “¿Será posible que haya cortado con juego?”, pensaba Simón. La chica quedó al paso y sólo Pablo tenía pares. Llegaron al juego: juego sí, juego no, no… ¡sí!
Hay veces en que la vida te da oportunidades como ésta. La gloria al alcance de la mano. Simón tenía que disimular su excitación. Pasó y cruzó los dedos. Y la gloria llegó:
- Cinco envido – dijo Pablo.
Cinco piedras era buen premio, pero la gloria debía ser plena. ¿Quién podía pensar que el mediocre de Simón se hubiera dado mus de dadas con 31? Echó un tímido órdago, disimulando su excitación. Y la respuesta de Pablo fue triunfal:
- ¡Quiero!
Simón explotó. Miró a Mariano, su compañero, y le enseñó, antes que a nadie, sus cartas, lanzándolas sobre la mesa. Pero el rostro realmente triunfante era el de Pablo, su contrincante. Con feliz parsimonia mostró su jugada: tres sietes con la sota de espadas… la chica más guapa de la baraja.
Treinta y una “La Real”, que gana a la mano. Acariciar la gloria para acabar siendo víctima del más amargo de los fracasos. Así de fugaz fue la suerte de Simón. Así es la fortuna, traidora e incomprensible.
Simón lanzó un juramento, golpeó la mesa, tiró dos cafés y resopló su mal fario. Detrás de la barra del bar, Ismael puso música para perdedores, como la que ahora suena. Y Simón comprendió lo puta que es la vida, y que el juego y la música sirven, seguramente, para las mismas cosas.
La canción es del último álbum de Fito y Fitipaldis, y no tengo permiso para publicarla.
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Qué decir, Carlos, me ha llegado mucho lo que has escrito, está cargadísimo de sentimiento y…sí, así es la vida. Cartas buenas, cartas malas, saberlas o no saberlas jugar. Pero siempre hay más partidas, y posibilidades de aprender. Y una música para perdedores con la que consolarse. Un beso muy especial.
no hay problema. La real no gana a juego, pucherazo, no sabes perder,pero,…utilizamos las reglas del Marques de Oteiza, acondimentadas con la sapiencia de los mayores, es decir, mi voluntad. Y la mano gana a la simple sota, que seguro que lleva medias, y al patetico trio de sietes. Se monta un buen alboroto, pero algunos no sabemos perder ni al mus.
Todavía se puede recuperar o, en cualquier caso, seguir jugando, ¿no? jeje, esa jugada ya me ha pasado alguna vez. Unas gané, otras no. Pero la partida es al mejor de 5, no?
Salud!
Quizás habría que asumir que cuando se juega también se puede perder, si no te gusta perder no jueges pero deja jugar. A quien le gusta jugar sabe que si hoy pierde mañana puede ganar y ese sabor agridulce es parte de su encanto
.
Hay que saber disfrutar del juego incluso cuando se pierde. Para mí, lo verdaderamente divertido es jugar, independientemente de si gano o pierdo.
A mí siempre me ha pasado como a Paula, juego por el juego mismo. No es mi meta ganar, sí divertirme. Y además siento debilidad por los aparentemente perdedores, al final terminan sorprendiendo y me gusta quedarme hasta el final.
Me ha gustado mucho el disco de Fito, sobre todo las dos primeras sería por los despistes que las tengo más oídas. Y los ansares…
Ganar se gana y ya está. Pero perder…, La derrota siempre tiene implicito lo que pudo haber sido y no fue. Remenber: El penalty de Jurik para el depor, la final de Sevilla para el Barça, la liga de hace 3 años para la Real…
Como dijo alguién, siempre nos quedará París, o en su defecto el bar del Ismael o bien el Banco de la Salud.
Atento hormigo, te sobra un jugador…