Un papel en la autopista
Martes, 10 de octubre de 2006
Llevaba un tiempo queriendo escribir sobre algo que me pone enfermo, la teoría del diseño inteligente, y esta mañana, conduciendo hacia mi trabajo por la autopista, he visto algo que me ha inspirado este artículo. He visto un papel, una especie de pañuelo de papel, había varios, y he visto cómo los coches, pasando a gran velocidad, los hacíamos volar, dar vueltas, retorcerse, y volver a caer. Ha sido muy interesante…
Copio fragmentos de Wikipedia: “Los partidarios del diseño inteligente sostienen que el Universo, la vida en la Tierra y el origen del hombre son el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes. Argumentan que el modelo científico de la evolución por selección natural es insuficiente para explicar el origen, la complejidad y la diversidad de la vida, y que el universo está demasiado bien adaptado para las criaturas vivientes como para pensar que es así por pura casualidad. Los proponentes del diseño inteligente no toman en público partido explícito sobre la identidad del o de los creadores o sobre los medios que utilizaron para diseñar y luego crear la vida, pero son respaldados por la mayoría de los partidarios de la lectura literal de la Biblia y actúan al abrigo de instituciones explícitamente cristianas y fundamentalistas.”

Charles Darwin
Afortunadamente no hace falta ser ateo para rechazar por su absoluta falta de rigor y base científica esta teoría. De hecho, la postura oficial de la Iglesia Católica prefiere respetar los hallazgos científicos y dejar en el terreno de la metafísica la interpretación de las Escrituras.
El azar es la clave en este asunto. El propio Einstein se resistía a concederle su lugar preeminente cuando pronunció su famosa frase “Dios no juega a los dados“. Para nuestra visión del Universo resulta difícil asimilar que el orden en el cosmos, la complejidad de un ojo, o la capacidad creativa de la mente humana sean fruto tan sólo del azar. Pues así es, nos guste o no. Sólo el azar, con la ayuda del tiempo.
¿Así se formó la mente humana? ¿A base de golpes de suerte? En cierta época, el hábitat de nuestros antepasados requirió que adquiriesen una inteligencia mayor. Necesitaban alimento en un mundo cambiante, necesitaban huir de los depredadores, tuvieron que organizarse para la caza, tuvieron que aprender a hablar. Necesitábamos pensar, razonar, inventar, imaginar… Tuvimos que volvernos inteligentes para sobrevivir, para poder descansar. Alcanzamos el equilibrio en nuestro nicho ecológico. ¿Es posible que fuese sólo fruto del azar?

Volvamos al papel en la autopista. ¿Dónde acaban los papeles que la gente tira al asfalto? Los coches les dan mil meneos; arriba y abajo, adelante y atrás. Es un baile del desorden, un caos, puro azar. ¿Hasta cuándo? Muchos acabarán destrozados, no soportarán los envites de los vehículos. Pero otros se salvan cuando alcanzan, por fin, y aunque sea sólo por casualidad, la cuneta salvadora. La cuneta es el refugio del papel. Allí descansa por fin, porque ya nada lo agita. Allí acaban los papeles que tiramos al asfalto. ¿Hace falta para salvarlos una “acción racional emprendida de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes”? Definitivamente NO. El papel acabará en la cuneta, es su destino más probable. Sólo es cuestión de azar y algo de tiempo.
Ocurre en la autopista, todos los días. Tiramos cientos de papeles, pero la carretera, por la noche, siempre acaba limpia.
Imágenes tomadas de Wikipedia, la enciclopedia libre.
13 Comentarios :-) Post visto 4411 veces


