Seguro que no es por casualidad que en las últimas semanas tenga este hormigo la blogosfera bastante abandonada. Apenas visito blogs, lo cual lamento, ni encuentro ocasiones para escribir en mi hormiguero.

Aguja colipinta
Aguja colipinta

Seguro que una creciente afición por el aire libre, el campo, las plantas y los pájaros me tiene más apartado del ordenador que antes. No sé si me durará o será algo pasajero; quienes me conocen saben que paso la vida picoteando de muchas cosas sin nunca dedicarme plenamente a ninguna más allá de una temporada.

Pero ahora lo de las aves me ha dado bastante fuerte. Fueron Ariana y Aurelio quienes me contagiaron su afición hace un par de meses. Ariana es mi hermana. Aurelio, aparte de su pareja, es un experto en aves, que ve pasar un punto negro por el horizonte y te dice la especie y si es macho o hembra. Alauda es su blog sobre aves, aunque lo ha tenido últimamente un poco abandonado (Aurelio, anímate a publicar, hombre, ahora que empieza a interesarme el tema…).

Flamencos
Flamencos jóvenes

A Meli también le ha entrado el gusanillo. Con Ariana y Aurelio estuvimos viendo aves acuáticas en varios lugares de los alrededores de Huelva. Me entró una sensación parecida a la que había experimentado con 20 años, cuando me aficioné al arte románico y descubrí que vivía en una zona privilegiada para mi afición (el Pirineo Aragonés). Pues resulta que ahora vivo en una zona privilegiada para observar aves. ¡Mira qué bien!

Garceta común
Garceta común

¿Por qué me gusta observar aves? Supongo que porque son hermosas y huidizas, porque tienen comportamientos peculiares y sorprendentes, porque su variedad es enorme y porque me aportan una magnífica excusa para salir al campo a respirar y hacer ejercicio.

Además está el aliciente de saber identificarlas, y, por supuesto, de conseguir ver algún ejemplar de una especie difícil o nunca vista. Es parecido al morbo que daba de pequeño conseguir algún cromo nuevo para tu colección incompleta. Algunos eran auténticos tesoros.

Ánade friso
Ánade friso

Las aves también son tesoros, y están ahí fuera, en nuestros cielos, esperando a que salgamos a disfrutarlas (¡y son gratis!). Es un magnífico descubrimiento que me tiene, entre otras cosas, algo alejado de la blogosfera. Pero seguiré acercándome a traer historias a este hormiguero.