Aunque pueda parecerlo, éste no es un post sobre la llegada de inmigrantes a las Islas Canarias. Estuve visitándolas el mes pasado y no vi llegar ningún cayuco abarrotado. Pero me enamoré de Gran Canaria.

Gran Canaria
Gran Canaria

Pasé con Meli 10 días en Las Palmas, en casa de nuestro amigo Javi. Hicimos una excursión de un par de días a Tenerife, donde subimos al Teide y nos encantó La Laguna.

Las Palmas, la capital de Gran Canaria, es una ciudad grande, dividida en barrios muy diversos y asomada al mar por todas partes. Me gustó mucho el barrio de Triana, de aspecto distinguido y decadente, convertido en la zona comercial más lujosa de la ciudad. Invitaba a paseos por sus calles, entre la multitud bulliciosa y las casas de elegante arquitectura. Descubrimos que las islas tienen fauna y flora muy peculiares, con ejemplares como el drago y -el que más nos gustó- el flamboyano, que es una especie de acacia con vistosas flores rojas.

Gabinete Literario
Gabinete Literario. Las Plamas de Gran Canaria.

Pero varios de nuestros días en Gran Canaria, los que más disfruté, los pasamos recorriendo la isla en coches de alquiler. Llevábamos un mapa con el que planificar la ruta, y coger cualquier carretera convertía la isla en un escenario como de juguete. Su tamaño reducido (unos 50 km de diámetro) la hace manejable. Llegas muy pronto a sentir que la abarcas, a hacerla un poco tuya.

Y no es que sea monótona, precisamente. Gran Canaria está llena de sorpresas. A escasos quilómetros de una playa de dunas abarrotada de turistas puedes encontrar aldeas recónditas perdidas en la montaña. Las carreteras son estrechas, empinadísimas y llenas de curvas. Casi sin darte cuenta apareces a 1500 metros de altura, tan pronto en terrenos lunares como en frondosas laurisilvas. La vegetación, el paisaje, las vistas, incluso el clima: todo es asombroso.

Roque Nublo
El Roque Nublo. Gran Canaria.

En los pueblos destacaban detalles como los típicos balcones de madera y la arquitectura de tipo colonial, que recordaba a la de Hispanoamérica. De hecho, el hablar de la gente también suena muy cubano. Y agradable. Ciertamente los canarios nos parecieron amables y atentos. Al menos con nosotros, los turistas.

Santa María de Guía
Santa María de Guía. Gran Canaria.

Y tal vez esta isla no sea la más bonita del mundo, pero sin duda es un lugar interesante, muy sorprendente y bastante entrañable.

He subido algunas fotos a Flickr, que se pueden ver siguiendo este enlace.