Me ha inspirado esta entrada la reciente liberación de la versión 2.0 del navegador web Mozilla Firefox. Dicha versión, desde la que escribo, sorprende principalmente por las pocas novedades que aporta respecto de las anteriores 1.x. Aparte del corrector ortográfico y los botones individuales para cerrar pestañas, no le encuentro a esta nueva versión cambios relevantes. ¿Por qué, entonces, la han llamado versión 2.0?

Logo de Firefox 2.0

Da la sensación de que llegar a la versión 2.0 simboliza una superación, una madurez, un éxito confirmado… Ayer vi incluso una foto de una tarta que los desarrolladores de Internet Explorer habían enviado a los de Firefox como felicitación por el feliz acontecimiento. Toda aplicación que se precie debe graduarse con su título de dospuntocerismo. Le ocurrió hace un año a OpenOficce.org, por ejemplo. El 1.0 es sólo una apuesta, el 1.1 es una colección de parches, el 1.5 casi una broma… 2.0 es lo que mola, qué duda cabe. Es el triunfo, la meta, la síntesis hegeliana…

Un caso paradigmático es el de la Web 2.0. Web 2.0 representa los avances del uso de Internet hacia la comunicación bidireccional, hacia el uso social de los recursos, hacia la explotación de los medios tecnológicos y de comunicación al servicio de la información y el conocimiento. Y significa, en consecuencia, el abandono (casi el desprecio) de las formas previas de difusión de contenidos por la red. La página web tradicional pasa a pertenecer al vulgar mundo de lo 1.0.

Web 2.0

¿Qué quiero decir con todo esto? Nada, en realidad; sólo constatar la curiosa relevancia que en ciertos entornos han adquirido estas dos cifras separadas por un punto.

A uno le encantaría llevar una Vida 2.0 (no una Second Life), viviendo de un Trabajo 2.0 en un Mundo 2.0, y poder irse de Vacaciones 2.0 a un maravilloso Lugar 2.0… Claro, que para eso tendrían que aumentarme mi Sueldo 1.1 ó bajarme mi Hipoteca 0.x (+Euribor). A ver para cuándo se liberan todas estas nuevas versiones, que estoy deseando actualizarme a Persona 2.0. Eso sí, lo que no me gusta nada de nada es ver perder a mi equipo contra su eterno rival por un penoso 2-0.

Imagen Web 2.0, tomada de www.veryweb.it.