Suelo guardar el aceite que me sobra de la freidora o de las fondues de carne en frascos de cristal, esperando a poder reciclarlo. Intentamos una vez hacer jabón sin éxito; algo falló… Hasta el sábado pasado por la noche, con Carlos, Encarni y Meli, cuando por fin fuimos capaces de fabricar un fantástico jabón casero.

Ingredientes para hacer jabón

Los ingredientes esenciales, en sus proporciones adecuadas, son muy sencillos:

  • 3 litros de agua
  • 3 litros de aceite de cocinar usado
  • 1/2 kg de sosa caústica

Como ingredientes opcionales pusimos poleo en infusión y un par de hojas grandes de aloe vera.

Echando la sosa al agua

Se empieza echando en una palangana los 3 litros de agua muy calientes (casi hirviendo), a los que se añade poco a poco la sosa. Se produce enseguida una violenta efervescencia. Una pequeña parte del agua la echamos en forma de infusión de poleo para dar aroma, pero no dio gran resultado.

Añadiendo el aceite

Se empieza a añadir el aceite mientras se va removiendo con una pala de madera. Conviene protegerse de salpicaduras al principio, pues la sosa es corrosiva. Hay que añadir el aceite despacio. Después empieza la parte más tediosa: seguir removiendo lentamente durante unas dos horas, dando vueltas a la paleta sin parar. Para amenizar el proceso nos fuimos turnando con la mezcla mientras bebíamos unas cervezas y poníamos a asar unas castañas y setas recién cogidas de la sierra.

Al final se añade el aloe

El aspecto del mejunje va cambiando, y al cabo de dos horas la textura ha ido espesándose, pasando de líquida a cremosa, casi pastosa. Es el momento de añadir el aloe, que previamente habíamos triturado con una batidora. El color oscuro y sucio ha ido aclarándose, y aún lo hará mucho más cuando se seque.

Vertiendo la pasta a la caja

Hay que mezclar bien el aloe y ya se puede verter la pasta al lugar donde se dejará secar. Carlos y Encarni habían preparado una caja de cartón que forraron con periódicos. Después hay que dejar que el jabón se vaya secando. El tiempo de espera a partir de entonces es variable. Nos sorprendió mucho que a la mañana siguiente ya estaba casi sólido. Hay que aprovechar cuando tiene una textura aún parecida a la mantequilla para cortarlo, aunque aún no se saque de la caja, porque más tarde será ya difícil.

Al día siguiente ya rompimos la caja

24 horas después de hacer el jabón pudimos ya romper la caja y extraer los pedazos. Aún tenían que secarse un poco pero ya estaban totalmente sólidos. El jabón tiene un bonito color casi blanco, con puntitos verdes por el aloe. Parece de buena calidad para lavarse las manos y hace bastante espuma. Casi no huele a nada.

Nuestras pastillas de jabón

Hemos regalado pastillas a todo el mundo, y Carlos y Meli ya están planificando fabricar más jabón… Fue muy divertido.