Por muy irracional que parezca tengo la sensación que la teoría del diseño inteligente cada vez tiene más fuerza. Quizás se deba a la incapacidad del mundo ciéntifico de hacerse entender, empezando por las escuelas donde a veces no se enseña del mejor modo. Quizás sea ese desconocimiento lo que facilita la implantación de este tipo de teorías… no sé.
Lo que somos hoy es, como dices, fruto de la necesidad de sobrevivir. La inteligencia creció a raíz de esa necesidad. Porque realmente cuando se necesita se desencadenan todos los resortes de una gran inteligencia que nos sorprende hasta a nosotros mismos. Ahora lo dudamos, porque viviemos en un mundo que nos mantiene en estado vegetativo mental, nos mantiene drogados. Tal vez eso es lo que quise decir con la impresión que me produjo mi última visita a Londres. Se nos está atrofiando el cerebro hasta un punto que no imaginamos, porque nos lo dan todo hecho, incluso ahora con lo del DI, que también parece referirse a un Matrix, como en la película. Hay que ser un verdadero zopenco o un gran manipulador para creer eso, como lo son los creyentes y las iglesias.
Es verdad que estas cosas acaban por sacarlo a uno de quicio. Yo prefiero no hacerles demasiado caso. Estoy convencido que responden a la moda, o la época, o a lo que toca por turno, que ahora parece ser dudar las ciencias para volver a dejarse caer en la línea que lleva a la superstición. Bobadas atrapabobos, poco más.
Para nada tiene que ver cómo se enseñe nada en las escuelas, por cierto.
[...] Un papel en la autopista. El hormiguero. Un ejemplo muy bueno sobre la teorÃa de la evolución. [...]
Bueno, Carlos, además de felicitarte por n vez por este post nada tendencioso, respetuoso, elegante y lleno de sensibilidad, decirte que Juan se me adelantó en el comentario. Otro globo sonda más. Sólo añadir que esta teoría es producto de la necesidad humana de pensar, inventar, imaginar… para sobrevivir, para no sentirse como un papel en la autopista.
Besos.
Bueno, Carlos, lo primero ,te felicito de nuevo por la manera tan clara, tan limpia, tan estupenda que tienes de contar las cosas.
Por supuesto creo en la teoría científica de la evolución,¿como no?, pero creo que la verdad absoluta, global, completa, no la tiene nadie, y por la tanto, tampoco la ciencia, que es , al fin y al cabo, producto de los hombres, de su inteligencia. Es, de todas las explicaciones, la más racional, objetiva. Pero no puede explicarlo todo.
Y, a riesgo de que no se me entienda, yo afirmo que no creo en la casualidad, porque pienso que detrás de la aparente casualidad, hay una causalidad que la empuja.
Besos.
Espero que haya pocos papeles tirados y que nosotros pongamos la inteligencia de llevarlos al contenedor adecuado para su reciclaje.
Yo me fijo más en el presente, el futuro y, como mucho, el pasado reciente de nuestra historia.
El inicio se me queda muy lejos y muy alto para mi inteligencia, a pesar de ello, si lo pienso un poco estoy más cerca de la casualidad que del diseño; lo malo es que quiero creer en la causalidad de todo. Eso si, sin Dioses.
No me hagas mucho caso, aun me dura el jet-lag, jejeje
Agur!
Puede que la teoria del diseño inteligente sólo sea una forma de tranquilizar las mentes de aquellos que no quieren aceptar el azar como determinante de nuestra especie no por el hecho de que no existan posibilidades de que lo sea, sino porque no quieren imaginarse el mundo distinto a como hoy lo conciben, un cambio que puede ser llevado a cabo en cualquier momento por la acción que mismo nos creó: el azar.
Y quizá tampoco quieran creer que pueda haber un final absoluto del ser y su consciencia después de la muerte: al fin y al cabo, según la teoría del diseño inteligente, existe un ser superior que es inmortal, y si él ¿puede por qué nosotros no?
Bueno, ya era hora que tu amigo Carlos F. te felicitara por el artículo (no me gusta ese otro nombre) y por darme la oportunidad de opinar.
(Aunque lentamente estoy intentando amueblar mi casa -por fin- y cuando entro en una tienda voy pensando cuánto tiempo tardará la chica en pronunciar la palabra diseño -y algún otro nombre de un color oscuro – si insiste, no puedo evitar salir un momento a dar unas caladas y no volver.)
Lo que quiero decir es que no entiendo bien eso de poner nombres nuevos a antiguas cuestiones, ¿venden mejor? ¿Engañan mejor?
El tema de fondo, que recorre la historia de la ciencia, es el debate entre teorías mecanicistas y naturalistas, y teorías finalista o metafísicas, y parece claro que los puntos fundamentales de ese debate están ya superados. Reivindicar de la mano de la biología un pseudoaristotelismo trasnochado y, lo que es peor, dar cobertura universitaria a estas cuestiones podría llevarnos finalmente a desdibujar la frontera entre lo científico y lo teologico.
Dos cuestiones deberíamos tener claras:
Lo científico se demarca de lo especulativo, no por la acumulación de argumentos favorables, sino por ofrecer oportunidades de riesgo a la contrastación empírica. En palabras de Popper: una teoría es científica si puede ser falsable.
Si una vez sometidas a pruebas encaminadas a su refutación la teoría logra salvarlas adquiere cierto grado de corroboración y está disponible para que la comunidad científica siga diseñandole zancadillas.
La historia de la ciencia es en gran parte la historia de la superación del aristotelismo o, lo que es lo mismo, la historia de la separación entre ciencia y filosofía.
Las ciencias nos deben explicar cómo es el mundo. La filosofía debería limitarse a indicar que es mejor usar la ciencia para la salud que para la guerra.
Qué importante parece ser el azar! Qué será el azar, “quién” sera el azar!
También podríamps nombrarlo de otra manera.
Pues sí, no somos sino fruto de los azotes de las circunstancias. Lo cual, lejos de parecer algo frío, a mí se me antoja realmente hermoso. Muy buena exposición.
Saludos,
David
hablando metaforicamente el antidarwinismo se sustenta bajo los mismos cimientos q lo haria un castillo en el aire. Intentar desvincularse de las religiones para despues argumentar la existencia de dios es para mi un aspecto bastante significativo y muestran la estupidez y falta de rigor de esta “nueva” ideologia. Antes de intentar tachar como falsa una teoria tan contrastada como es el darwinismo deberian preocuparse de aclarar sus ideas y de mostrar argumentos tratados cientificamente para exponer su teoria porque la impresion q me da a mi particularmte es q aceptar esa teoría es un hecho de fe y si así fuera no seria una teoría sino una religión.